Fernando Cordero: «Lo importante es que la Iglesia establezca un puente con la cultura actual»

Fernando Cordero: «Lo importante es que la Iglesia establezca un puente con la cultura actual»

(Jesús Bastante, en Religión Digital). Fernando Cordero es director de la revista 21 y autor del nuevo libro ¿Qué pinta Dios hoy? Imágenes y metáforas para comunicar la fe. Desde ambos proyectos explica que lo importante es que “el producto ‘religioso’ sea algo que guste y que se pueda comparar con otro tipo de prensa social, cultural o de otro ámbito”, ya que “si eres auténtico cala, y en la Iglesia se están haciendo esfuerzos en ese sentido de una manera muy natural”. (más…)

Salvo Noè intenta dar soluciones para que la gente sea más feliz y aporta reflexiones, para darle la vuelta a las quejas porque, si se convierten en hábitos, arruinan nuestra vida y arrastran en esta dinámica a los que comparten nuestra existencia.

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Las crisis se pueden superar en la medida que busquemos caminos de salida

Las crisis se pueden superar en la medida que busquemos caminos de salida

Pensaba por error que el cartel de Prohibido quejarse colocado por el Papa en su puerta había sido iniciativa suya, pero estaba equivocada. El cartel se vende con un libro, con el mismo título, escrito por Salvo Noè, un psicólogo italiano que ha convertido su obra en un best seller en Italia. (más…)

Es una reflexión que Juan Pablo lleva muy dentro: La preocupación por llevar a la Iglesia a una nueva etapa evangelizadora, capaz de dar una respuesta más eficaz a las demandas de la sociedad actual. Partiendo de esta necesidad, propone pasar a la acción, no reducir la evangelización al simple anuncio del Evangelio sino profundizar, como sugiere el actual Pontífice, en una Iglesia «en salida», siempre desde la perspectiva de la renovación misionera, haciendo el Evangelio actual y significativo para los hombres y mujeres de hoy.

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La opción misionera renovará la Iglesia

Palabras de Octavio Figueredo Rueda, director general de SAN PABLO, en la presentación de La opción misionera renovará la Iglesia, de Juan Pablo García Maestro.

Quiero empezar con algún dato relacionado con el mundo editorial. Hace poco se publicó un informe sobre la situación del libro en España. Hay datos significativos: En España se publican más libros de los que se pueden leer. Anualmente se publican más de 70.000 títulos, eso quiere decir que se imprimen millones y millones de ejemplares cada año. Pero también quiere decir que se publican aproximadamente 200 títulos nuevos cada día. Son cifras que nos revelan, muy por encima, la realidad del libro en nuestros días. Se publica demasiado y se lee bastante poco. Se publican demasiados libros y mucho de lo que se publica, pasados un par de años, se va a «papelote». Con razón alguien dijo que «si quieres ganar dinero escribe manuales de autoayuda, cocina, o simplemente no escribas». Y curiosamente quienes más venden libros son youtubers, cocineros, deportistas y algún que otro personaje salido de algún reality show, etc. (más…)

Luis Aranguren: «Romero fue a lo fundamental del Evangelio en un contexto de injusticia y represión»

Luis Aranguren: «Romero fue a lo fundamental del Evangelio en un contexto de injusticia y represión»

(Jesús Bastante, en Religión Digital). «Saberse descubrir ante el rostro del otro, el de la gente que sufre», y «fiarse de la gente empobrecida, y que esta gente empobrecida se organice». Son las dos grandes lecciones para hoy de la vida de monseñor Óscar Romero, según el escritor Luis Aranguren, quien acaba de «actualizar» el legado del asesinado arzobispo de San Salvador en un nuevo libro San Romero de los derechos humanos. Lecciones éticas, desafío educativo, y quien habló con RD días antes de que se supiera la noticia de que el Papa hará santo a Romero antes de acabar este año. (más…)

Sobre el amor y su esencia

Sobre el amor y su esencia

«Y ahora voy a describir la experiencia que consiste en maravillarse por la existencia del mundo diciendo: es la experiencia de ver al mundo como un milagro»
(Ludwig Wittgenstein).

