Salvo Noè intenta dar soluciones para que la gente sea más feliz y aporta reflexiones, para darle la vuelta a las quejas porque, si se convierten en hábitos, arruinan nuestra vida y arrastran en esta dinámica a los que comparten nuestra existencia.

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Las crisis se pueden superar en la medida que busquemos caminos de salida

Las crisis se pueden superar en la medida que busquemos caminos de salida

Pensaba por error que el cartel de Prohibido quejarse colocado por el Papa en su puerta había sido iniciativa suya, pero estaba equivocada. El cartel se vende con un libro, con el mismo título, escrito por Salvo Noè, un psicólogo italiano que ha convertido su obra en un best seller en Italia. (más…)

Es una reflexión que Juan Pablo lleva muy dentro: La preocupación por llevar a la Iglesia a una nueva etapa evangelizadora, capaz de dar una respuesta más eficaz a las demandas de la sociedad actual. Partiendo de esta necesidad, propone pasar a la acción, no reducir la evangelización al simple anuncio del Evangelio sino profundizar, como sugiere el actual Pontífice, en una Iglesia «en salida», siempre desde la perspectiva de la renovación misionera, haciendo el Evangelio actual y significativo para los hombres y mujeres de hoy.

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La opción misionera renovará la Iglesia

Palabras de Octavio Figueredo Rueda, director general de SAN PABLO, en la presentación de La opción misionera renovará la Iglesia, de Juan Pablo García Maestro.

Quiero empezar con algún dato relacionado con el mundo editorial. Hace poco se publicó un informe sobre la situación del libro en España. Hay datos significativos: En España se publican más libros de los que se pueden leer. Anualmente se publican más de 70.000 títulos, eso quiere decir que se imprimen millones y millones de ejemplares cada año. Pero también quiere decir que se publican aproximadamente 200 títulos nuevos cada día. Son cifras que nos revelan, muy por encima, la realidad del libro en nuestros días. Se publica demasiado y se lee bastante poco. Se publican demasiados libros y mucho de lo que se publica, pasados un par de años, se va a «papelote». Con razón alguien dijo que «si quieres ganar dinero escribe manuales de autoayuda, cocina, o simplemente no escribas». Y curiosamente quienes más venden libros son youtubers, cocineros, deportistas y algún que otro personaje salido de algún reality show, etc. (más…)

Fernando, en todo lo que vive, lo que ve, lo que lee, lo que sucede, lo que acontece, lo que olfatea, o lo que adivina, encuentra algún detalle que le lleva al centro de su vocación y de su misión, a su gran pasión por Dios.

Fernando busca a Dios en todo y por todos los caminos. Y siempre encuentra algo humano que le hable secretamente, o a voces, de nuestro Dios.

Antonio García Rubio

 

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¿Qué pinta Dios hoy?

¿Qué pinta Dios hoy?

Antonio García Rubio, Vicario parroquial de San Blas

Los creyentes, en principio, no albergamos dudas sobre lo que Dios pinta hoy. Incluso sobre lo que pinta para mucha gente aparentemente indiferente pero que sabemos reza en su angustia y en sus tribulaciones. No es ateísmo todo lo que reluce.

Pero lo que no está tan claro es si los predicadores de Dios son conscientes de la imagen de Dios que transmiten.

Ahí, en esa contradicción entre lo que creemos y lo que predicamos y transmitimos –también con la vida, no sólo con las palabras, muchas veces una transmisión sin consciencia, sin darnos cuenta–, puede estar dándose un desfase grave, que es la antesala o el salón de la profunda crisis de fe que experimenta el hombre del siglo XXI.

Este es un hombre despierto y abierto, sin prejuicios ante todo tipo de conocimientos, que no está dispuesto ya a tragar con la presentación de un Dios que sea un producto infantil, o intelectualmente poco aceptable, o vitalmente no creíble.

En este sentido os puedo contar una historia: la del dios menor del padre de un científico español, contada en el avión de regreso de París.

A los no creyentes: ateos, agnósticos o indiferentes no les vamos a seducir ni por las sutilezas de nuestros lenguajes, ni por la apuesta piadosa, rigorista en la traducción arcaica del latín y ritualista de las nuevas traducciones del misal romano.

Pero no es sólo una dificultad proveniente de los lenguajes que usamos.

