Amorth, mariólogo y exorcista

(Pablo Largo Domínguez, en Ephemerides Mariologicae). María contra el mal lleva este subtítulo: La última entrevista al exorcista más famoso. El P. Gabriel Amorth (1925-2016) es, en efecto, bien conocido por su actividad de exorcista, a la que se dedicó durante 30 años. Publicó también 6 libros sobre María, algunos traducidos en SAN PABLO. En esta obra, que reproduce una entrevista realizada pocos meses antes de su muerte y publicada originalmente en polaco, aparecen las dos facetas: la de mariólogo y la de exorcista, pero no yuxtapuestas, sino trenzadas entre sí. Tras una amplia Introducción, en la que aparecen rasgos autobiográficos del P. Amorth, se hace un primer acercamiento a la figura de María en la Escritura (donde expone algunos aspectos del testimonio bíblico sobre María) y en la doctrina eclesial. Así, por poner unos ejemplos, en su lectura de Lc 1,26-38 opta por la interpretación favorable al voto de virginidad de María y entiende que se apunta la maternidad respecto al cuerpo místico de Cristo; insiste en la traducción de élaben eis tà ídia por «la acogió en su vida»; es partidario de una aparición pascual de Jesús a su Madre.

Otro capítulo, conectado ya con el personaje Satán, está dedicado a las tentaciones por que pasó María, que siempre salió victoriosa. Para no quedarse en vaguedades, señala algunas tentaciones concretas a las que tuvo que hacer resistencia.

El resto de la obra está dedicado a la actividad que despliega María para nuestra salvación. Ella, que venció toda tentación del demonio y que participó en vida en la obra salvífica de Jesús, es la mujer enemistada con la Serpiente, nos enseña qué debemos hacer para no caer en el abismo del infierno y nos defiende frente al maligno. Ella interviene en los exorcismos y está presente también en las oraciones de liberación y sanación de los grupos carismáticos. Es asimismo motivo de esperanza en el combate contra el maligno.

En la Conclusión, el P. Amorth recuerda como el episodio más bonito de su vida el empeño que puso para la consagración de Italia al Corazón Inmaculado de María en 1959. Se vuelve repetidamente al mensaje de las apariciones, en particular a las de Fátima y las de Medjugorje (que el P. Amorth considera verdaderas): una llamada a la conversión, a la oración, a la penitencia, al rezo del rosario para alcanzar el bien de la paz.

El famoso paulino se expresa con energía y se explaya con gran libertad de espíritu a lo largo de la entrevista. Denuncia de forma reiterada, sin atenuantes y con datos concretos, la situación religiosa y moral de Italia (bajón de la práctica dominical, referendos sobre el divorcio y el aborto, crisis de la creencia en Dios, cristianismo vergonzante, etc.) y en ocasiones amplía el radio de esta denuncia; pero también señala el lado luminoso de la Iglesia actual (con particular referencia a los mártires). Valora con énfasis la teología del laicado y la aportación de los laicos. Otro acento de interés es el estímulo a la acción de los creyentes, sin la cual la acción de María es impotente. Ofrece reflexiones maduras y sensatas sobre el exorcismo, realizado en nombre de Jesús y con la ayuda de María y visto como un proceso en que es imprescindible la colaboración de las personas afectadas por la posesión demoníaca. En suma, un texto que refleja la vitalidad mental del P Amorth en aquella entrevista. El lector corregirá con facilidad erratas que se han deslizado en el texto.

Pablo Largo Domínguez

Ephemerides Mariologicae LXVII/3 (julio-septiembre de 2017) 380-381.