¿Un libro sobre el Amor? ¿Acaso se puede revestir de palabras lo inefable? ¿Y si fuese demasiado osado dar voz a lo que, por ser tan humano, es limitado? ¿O quizá sea porque el amor es el sustento de la vida, el motor del existir? Sea como fuere –y que cada persona se sienta libre para filosofar sobre el ser del amor en su propia vida–, el caso es que no encuentro otra razón más firme y sincera para comprender el arte de ser y vivir como personas. Porque el amor es esencia divina que se vierte en el recipiente de nuestra frágil vida. Y así lo vivió y expresó un hombre de Dios que desplegó su antena parabólica espiritual para captar la onda divina en su propia historia personal y en la búsqueda de caminos de encuentro y diálogo entre diversas tradiciones religiosas: (más…)

Prólogo de Francisco José Andrades Ledo para «La opción misionera renovará la Iglesia»

Prólogo de Francisco José Andrades Ledo para «La opción misionera renovará la Iglesia»

El siempre recordado Pablo VI puso en primer plano de la preocupación eclesial el motivo central de su ser Iglesia: la evangelización. Con la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975) elaboró una enseñanza pormenorizada, a la vez que sencilla, de la tarea eclesial de anunciar el Evangelio a todos los hombres. Desde entonces, y hasta nuestros días, dicho documento ha servido de referencia a cualquier intento de seguir profundizando en la misión de los creyentes. La teología pastoral tiene puesto permanentemente un ojo en este magisterio a la hora de seguir reflexionando sobre la evangelización. (más…)

Fernando, en todo lo que vive, lo que ve, lo que lee, lo que sucede, lo que acontece, lo que olfatea, o lo que adivina, encuentra algún detalle que le lleva al centro de su vocación y de su misión, a su gran pasión por Dios.

Fernando busca a Dios en todo y por todos los caminos. Y siempre encuentra algo humano que le hable secretamente, o a voces, de nuestro Dios.

Antonio García Rubio

 

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¿Qué pinta Dios hoy?

¿Qué pinta Dios hoy?

Antonio García Rubio, Vicario parroquial de San Blas

Los creyentes, en principio, no albergamos dudas sobre lo que Dios pinta hoy. Incluso sobre lo que pinta para mucha gente aparentemente indiferente pero que sabemos reza en su angustia y en sus tribulaciones. No es ateísmo todo lo que reluce.

Pero lo que no está tan claro es si los predicadores de Dios son conscientes de la imagen de Dios que transmiten.

Ahí, en esa contradicción entre lo que creemos y lo que predicamos y transmitimos –también con la vida, no sólo con las palabras, muchas veces una transmisión sin consciencia, sin darnos cuenta–, puede estar dándose un desfase grave, que es la antesala o el salón de la profunda crisis de fe que experimenta el hombre del siglo XXI.

Este es un hombre despierto y abierto, sin prejuicios ante todo tipo de conocimientos, que no está dispuesto ya a tragar con la presentación de un Dios que sea un producto infantil, o intelectualmente poco aceptable, o vitalmente no creíble.

En este sentido os puedo contar una historia: la del dios menor del padre de un científico español, contada en el avión de regreso de París.

A los no creyentes: ateos, agnósticos o indiferentes no les vamos a seducir ni por las sutilezas de nuestros lenguajes, ni por la apuesta piadosa, rigorista en la traducción arcaica del latín y ritualista de las nuevas traducciones del misal romano.

Pero no es sólo una dificultad proveniente de los lenguajes que usamos.

Más bien existe una grave sensación de carencia de una renovada conversión personal y comunitaria, que propicie la creación de nuevos ambientes comunitarios y de fe. Si esos ambientes alegres y fraternos se dan en la vida pastoral de la Iglesia, se podrá reiniciar una novedosa y auténtica evangelización. Esta se realizará tête à tête, en el «tú a tú».

Ha de ser un ambiente orante, sirviente, festivo, comunitario el que procure la conversión de los hermanos por su fuerza vital y espiritual, y el que nos ayude en la propia conversión personal y comunitaria.

Es un buen ejemplo el Monasterio de la Conversión de las Hermanas Agustinas de Sotillo de la Adrada.

El pueblo, que está profundamente desconcertado, y mayoritariamente va abandonando la Iglesia de un modo progresivo, espera una respuesta que parta de la vida conversa y humilde de la comunidad creyente y a la vez, de una Iglesia que viva como una hermana más con su pueblo, que se gane su confianza, y que adquiera una palabra adecuada para la comprensión de los pobres, los excluidos, los rotos, los inconformistas, o los que tienen un gran nivel de exigencia cuando de creer o confiar en alguien se trata.

Una Iglesia que se adecúe a las vivencias y sentimientos del pueblo porque los comparta.

Por eso, podemos decir que existe un problema de lenguaje y algo más que problema de lenguaje. Es un problema de conversión.