Más bien existe una grave sensación de carencia de una renovada conversión personal y comunitaria, que propicie la creación de nuevos ambientes comunitarios y de fe. Si esos ambientes alegres y fraternos se dan en la vida pastoral de la Iglesia, se podrá reiniciar una novedosa y auténtica evangelización. Esta se realizará tête à tête, en el «tú a tú».

Ha de ser un ambiente orante, sirviente, festivo, comunitario el que procure la conversión de los hermanos por su fuerza vital y espiritual, y el que nos ayude en la propia conversión personal y comunitaria.

Es un buen ejemplo el Monasterio de la Conversión de las Hermanas Agustinas de Sotillo de la Adrada.

El pueblo, que está profundamente desconcertado, y mayoritariamente va abandonando la Iglesia de un modo progresivo, espera una respuesta que parta de la vida conversa y humilde de la comunidad creyente y a la vez, de una Iglesia que viva como una hermana más con su pueblo, que se gane su confianza, y que adquiera una palabra adecuada para la comprensión de los pobres, los excluidos, los rotos, los inconformistas, o los que tienen un gran nivel de exigencia cuando de creer o confiar en alguien se trata.

Una Iglesia que se adecúe a las vivencias y sentimientos del pueblo porque los comparta.

Por eso, podemos decir que existe un problema de lenguaje y algo más que problema de lenguaje. Es un problema de conversión.

El padre Fernando Cordero es un crack de la comunicación, capaz de beber en todos los pozos del mundo, seleccionando las aguas más puras para poder beber él y para dar a beber a los hermanos, incluso cuando el agua viene mezclada con las grandes contradicciones de nuestra época.

Fernando acaba siempre encontrando la más fina gota de agua que nos despierte o nos encauce la sed inherente · de Dios que traspira el corazón inquieto y saturado de cada persona.

Es este un don que no poseen muchas personas, y que, en el caso de Fernando Cordero, es algo que brota de su ser con absoluta naturalidad.

Fernando, en todo lo que vive, lo que ve, lo que lee, lo que sucede, lo que acontece, lo que olfatea, o lo que adivina, encuentra algún detalle que le lleva al centro de su vocación y de su misión, a su gran pasión por Dios.

Fernando busca a Dios en todo y por todos los caminos. Y siempre encuentra algo humano que le hable secretamente, o a voces, de nuestro Dios.

Una muestra singular es este texto que hoy nos reúne. En él encontramos cientos de citas de innumerables autores y personas, de quienes Fernando bebe y a quienes Fernando acaba encaminando en la dirección en la que él busca. Se adentra en las historias reales, personales o ficticias hasta que, por la vía de la compenetración y de la comprensión, llega al umbral mismo del Misterio de Dios.

Fernando siempre llega. Los autores y los textos que él trata pueden adolecer de ausencia de Dios de un modo visual, sin embargo, él tiene la virtualidad de acabar haciendo presente el Misterio que secretamente esconden.

Leyendo con paz y quietud, y dejando que cada capítulo nos sorprenda, uno adquiere la convicción de que sólo parece ser cuestión de afinar la mirada, y de aprender, con él y como él, a usar el lenguaje sugerente de las imágenes y de las metáforas, del que básicamente se sirve el mismo Evangelio de Jesús.

Recuperando el camino narrativo, que se embebe de la realidad, pretende provocarnos al encuentro con Jesús. Y lo hace de un modo alegre y jovial, esperanzado y positivo, como es él, y con una fina y desarrolladísima inteligencia de la fe.

Este camino es, según Fernando Cordero, el mejor a la hora de aprender lo mucho que Dios pinta en la vida, y muy especialmente en la vida actual. Y hemos de fiarnos de él para leer con mucho gusto este libro lleno de sorpresas.

Una vida plagada de una apariencia de alejamiento de la fuente de Dios, y, sin embargo, llena de hombres y mujeres, confundidos y abarrotados de todo tipo de información, pero que tienen el corazón preparado para explosionar en fe y vida nueva en cualquier momento.

Para aprender esto basta con acudir a este supermercado que Fernando Cordero nos ha montado magistralmente en su libro ¿Qué pinta Dios hoy? Y que ahora un amplio grupo de sus amigos, colaboramos para acercarlo a vuestra lectura.

