Dos mujeres de profunda espiritualidad y santidad ejemplar

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Esta santa polaca, Santa Faustina Kowalska, ha sido un heraldo moderno de la Misericordia divina. Sin duda, fue San Juan Pablo II quien dio a conocer a esta extraordinaria mística que escribió unos diarios que narraban sus conversaciones con Jesús de Nazaret y el deseo del Maestro que la Divina Misericordia fuese conocida y vivida por el género humano. Ahora con la ya muy próxima apertura –el 8 de diciembre– del Año Jubilar de la Misericordia toma, una vez más, gran protagonismo Santa Faustina porque su nombre aparece en la bula Misericordiae vultus con la que se proclamaba este Año Santo.

El autor de esta biografía –José María Fernández Lucio, sacerdote de la Sociedad de San Pablo– consigue un relato minucioso y muy atractivo del devenir de esta religiosa que vivió en los primeros años del siglo XX. Probablemente, lo que a mí me ha llamado más la atención es el relato de su fuerte lucha espiritual sin duda llena de sinsabores y de sentirse abandonada. Sin duda, el Señor quiso aquilatar el alma de Faustina Kowalska de manera muy intensa. Pero dicho relato de Fernández Lucio consigue que el lector respire el sufrimiento, la tragedia –para ella– que Santa Faustina tuvo que vivir. Obviamente la fuente principal son los Diarios de la santa y es cuestión de transcribir y ordenar sus confesiones místicas. Pero sea como fuere, esa lucha del interior de Santa Faustina es admirable y sobrecogedora. La cuestión es que esa lucha le hace entrar a la monja polaca en el conocimiento de la Misericordia divina. Y recibe, asimismo, el mandato del Señor Jesús que todo ello se divulgue.

Sinceramente creo que este libro sirve de perfecto acompañamiento para el Año Jubilar de la Misericordia. Y es un buen apoyo para iniciar el mismo.

Hace un par de ediciones, en la numero 901, publicamos otra biografía de Madre María de la Purísima en proximidad cronológica con su canonización en Roma. Ahora publicamos –y con mucho gusto– la que ha realizado Narciso Climent Buzón, sacerdote también hecho en Sevilla, como Carlos Ros, donde, sin duda, Madre María de la Purísima, tiene más estima y adoración. Tiene este libro del padre Climent una virtud: es breve. Dos capítulos y un epílogo titulado Claves de Espiritualidad. Se lee enseguida y, desde luego, contiene todo lo necesario para saber quién fue esa gran mujer nacida en Madrid, y la continuadora fundamental en la Compañía de Hermanas de la Cruz de Santa Ángela de la Cruz –de sor Angelita– y de todo su enorme carisma.

Narciso Climent quiere fundamentar, sobre todo, la espiritualidad de Madre María de la Purísima, siendo, a mi juicio, el ingrediente más potente de su libro. Personalmente, leí antes el del padre Carlos Ros, pero este lo he devorado con agrado y me ha servido para profundizar precisamente en la espiritualidad que el autor intenta –y con ahínco– en presentar.

Narciso Climent Buzón realizó estudios de Filosofía, Teología y Filología Hispánica en Sevilla. Y también estudió en la Universidad de Navarra. Con su labor docente y pastoral en Andalucía: Sanlúcar de Barrameda y Rota, en Cádiz, y también en Jerez de la Frontera, Tiene escritos más de 30 libros de diferentes disciplinas, estando muy interesado por la investigación histórica.

 Ángel Gómez Escorial

Betania 903 (8 de noviembre de 2015).