El padre Fernando Cordero es un crack de la comunicación, capaz de beber en todos los pozos del mundo, seleccionando las aguas más puras para poder beber él y para dar a beber a los hermanos, incluso cuando el agua viene mezclada con las grandes contradicciones de nuestra época.

Fernando acaba siempre encontrando la más fina gota de agua que nos despierte o nos encauce la sed inherente · de Dios que traspira el corazón inquieto y saturado de cada persona.

Es este un don que no poseen muchas personas, y que, en el caso de Fernando Cordero, es algo que brota de su ser con absoluta naturalidad.

Fernando, en todo lo que vive, lo que ve, lo que lee, lo que sucede, lo que acontece, lo que olfatea, o lo que adivina, encuentra algún detalle que le lleva al centro de su vocación y de su misión, a su gran pasión por Dios.

Fernando busca a Dios en todo y por todos los caminos. Y siempre encuentra algo humano que le hable secretamente, o a voces, de nuestro Dios.

Una muestra singular es este texto que hoy nos reúne. En él encontramos cientos de citas de innumerables autores y personas, de quienes Fernando bebe y a quienes Fernando acaba encaminando en la dirección en la que él busca. Se adentra en las historias reales, personales o ficticias hasta que, por la vía de la compenetración y de la comprensión, llega al umbral mismo del Misterio de Dios.

Fernando siempre llega. Los autores y los textos que él trata pueden adolecer de ausencia de Dios de un modo visual, sin embargo, él tiene la virtualidad de acabar haciendo presente el Misterio que secretamente esconden.

Leyendo con paz y quietud, y dejando que cada capítulo nos sorprenda, uno adquiere la convicción de que sólo parece ser cuestión de afinar la mirada, y de aprender, con él y como él, a usar el lenguaje sugerente de las imágenes y de las metáforas, del que básicamente se sirve el mismo Evangelio de Jesús.

Recuperando el camino narrativo, que se embebe de la realidad, pretende provocarnos al encuentro con Jesús. Y lo hace de un modo alegre y jovial, esperanzado y positivo, como es él, y con una fina y desarrolladísima inteligencia de la fe.

Este camino es, según Fernando Cordero, el mejor a la hora de aprender lo mucho que Dios pinta en la vida, y muy especialmente en la vida actual. Y hemos de fiarnos de él para leer con mucho gusto este libro lleno de sorpresas.

Una vida plagada de una apariencia de alejamiento de la fuente de Dios, y, sin embargo, llena de hombres y mujeres, confundidos y abarrotados de todo tipo de información, pero que tienen el corazón preparado para explosionar en fe y vida nueva en cualquier momento.

Para aprender esto basta con acudir a este supermercado que Fernando Cordero nos ha montado magistralmente en su libro ¿Qué pinta Dios hoy? Y que ahora un amplio grupo de sus amigos, colaboramos para acercarlo a vuestra lectura.

Ahí tenéis un supermercado prodigioso de ejemplos memorables: la mandarina del inicio de las clases de Javier Fariñas, y el necesario contacto con la realidad; la historia de las dos libélulas, de Carmen Pellicer; la cruz del cardenal Sancha, que se empeña a cada paso; los erizos que se dan calor de Schopenhauer; la madre María Eufrasia librando la batalla a favor de las prostitutas; el abaha del pueblo betibantú, casa de todos y de hospitalidad y solidaridad; la silla roja vacía, grito, llamada, para el que no está, que cuenta Rodríguez Olaizola;·la última cena en De dioses y hombres, de Xaviér Beauvois; las fotos de la Mona Lisa en el Smartphone, porque enseñamos más que vivimos; los padres drones en la educación que desconfía de los profesores; Verónica Macedo de la Asociación Nacional de Clowns, multiplicando sonrisas en los hospitales; Gianni Rodari, un señor maduro con una oreja verde y las orejas verdes de María…

«Probadlo todo y quedaos con lo mejor». Quedaos con Dios, que aparece sublime en todos y cada uno de los rincones de estas historias que nos cuenta, y de paso aprended a verlo presente y activo en vuestra propia historia. Porque este es un libro para aprender a ver, a contemplar, a respirar desvelando la realidad y trascendiéndola, que es el mejor oficio de la espiritualidad del momento presente, y la más hermosa enseñanza de Fernando Cordero.

Armaos de boli y cuaderno y anotadlo todo. Repensadlo, llevadlo a la oración, y os encontraréis con el velo que cubre el rostro de Dios y que os acerca al Misterio de Dios que está tan profundamente enraizado en el hombre, en sus decisiones, en sus obras, en sus escritos, en su arte, en sus ambientes, en sus cuentos e historia. Y nos lo dice igualmente la naturaleza y la cultura.