Ahí tenéis un supermercado prodigioso de ejemplos memorables: la mandarina del inicio de las clases de Javier Fariñas, y el necesario contacto con la realidad; la historia de las dos libélulas, de Carmen Pellicer; la cruz del cardenal Sancha, que se empeña a cada paso; los erizos que se dan calor de Schopenhauer; la madre María Eufrasia librando la batalla a favor de las prostitutas; el abaha del pueblo betibantú, casa de todos y de hospitalidad y solidaridad; la silla roja vacía, grito, llamada, para el que no está, que cuenta Rodríguez Olaizola;·la última cena en De dioses y hombres, de Xaviér Beauvois; las fotos de la Mona Lisa en el Smartphone, porque enseñamos más que vivimos; los padres drones en la educación que desconfía de los profesores; Verónica Macedo de la Asociación Nacional de Clowns, multiplicando sonrisas en los hospitales; Gianni Rodari, un señor maduro con una oreja verde y las orejas verdes de María…

«Probadlo todo y quedaos con lo mejor». Quedaos con Dios, que aparece sublime en todos y cada uno de los rincones de estas historias que nos cuenta, y de paso aprended a verlo presente y activo en vuestra propia historia. Porque este es un libro para aprender a ver, a contemplar, a respirar desvelando la realidad y trascendiéndola, que es el mejor oficio de la espiritualidad del momento presente, y la más hermosa enseñanza de Fernando Cordero.

Armaos de boli y cuaderno y anotadlo todo. Repensadlo, llevadlo a la oración, y os encontraréis con el velo que cubre el rostro de Dios y que os acerca al Misterio de Dios que está tan profundamente enraizado en el hombre, en sus decisiones, en sus obras, en sus escritos, en su arte, en sus ambientes, en sus cuentos e historia. Y nos lo dice igualmente la naturaleza y la cultura.

Enamorémonos de la búsqueda de Dios y con el boli y el silencio orante, todo acabará cargado de significado y de presencia. Dios pinta en todo. Porque es la esencia y la vida de todo.

¿Qué pinta Dios hoy? Uno de sus textos nos lo revela bellamente, como casi todos. Elijo este con la seguridad de que resume a la perfección lo que es este magnífico libro:

«El Reino se va abriendo paso sin triunfalismos, como la levadura en la masa. Sus inicios son pequeños, como pequeños somos cada uno de nosotros comparados con la grandiosidad del Universo. Pero esta pequeñez es maravillosa. ¿No es maravilloso que una porción de levadura termine por fermentar un pan que va a saciar a un centenar de personas? La medida de la levadura nos lleva a nosotros a cambiar nuestros cálculos y medidas. Pensar y actuar en clave de Reino es, en primer lugar, meter las manos en la masa, pringarnos y, luego, dejarnos admirar y condicionar no por nuestros pesimismos, sino por la fuerza transformadora de lo pequeño, auténtica banda sonora del proyecto de Jesús».

Ahí está Fernando, metiendo las manos en la masa de la vida a lo largo de este precioso libro, pringándose con ella, y luego enseñándonos a nosotros a cómo utilizar la vida para hacer de ella un camino que se dirija al encuentro con el Dios del Evangelio.

Un camino que juega con la fuerza transformadora de lo pequeño, que goza con ello, que goza con cada uno de nosotros y con cada uno de las pequeñas historias de nuestras vidas, para acabar provocando una verdadera e increíble vocación de amor, y el más bello encuentro apasionado con Dios, que lo trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo, y lo pinta todo de colores increíbles.

Leedlo, comedio, gustadlo y hacer partícipes a otros de semejante manjar.

Antonio García Rubio

En definitiva, un libro más que recomendable, ya que desde los matices propios de cada uno de quienes han escrito estas cartas se nos invita a renovar el compromiso, al optimismo, a la alegría, a la esperanza. Valores muy en desuso en nuestros días y que es necesario recuperar y vivir.

