Defensa de la dignidad de la mujer dentro de la Iglesia

(). El libro que comentamos –Mejor será que hilen– viene a ser una continuación del publicado por la misma autora en 2014, El telar de la palabra, donde rastrea con esmero todas las referencias bíblicas en el Libro de la Vida, la primera obra de la Madre Teresa de Jesús.

Es cierto que las fuentes religiosas –y entre ellas de modo especial las bíblicas– en la obra teresiana han sido estudiadas casi hasta la extenuación. Pero esta realidad evidente no resta ningún valor al estudio emprendido por la hermana carmelita Pilar Huerta, quien, con. una paciencia encomiable, ha ido buscando, analizando y entretejiendo en sus comentarios, la relación continua y profunda, el sustento íntimo que la· obra místico-literaria de Santa Teresa encuentra en los textos bíblicos, singularmente en los del Nuevo Testamento.

Por encima de otros, el gran valor que se manifiesta en este libro es el de la defensa de la dignidad de la mujer dentro de la Iglesia. Su autora logra transmitirnos como nadie la actitud cordial que siempre mostró Santa Teresa hacia aquellas mujeres –muy pocas en su época de tiempos recios– que sentían atracción por la vida espiritual cultivada y por la práctica de la oración mental. En este sentido eran muchos los teólogos y sesudos letrados que exponían en público aquellas opiniones despectivas contra las que Teresa se rebela. Y las quiso reflejar en su obra con cierta socarronería: «No es para mujeres [la oración mental], que les podrán venir ilusiones; mejor será que hilen; no han menester estas delicadezas; basta [para ellas] el Paternóster y Avemaría» ICV 21, 2]. Una similar actitud de rebeldía y de defensa de las mujeres ante semejante atropello, manifiesta la autora cuando escribe en la Introducción: «Pues bien, yo he elegido una de estas frases para el título de este libro, porque considero que con mi trabajo estoy dando respuesta al deseo de tantas mujeres que aún en nuestros días siguen siendo marginadas fuera y dentro de la Iglesia».

La Madre Teresa ya había sufrido en su propia carne esta desconfianza hacia las mujeres, cuando lamenta la proscripción de muchos libros religiosos en romance tras la aparición. en 1559, del Índice de los libros prohibidos del Inquisidor Fernando de Valdés. Ella recibiría entonces la gracia del consuelo directo del Señor: «No tengas pena, que Yo te daré libro vivo» (V 26, 6), y a continuación quiere trasladar este consuelo a sus hijas, señalando cómo muy pronto llegó a comprender que «Su Majestad ha sido el libro verdadero adonde he visto las verdades. ¡Bendito sea tal libro!». Pilar Huerta trata de prolongar esta enseñanza teresiana, haciéndonos ver la amplitud de competencias que corresponden por derecho a la mujer, en principio dentro de la Iglesia, pero también en el seno de nuestra sociedad.

Como ocurría en el caso de El telar de la Palabra, también ahora la metáfora textil del título, Mejor será que hilen, nos habla de la minuciosidad laboriosa con la que su autora ha ido entretejiendo el estudio, en el que aparecen los ecos-recuerdos de la Biblia (de los Evangelios, los Hechos. las cartas de los apóstoles Pedro, Pablo y Juan con su Apocalipsis, y también de los Salmos, el Cantar de los Cantares, el Libro de Ruth y de autores capitales del Antiguo Testamento como el profeta lsaías), que va encontrando en el análisis del Camino teresiano. Dificilmente cabría imaginar el esfuerzo derrochado para entresacar y comentar tantas resonancias y coincidencias de Teresa con la Biblia, y tejer con ellas el tratado de observación que aquí se nos muestra.

La parte nuclear de la obra va siguiendo el esquema del autógrafo del Camino de perfección que custodian las Carmelitas Descalzas de Valladolid (CV), aunque con incursiones frecuentes en el texto originario del autógrafo de El Escorial (CE). El conjunto lo divide su autora en cuatro partes de desigual extensión. En la primera de ellas, «Pasión por la Iglesia», conocemos la grave preocupación que embarga a Teresa por las noticias sobre la extensión de la herejía luterana en Europa. En la segunda parte, «Lo que el Señor desea de ti: amor. desasimiento y humildad», Teresa comienza a hablar de oración a sus monjas, y lo hace, precisamente, partiendo de las tres virtudes evangélicas enunciadas. La tercera parte está dedicada a «La oración filial», y en ella los textos teresianos, apoyados en los bíblicos paralelos o coincidentes, nos hablan del consuelo que proporciona la oración, de la importancia de adentrarse por este camino con determinación, del recogimiento necesario para orar, y de la unión –y al mismo tiempo diferencia– entre oración vocal y oración mental. En cuanto a la última y más extensa de las partes, «Al hilo del Padrenuestro», los comentarios a la oración enseñada por Jesús nos desvelan cómo afronta la Madre Teresa su tarea de maestra, para enseñarnos, a su vez, en qué consisten la oración de quietud y la oración de recogimiento.

Tras este recorrido por el contenido del libro, quizá sea el momento de recordar la recomendación que hace Pilar Huerta a los lectores al final de su Introducción: todos estamos llamados a incorporarnos al camino que nos marca Teresa, sin importar desde qué situación o en qué tramo del mismo lo hagamos, con una determinada determinación de no volver hacia atrás (cf. CV 21, 2).

El estudio de Pilar Huerta [con un emoffvo prólogo de la escritora Espido Freire) sale a la luz precisamente al comienzo del Año Jubilar Teresiano concedido por el papa Francisco. Una feliz coincidencia por la que pueden estar de enhorabuena tanto la autora como el sello editorial San Pablo, al que debemos agradecer igualmente la cuidado edición y presentación.

El último apunte de congratulación que se me ocurre al ver publicado Mejor será que hilen es que, con esta obra y las anteriores de la autora y de otras hermanas de la misma Comunidad, los Carmelitas Descalzas están preparando de forma espléndida la celebración (en el ya cercano octubre de 2019) del IV Centenario de la fundación del Carmelo de San José de Toro.

Antonio Garrosa

Confer 217 (enero-marzo de 2018)