Enamorémonos de la búsqueda de Dios y con el boli y el silencio orante, todo acabará cargado de significado y de presencia. Dios pinta en todo. Porque es la esencia y la vida de todo.

¿Qué pinta Dios hoy? Uno de sus textos nos lo revela bellamente, como casi todos. Elijo este con la seguridad de que resume a la perfección lo que es este magnífico libro:

«El Reino se va abriendo paso sin triunfalismos, como la levadura en la masa. Sus inicios son pequeños, como pequeños somos cada uno de nosotros comparados con la grandiosidad del Universo. Pero esta pequeñez es maravillosa. ¿No es maravilloso que una porción de levadura termine por fermentar un pan que va a saciar a un centenar de personas? La medida de la levadura nos lleva a nosotros a cambiar nuestros cálculos y medidas. Pensar y actuar en clave de Reino es, en primer lugar, meter las manos en la masa, pringarnos y, luego, dejarnos admirar y condicionar no por nuestros pesimismos, sino por la fuerza transformadora de lo pequeño, auténtica banda sonora del proyecto de Jesús».

Ahí está Fernando, metiendo las manos en la masa de la vida a lo largo de este precioso libro, pringándose con ella, y luego enseñándonos a nosotros a cómo utilizar la vida para hacer de ella un camino que se dirija al encuentro con el Dios del Evangelio.

Un camino que juega con la fuerza transformadora de lo pequeño, que goza con ello, que goza con cada uno de nosotros y con cada uno de las pequeñas historias de nuestras vidas, para acabar provocando una verdadera e increíble vocación de amor, y el más bello encuentro apasionado con Dios, que lo trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo, y lo pinta todo de colores increíbles.

Leedlo, comedio, gustadlo y hacer partícipes a otros de semejante manjar.

Antonio García Rubio

En definitiva, un libro más que recomendable, ya que desde los matices propios de cada uno de quienes han escrito estas cartas se nos invita a renovar el compromiso, al optimismo, a la alegría, a la esperanza. Valores muy en desuso en nuestros días y que es necesario recuperar y vivir.