Miguel Ángel Mesa

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Cartas a Francisco

El libro Cartas a Francisco (San Pablo, 2017) utiliza y ofrece algo que ya no es usual en estos tiempos: el género epistolar. En nuestros días se prefiere la inmediatez, la brevedad, lo sintético (Whatsapp, Twiter, Facebook…). Algunas personas de las que han escrito estas cartas posiblemente utilizan estas aplicaciones. No obstante, han hecho un esfuerzo y se han detenido para escribir una carta como las de antes y nada más ni menos que al papa Francisco.
La mayoría de quienes escriben son católicos, pero los hay también de otras confesiones cristianas e, incluso, sin ninguna adscripción religiosa. Todas ellas son personas sencillas, comprometidas, cercanas, muy conocidas tanto en el ámbito social como eclesial: Pepa Torres, Carlos Amigo, Padre Ángel, Françesc Torralba, José Antonio Pagola, Juan Arias, Sebastián Mora, Mª Patxi Ayerra, Pedro Miguel Lamet, Isabel Gómez Acebo… Sus actividades también son de lo más variadas: teólogos, escritores, profesores, filósofos, periodistas, educadores sociales, psicólogos…
Todos demuestran desde el principio de sus escritos la admiración que sienten hacia la persona de Francisco. Muchos no conocían su trayectoria como superior provincial de los jesuitas argentinos, como obispo o presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Saben que antes era una persona mucho más seria, con unos planteamientos más rígidos en temas de doctrina, de moral o costumbres. Pero eso sí, que su forma de vida era sencilla, austera, cercana a la gente, viajando en metro, aguardando como uno más en la fila del autobús, incluso estando al frente de la diócesis de Buenos Aires, visitando las zonas más pobres y difíciles de esta ciudad y alentando la misión de los curas villeros, que realizaban su trabajo pastoral en las villas miseria de los arrabales.
Por lo tanto, el desconocimiento de este obispo rioplatense quedó de manifiesto al ser elegido papa en quinta votación el 13 de marzo de 2013. Pero este desconcierto comenzó a sembrar cierto entusiasmo cuando, al salir a saludar a la multitud reunida en la plaza de San Pedro, no llevaba todas las vestiduras que solían ponerse los papas en este primer saludo. Habló en términos más sencillos y pidió a la gente que le bendijeran. Quedaba por ver si era un gesto para la galería o si era una actitud sincera y humilde.
Estas dudas comenzaron a esclarecerse poco a poco, con sus palabras, sus actitudes y, sobre todo, con sus decisiones: vivir en la residencia de Santa Marta, en lugar de en los palacios vaticanos, seguir usando su cruz pectoral o los zapatos negros que siempre había calzado, viajar en coches más pequeños e, incuso, en utilitarios… Signos todos ellos de una Iglesia “más pobre y para los pobres”, tal como afirmó también era su deseo en los primeros días de su trayectoria papal.
Quizá el asombro de muchos ante estos gestos de sencillez en la vida y en el trato personal, que no serían nada remarcable en las vidas cotidianas de tantas personas trabajadoras, significaba un gran contraste con las costumbres de los papas anteriores, que no supieron o no quisieron romper con el estilo y rutinas que siempre los han alejado del pueblo sencillo y creyente.
Otro aspecto que recalcan nuestros escritores de Francisco es la forma sencilla que tiene para expresarse y comunicar en sus mensajes. Se siente en el ambiente que por fin se le entiende a un papa. Cuando denuncia el desprecio a la vida de los emigrantes, ante las injusticias hacia los trabajadores, la marginación de las mujeres, el drama de las heridas de un planeta herido. Incluso (por fin) las cartas pastorales y encíclicas son comprensibles para la mayoría de la gente.
Sin embargo, esta admiración de nuestros queridos escritores y escritoras, no se convierte en papolatría. Saben que lo principal es el seguimiento de Jesús, una vida más fraterna en las comunidades que componen la Iglesia y el compromiso por un mundo más justo, fraterno, en paz. Otros rasgos que destacan son su alegría y la cercanía sincera a la gente.
Pero todo no son alabanzas pues, a pesar de los cambios, saben que aún queda mucho por hacer y le invitan a seguir profundizando en un compromiso concreto con los más marginados y excluidos de nuestro mundo, una apuesta real por las mujeres, por su igualdad en todos los cargos eclesiales, un acercamiento al feminismo y unas tomas de postura claras contra el machismo, una reforma real de la curia, el sacerdocio opcional, un cambio radical de la formación sacerdotal y la lucha contra el clericalismo, una profunda revisión de la teología en consonancia con la realidad actual, la necesidad de una revisión radical del Código de Derecho Canónico…
En definitiva, un libro más que recomendable, ya que desde los matices propios de cada uno de quienes han escrito estas cartas se nos invita a renovar el compromiso, al optimismo, a la alegría, a la esperanza. Valores muy en desuso en nuestros días y que es necesario recuperar y vivir.

Alandar 344 (enero de 2018) 19.

El pluralismo religioso conlleva la desinstitucionalización política de la religión. En esta situación sociológica, la duda aparece como un elemento esencial. De la fe religiosa, sí, pero de la increencia, también.

