Encuentro, diálogo y acuerdo

En el libro “Encuentro, diálogo y acuerdo”, el cardenal Jaime Ortega presenta cada uno de los pasos que culminaron con el acuerdo entre Cuba y Estados Unidos para retomar sus relaciones diplomáticas en diciembre de 2014. Él fue un testigo de excepción de este hecho histórico, pues el papa Francisco lo escogió para mediar entre ambos gobiernos, después de que sus mandatarios le pidieran a su Santidad que les apoyara en estas delicadas negociaciones. el libro es un relato trepidante en el que las conversaciones secretas con personalidades clave se mezclan con la búsqueda silenciosa y conciliadora del diálogo y el entendimiento, en un sentido homenaje al Papa y a su modo de actuar.

La editorial San Pablo vio desde un primer momento la conveniencia y oportunidad de publicar este libro en España no sólo por la relevancia de su autor y la importancia histórica del proceso que narra en el libro. Sino también como una apuesta clara por las vías de encuentro y diálogo orientadas a alcanzar la paz y el bienestar propiciadas por el papa Francisco.

Han sido muchas las voces contrarias a este tipo de políticas diplomáticas que han envuelto el proceso de diálogo en la polémica y la controversia. Sin embargo, la consecución de un acuerdo que acababa con años de aislamiento y los beneficios que ha reportado –y esperemos siga reportando– a cientos de miles de personas, refrendan la pertinencia del papel que la Santa Sede quiere jugar en adelante, no sólo en Cuba, sino en otros lugares como Colombia o Venezuela.

Este libro es pues una interesante propuesta para todas aquellas personas interesadas en el proceso de diálogo Cuba-Estados Unidos, en la peculiar situación socio-política cubana, y en la política diplomática del Vaticano que se ha orientado abierta y explícitamente hacia la consecución de acuerdos de paz en distintos lugares del mundo desde los inicios del pontificado del papa Francisco. Pero es también el reflejo de un empeño de la editorial San Pablo por tender puentes, abrir a sus lectores a nuevos horizontes, deshacer prejuicios y ayudar a comprender. Porque sólo intentando comprender al otro podremos evitar focos de conflicto, violencia e incomprensión.

El cardenal Ortega ha sabido contar su experiencia como “mensajero de paz” en un delicado proceso que pudo fracasar pero llegó a buen puerto.