Miguel Ángel Mesa

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Cartas a Francisco

El libro Cartas a Francisco (San Pablo, 2017) utiliza y ofrece algo que ya no es usual en estos tiempos: el género epistolar. En nuestros días se prefiere la inmediatez, la brevedad, lo sintético (Whatsapp, Twiter, Facebook…). Algunas personas de las que han escrito estas cartas posiblemente utilizan estas aplicaciones. No obstante, han hecho un esfuerzo y se han detenido para escribir una carta como las de antes y nada más ni menos que al papa Francisco.
La mayoría de quienes escriben son católicos, pero los hay también de otras confesiones cristianas e, incluso, sin ninguna adscripción religiosa. Todas ellas son personas sencillas, comprometidas, cercanas, muy conocidas tanto en el ámbito social como eclesial: Pepa Torres, Carlos Amigo, Padre Ángel, Françesc Torralba, José Antonio Pagola, Juan Arias, Sebastián Mora, Mª Patxi Ayerra, Pedro Miguel Lamet, Isabel Gómez Acebo… Sus actividades también son de lo más variadas: teólogos, escritores, profesores, filósofos, periodistas, educadores sociales, psicólogos…
Todos demuestran desde el principio de sus escritos la admiración que sienten hacia la persona de Francisco. Muchos no conocían su trayectoria como superior provincial de los jesuitas argentinos, como obispo o presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Saben que antes era una persona mucho más seria, con unos planteamientos más rígidos en temas de doctrina, de moral o costumbres. Pero eso sí, que su forma de vida era sencilla, austera, cercana a la gente, viajando en metro, aguardando como uno más en la fila del autobús, incluso estando al frente de la diócesis de Buenos Aires, visitando las zonas más pobres y difíciles de esta ciudad y alentando la misión de los curas villeros, que realizaban su trabajo pastoral en las villas miseria de los arrabales.
Por lo tanto, el desconocimiento de este obispo rioplatense quedó de manifiesto al ser elegido papa en quinta votación el 13 de marzo de 2013. Pero este desconcierto comenzó a sembrar cierto entusiasmo cuando, al salir a saludar a la multitud reunida en la plaza de San Pedro, no llevaba todas las vestiduras que solían ponerse los papas en este primer saludo. Habló en términos más sencillos y pidió a la gente que le bendijeran. Quedaba por ver si era un gesto para la galería o si era una actitud sincera y humilde.
Estas dudas comenzaron a esclarecerse poco a poco, con sus palabras, sus actitudes y, sobre todo, con sus decisiones: vivir en la residencia de Santa Marta, en lugar de en los palacios vaticanos, seguir usando su cruz pectoral o los zapatos negros que siempre había calzado, viajar en coches más pequeños e, incuso, en utilitarios… Signos todos ellos de una Iglesia “más pobre y para los pobres”, tal como afirmó también era su deseo en los primeros días de su trayectoria papal.
Quizá el asombro de muchos ante estos gestos de sencillez en la vida y en el trato personal, que no serían nada remarcable en las vidas cotidianas de tantas personas trabajadoras, significaba un gran contraste con las costumbres de los papas anteriores, que no supieron o no quisieron romper con el estilo y rutinas que siempre los han alejado del pueblo sencillo y creyente.
Otro aspecto que recalcan nuestros escritores de Francisco es la forma sencilla que tiene para expresarse y comunicar en sus mensajes. Se siente en el ambiente que por fin se le entiende a un papa. Cuando denuncia el desprecio a la vida de los emigrantes, ante las injusticias hacia los trabajadores, la marginación de las mujeres, el drama de las heridas de un planeta herido. Incluso (por fin) las cartas pastorales y encíclicas son comprensibles para la mayoría de la gente.
Sin embargo, esta admiración de nuestros queridos escritores y escritoras, no se convierte en papolatría. Saben que lo principal es el seguimiento de Jesús, una vida más fraterna en las comunidades que componen la Iglesia y el compromiso por un mundo más justo, fraterno, en paz. Otros rasgos que destacan son su alegría y la cercanía sincera a la gente.
Pero todo no son alabanzas pues, a pesar de los cambios, saben que aún queda mucho por hacer y le invitan a seguir profundizando en un compromiso concreto con los más marginados y excluidos de nuestro mundo, una apuesta real por las mujeres, por su igualdad en todos los cargos eclesiales, un acercamiento al feminismo y unas tomas de postura claras contra el machismo, una reforma real de la curia, el sacerdocio opcional, un cambio radical de la formación sacerdotal y la lucha contra el clericalismo, una profunda revisión de la teología en consonancia con la realidad actual, la necesidad de una revisión radical del Código de Derecho Canónico…
En definitiva, un libro más que recomendable, ya que desde los matices propios de cada uno de quienes han escrito estas cartas se nos invita a renovar el compromiso, al optimismo, a la alegría, a la esperanza. Valores muy en desuso en nuestros días y que es necesario recuperar y vivir.

Alandar 344 (enero de 2018) 19.

Prólogo de Jesús Jara para «Los mil y un latidos»

Prólogo de Jesús Jara para «Los mil y un latidos»

No es ordinario que, con poco más de veinte años, una persona coja su mochila y viaje a comunidades aborígenes andinas de la Puna (Argentina), a 4.000 metros de altitud, para realizar actuaciones payasas.

No es ordinario que, con apenas treinta años, una persona haya participado en un proyecto de payasos de hospital en Argentina, los Payamédicos, y puesto en marcha otro similar en España, Saniclown.

No es ordinario que una persona tan joven haya publicado tres libros.

Así que puedo decir que me dispongo a escribir sobre una persona extraordinaria. (más…)

Pilar Huerta: «El futuro pasa por reunificar o cerrar monasterios»

Pilar Huerta: «El futuro pasa por reunificar o cerrar monasterios»

(Antonio Aradillas, en Religión Digital). De verdad de la buena, que Pilar Huerta Román, Carmelita Descalza en el convento de san José, en Toro, provincia de Zamora, hila bien. Pero que muy bien. Lo que académicamente se apostilla «con hilo delgado», que equivale a «proceder con exactitud, minuciosidad o sutileza en sus apreciaciones», «seguramente porque desde el primer día –hace ya 32 años–, que entró en el convento no dejó de tener un contacto profundo y constante con la palabra de Dios». Profesora de Biblia en la Federación de san José de Castilla, es autora de El telar de la palabra, que centra su atención en el Libro de la Vida de Teresa de Jesús, la santa por antonomasia. El nuevo título Mejor será que hilen, editado por SAN PABLO, que justifica esta entrevista, se acerca al Camino de perfección teresiano, tal y como lo salmodian los «ecos bíblicos», en su subtítulo.

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