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Aprender a vivir en el pluralismo

Aprender a vivir en el pluralismo

Nietzsche en La Gaya Ciencia, en 1882, escribió que «¡Dios ha muerto y nosotros somos quienes lo hemos matado! […] ¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso y las futuras generaciones serán, por este acto, parte de una historia más alta de lo que hasta el presente fue la historia». Había que matar a Dios para liberar al hombre, haciéndolo dios. Peter Berger, en un libro magistral, Los numerosos altares de la modernidad (Sígueme, 2016), recordando este texto, relata la siguiente anécdota: «El área metropolitana de Boston, donde vivo, tiene más universidades y centros de educación superior por kilómetro cuadrado que ninguna otra parte del mundo. A resultas de ello, encontramos algunas de las pegatinas de coche más curiosas. Vi la siguiente, justo saliendo del patio de Harvard: «Querido señor Nietzsche: Usted está muerto. Sinceramente suyo: Dios». Esto se acerca bastante a la realidad empírica de nuestro tiempo. (más…)

Ni que decir tiene que cuando salgamos de puertas afuera, ad extra, este diálogo se tiene que hacer con todas las personas de buena voluntad que intenten la mejora del mundo en el que vivimos. No siempre lo hacemos y nos queda la signatura para septiembre.

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Cartas al Papa Francisco

Cartas al Papa Francisco

(Isabel Gómez-Acebo). La semana pasada la Editorial SAN PABLO presentó un libro en el que 20 autores escribían una carta al actual Papa. Se escogieron a personas afines al pensamiento del pontífice para paliar, de alguna manera, la contestación interna a la que se ve sometido. Curiosamente, ninguno conocía la carta de los otros, pero coincidieron en algunos temas. El encabezamiento de la misiva prescindía de los títulos antiguos y apostaba por otros, más cercanos como querido, hermano, estimado, padre… También se mostraron acordes en el agradecimiento a la apertura que estaba haciendo el pontífice de la Institución: más fraterna, menos rígida, más abierta y más misericordiosa. El tema de la atención prioritaria a los necesitados se llevó la palma de las alabanzas. Pero también mostraron sus reservas, en referencia a la función de las mujeres en la Iglesia tanto los varones como las féminas, pues consideraban que se estaban dando tímidos pasos que se debían acelerar. (más…)

Desde la editorial San Pablo nos sentimos orgullosos de poder contribuir con la edición de este libro a la restauración de su figura a la medida de la relevancia que ha tenido en la historia de la salvación.

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María de Magdala, una genealogía apostólica

María de Magdala, una genealogía apostólica

Para la editorial San Pablo ha sido un honor poder publicar este libro de Marinella Perroni y Cristina Simonnelli que realiza un extraordinario ejercicio de limpieza, desvelamiento y lustre de la figura de María de Magdala, tantas veces invisibilizada, confundida y enturbiada a lo largo de la historia. Por eso este libro, “María de Magdala, una genealogía apóstolica”, era la obra perfecta para inaugurar una nueva colección editorial que lleva por título Fuente. Porque con ella pretendemos saciar la sed más esencial por medio de textos teológicos y exegéticos de autores contemporáneos que están abriendo nuevas vías de investigación o aportando perspectivas novedosas acudiendo precisamente al manantial original. Es ese esfuerzo de retorno ad fontes como manera de preservar la memoria del arbitrio, que curiosa y oportunamente cita Marinella en las primeras páginas del libro, para “descubrir la raíz de lo que se ha recibido, de lo que pensamos y creemos, y para purificar la memoria de sus infinitas reescrituras”, como afirma.
Personalmente debo a la teóloga Mercedes Navarro la información que me puso en pista de este libro. No quería dejar de darle públicamente las gracias por habernos abierto el camino hacia esta María de Magdala que restituye su papel apóstolico y nos interpela desde ese lugar tanto a nivel individual como a nivel eclesial.
Desde la editorial San Pablo nos sentimos orgullosos de poder contribuir con la edición de este libro a la restauración de su figura a la medida de la relevancia que ha tenido en la historia de la salvación.

La batalla contra la desigualdad y la pobreza, la reconciliación con todo lo creado y la fraternidad universal o la defensa a ultranza de la paz, son hoy las grandes tareas pendientes, los más importantes desafíos que tenemos por delante como humanidad.

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Francisco de Asís. Historia y leyenda

Francisco de Asís. Historia y leyenda

Para la editorial San Pablo es un doble honor publicar el libro “Francisco de Asís. Historia y leyenda”. En primer lugar por ser el autor quien es: un hombre de fe, pastor servicial y afable, de actitud dialogante y conciliadora, que nació en Valladolid pero se ha vuelto ciudadano del mundo tras su paso por Marruecos y Sevilla, y que, como buen franciscano, ha tenido la lucidez de entender desde antes de que estuviera de moda, que la Iglesia necesitaba un hombre como el papa Francisco. Se puede decir, acogiéndonos al lenguaje cinematográfico, que don Carlos es uno de los hombres de Francisco, aunque no le guste contar lo importante que fue su intervención en el cónclave para que Mario Bergoglio fuese elegido finalmente nuevo pontífice. Y es un hombre del papa Francisco precisamente porque siempre ha sido hermano de Francisco, el santo de Asís.
Por eso este libro es una joya para quien quiera descubrir en el tejido compuesto al alimón por la historia y por la leyenda, el legado vivo que nos está sirviendo aún hoy en día en bandeja san Francisco como maravillosa herramienta para ofrecer luz al mundo en medio de la incertidumbre y el miedo que provoca un cambio de época.
Desde luego, son asombrosamente indudables los paralelismos que existen entre el tiempo convulso, de confusión, revoluciones y cambios que le tocó vivir a Francisco y el que nos acongoja a nosotros en este momento. En ambos casos, la clave se encuentra en la renovación. Y don Carlos nos propone en estas páginas con contundencia que, como él, “dejemos la amarga levadura de lo viejo y lo llenemos todo de un espíritu nuevo”.
Por eso este libro no es una biografía al uso. No sólo porque a los datos históricos se incorpore la leyenda, que como bien dice su insigne autor, “no es fantasía sino diálogo vivo con un personaje admirado”. Sino sobre todo porque en sus páginas se recoge el legado de Francisco más allá de su propia vida; un legado convertido al cabo de los siglos en la presencia constante en nuestra historia de hombres y mujeres que han sabido seguir sus huellas y profundizar sus enseñanzas.
¡Qué razón tiene el cardenal Amigo al afirmar que Francisco es un santo de leyenda que rompe la distancia de los tiempos”! Por eso su discurso se vuelve universal, el camino que nos propone sigue esperando ser recorrido en su integridad y sus apuestas siguen siendo tan válidas o más si cabe hoy como ayer. No en vano, la batalla contra la desigualdad y la pobreza, la reconciliación con todo lo creado y la fraternidad universal o la defensa a ultranza de la paz, son hoy las grandes tareas pendientes, los más importantes desafíos que tenemos por delante como humanidad. Como afirma otro autor de la casa San Pablo, Miguel Ángel Vázquez, somos la primera generación que puede acabar con el hambre y la última que tiene la oportunidad de salvar el planeta. Ahí es nada.
¡Y qué bien ha sabido canalizar esto el papa Francisco recogiendo desde el mismo día en que tomó su nombre las enseñanzas del santo de Asís! Uno y otro hablan el lenguaje de la calle, conquistan con la coherencia de sus gestos y no se amilanan ante las resistencias internas y la magnitud de las batallas. El papa ha apostado abiertamente por la paz, por la ecología, por la justicia y por la alegría. El cardenal Amigo lo está acompañando con paso firme en sus empeños. ¿A qué esperamos para unirnos todos a él Evangelio en mano?
La editorial San Pablo ha aceptado y acogido como propios estos desafíos y el estilo dialogante, amable y agradecido propio de Francisco, que están ya muy presentes en su catálogo general y lo van a estar aún más en los próximos años.
Así que yo les animo a todos a leer este libro y dejarse seducir y fascinar por san Francisco a través de unas páginas escritas con mimo, admiración y garra por el cardenal Amigo. Les animo a dejar que los grandes ideales del santo de Asís se conviertan de nuevo en modelo de referencia para todos como lo han sido a lo largo de toda su vida para don Carlos; un obispo que, pese a la importancia de sus cargos, nunca ha dejado de vestir, en lo más profundo de su corazón, el hábito franciscano.
Gracias, don Carlos, por estas páginas escritas con amor y por tantas páginas de su vida en que ha sabido traducir en gestos el amor de Francisco: el santo de la caricia, la alegría, el diálogo y el encuentro.

La consecución de un acuerdo que acababa con años de aislamiento y los beneficios que ha reportado a cientos de miles de personas, refrendan la pertinencia del papel que la Santa Sede quiere jugar en adelante.

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Encuentro, diálogo y acuerdo

En el libro “Encuentro, diálogo y acuerdo”, el cardenal Jaime Ortega presenta cada uno de los pasos que culminaron con el acuerdo entre Cuba y Estados Unidos para retomar sus relaciones diplomáticas en diciembre de 2014. Él fue un testigo de excepción de este hecho histórico, pues el papa Francisco lo escogió para mediar entre ambos gobiernos, después de que sus mandatarios le pidieran a su Santidad que les apoyara en estas delicadas negociaciones. el libro es un relato trepidante en el que las conversaciones secretas con personalidades clave se mezclan con la búsqueda silenciosa y conciliadora del diálogo y el entendimiento, en un sentido homenaje al Papa y a su modo de actuar.

La editorial San Pablo vio desde un primer momento la conveniencia y oportunidad de publicar este libro en España no sólo por la relevancia de su autor y la importancia histórica del proceso que narra en el libro. Sino también como una apuesta clara por las vías de encuentro y diálogo orientadas a alcanzar la paz y el bienestar propiciadas por el papa Francisco.

Han sido muchas las voces contrarias a este tipo de políticas diplomáticas que han envuelto el proceso de diálogo en la polémica y la controversia. Sin embargo, la consecución de un acuerdo que acababa con años de aislamiento y los beneficios que ha reportado –y esperemos siga reportando– a cientos de miles de personas, refrendan la pertinencia del papel que la Santa Sede quiere jugar en adelante, no sólo en Cuba, sino en otros lugares como Colombia o Venezuela.

Este libro es pues una interesante propuesta para todas aquellas personas interesadas en el proceso de diálogo Cuba-Estados Unidos, en la peculiar situación socio-política cubana, y en la política diplomática del Vaticano que se ha orientado abierta y explícitamente hacia la consecución de acuerdos de paz en distintos lugares del mundo desde los inicios del pontificado del papa Francisco. Pero es también el reflejo de un empeño de la editorial San Pablo por tender puentes, abrir a sus lectores a nuevos horizontes, deshacer prejuicios y ayudar a comprender. Porque sólo intentando comprender al otro podremos evitar focos de conflicto, violencia e incomprensión.

El cardenal Ortega ha sabido contar su experiencia como “mensajero de paz” en un delicado proceso que pudo fracasar pero llegó a buen puerto.

La regeneración de la Iglesia y de la vida cristiana parte precisamente de la pasión por las periferias y por los periféricos; más aún, del re descubrimiento de la gozosa tarea de vivir y comunicar el Evangelio en la periferia.

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Periferias

El profesor Riccardi necesita muy poquitas presentaciones. Yo debo decir que ya seguía sus pasos hacía mucho cuando tuve la fortuna de conocerlo personalmente hace ahora 16 años. Fue durante el Décimo quinto encuentro por la paz y el diálogo celebrado en Barcelona. Allí lo entrevisté para la revista 21. Fue una entrevista breve porque la apretada agenda del fundador de la Comunidad de San Egidio no permitía más. Pero aquel encuentro confirmó lo que yo ya imaginaba: que Andrea es un hombre cercano, afable y cordial, en coherencia con los principios que promueve a través de la organización que fundara en la periferia de Roma hace casi 50 años.
Desde entonces hasta hoy, la Comunidad de San Egidio ha sabido estar y ser. Estar en todos los lugares donde se necesitaba una propuesta de diálogo y encuentro, una palabra de acercamiento, una oración. Y ser mano tendida, abrazo cálido, voz profética frente a la guerra, la pena de muerte, el sida. Como son hoy pasillo humanitario, y por tanto luz al final del túnel, para los millones de refugiados que se juegan la vida intentando llegar a Europa.
Es fácil ahora, con la perspectiva de los años, afirmar que aquellas decisiones que dieron paso al movimiento fueron acertadas. Como lo es hacer balance y comprobar que han sido millones las personas beneficiadas en el mundo por su gestión contra las minas antipersonas, en procesos de paz como el de Kosovo o el de Guatemala, o en países literalmente arrasados por el Sida como Congo y Camerún. Lo difícil es haber mantenido la coherencia, haber resistido las presiones, superado la tentación de la comodidad y conservado la esencia y la identidad.
Esa esencia y esa identidad están claramente vinculadas a las periferias sociales y existenciales. Esas en las que nació la Comunidad, que han estado mal vistas a menudo, y que ahora todos citan (aunque no tantos pisen) porque ha puesto en ellas el papa Francisco el punto de mira, pero a las que siempre han acudido movimientos eclesiales de toda índole que buscaban escapar de la centralidad eclesial, como explica Andrea Riccardi en este magnífico libro que presentamos hoy.
Recuerda el profesor en “Periferias” que el papa Francisco “quiere poner a la Iglesia en contacto con la realidad incluso en sus aspectos más dolorosos y problemáticos”. Y hombres del papa, (si se me permite la expresión, porque no todos en la Iglesia de hoy lo son), como Andrea y como el cardenal Osoro, le están ayudando a conseguirlo.
Como se afirma en las páginas del libro, “No se puede seguir aceptando que la Iglesia sea únicamente el monumento de una historia pasada”. Andrea Riccardi forma parte de esa legión de hombres y mujeres que quiere volver a abrir las ventanas de la Iglesia para que la luz inunde de nuevo sus estancias y regenere su vida interior, como ocurrió con el Concilio Vaticano II. Y como él mismo afirma, “La regeneración de la Iglesia y de la vida cristiana parte precisamente de la pasión por las periferias y por los periféricos; más aún, del re descubrimiento de la gozosa tarea de vivir y comunicar el Evangelio en la periferia”.
En la editorial San Pablo, que lleva el nombre de alguien tan periférico como el apóstol de los gentiles, también lo creemos así. Y de hecho, estamos preparando una nueva colección editorial que se acerca a las una y mil periferias en que el ser humano es protagonista de injusticias, violencias, sufrimientos, humillaciones, dolor; y en las que el creyente tiene una respuesta de justicia, dignidad, misericordia o paz que ofrecer. Son muchos los cristianos que, solos o al calor de una institución, pisan esos caminos, abren nuevas sendas de encuentro y dialogo, apuestan por los olvidados, abrazan y acogen a hombres y mujeres periféricos. Andrea, como buen historiador, recoge en el libro muchos ejemplos de ello.
Yo, gracias a mi profesión de periodista especializada en temas sociales, he tenido la oportunidad de conocer de primera mano muchas de estas realidades. La pobreza extrema que degrada y deshumaniza en “slums” como el de Kibera, a las afueras de Nairobi, en Kenia. La injusticia que deja en la cuneta de la vida a tantas personas en países ricos en recursos como Brasil. El machismo que violenta a las mujeres en todos los lugares del mundo, pero que es especialmente sangrante en lugares como la India, donde nacer niña es visto como una maldición por la protagonista, su familia y la sociedad entera. En todas esas periferias, yo he encontrado una voz y una caricia de Iglesia. Hombres y mujeres entregados a ser las manos de Dios en el mundo, en expresión de O. Le Gendre. Decididos a restaurar dignidades, curar heridas, tender puentes, ofrecer un abrazo consolador. Y en muchos casos esas presencias de Iglesia misericordiosa tenían el sello de la Comunidad de San Egidio.
Pero el planteamiento de Andrea Riccardi en relación con las periferias va mucho más allá de hacerse presente donde el ser humano sufre. Porque el fundador de San Egidio está pidiendo a la Iglesia toda que se traslade a la periferia, que se descentre, que se haga periférica. Porque solo así, en su opinión, podremos recomenzar evangélicamente nuestra historia como comunidad creyente; porque solo de ese modo nuestro mensaje conservará la credibilidad y podremos contribuir a la construcción del reinado de Dios en la Tierra y ofrecer a este mundo inquieto y confuso del siglo XXI la Buena Noticia de que hemos sido salvados por el Amor.
Para la editorial San Pablo, que quiere transitar también por esa senda de la renovación, atenta al rumor de lo contemporáneo para ofrecer respuestas convincentes a los hombres y mujeres de hoy, es un inmenso honor volver a editar en España la obra de Andrea Riccardi y poder ofrecer a los lectores este libro lúcido, consistente, bien argumentado y valiente, que no huye de las contradicciones y preguntas. Un libro que anima a practicar un cristianismo con auténtico sabor a Evangelio.
Ojalá su lectura sirva para que todos volvamos la mirada hacia las periferias y optemos por ellas. Y para que así, desde ellas, todo pueda renacer de la mano del Hombre-Dios que nació en la periferia y murió como un periférico: Jesús de Nazaret.