Esperanza de la unificación de la Iglesia de Cristo

(M. García, en La Ciudad de Dios). La Editorial San Pablo, en boca del editor de la presente obra, se honra en publicar Apóstoles de la unidad, este ramillete de personajes relacionados con el ecumenismo, sabiamente escogido y hermosamente presentado por «uno de los más distinguidos ecumenistas de España».

Se trata de treinta y tres personalidades seleccionadas por su compromiso con el ecumenismo. El libro no está concebido como un manual de ecumenismo, sino más bien como una monografía que recoge el empeño de ilustres personalidades por avanzar hacia la unidad de la Iglesia de Cristo. A cada personaje se le dedican unas doce páginas, que desenvuelven un mismo esquema: un apunte bio-bliográfico, seguido de cuatro apartados que desarrollan otras tantas facetas del personaje, especialmente (aunque no exclusivamente) relacionadas con su dedicación al ecumenismo.

Para que el lector de esta reseña se haga una idea del elenco de los personajes reunidos por Langa en este volumen, especificaré que recoge los datos fundamentales de tres papas; seis cardenales; dos sacerdotes; cinco monjes católicos; nueve protestantes, entre evangélicos, reformados, episcopalianos, luteranos y anglicanos; y cuatro mujeres.

Para satisfacer la curiosidad del lector, me apresuro a decir que las mujeres son: la beata Teresa de Calcuta, sor Minke de Vries –de la Iglesia evangélica reformada–, la sierva de Dios Chiara Lubich y la beata María Gabriela Sagheddu. Compruebe cada cual los méritos de cada una de ellas para hallarse en estas páginas, ojeando el libro de Langa.

Más fácil resulta coincidir en la excepcional valía de los papas san Juan XXIII, beato Pablo VI y san Juan Pablo II. De los representantes ortodoxos, el más conocido es el patriarca de Constantinopla Atenágoras I; los cardenales son todos relevantes: Bea, König, Martini, Mercier, Newman y Willebrans; Jos dos sacerdotes reseñados son: Julián García Hernando, a quien el autor dedica el libro, y Max Thurian, cofundador de Taizé; de los monjes católicos, destacaría a Congar o Couturier, y de la parte protestante, a: Roger de Taizé, Cullmann, y a los arzobispos de Canterbury Ramsay y Temple.

El libro de Langa presta un buen servicio a la causa ecuménica por la valiosa información que proporciona, y porque enciende el ánimo en esperanza de la pronta unificación de la Iglesia de Cristo, al contemplar el entusiasmo traducido en hechos, que el Espíritu ha suscitado por doquier en nuestros tiempos.

M. García

La Ciudad de Dios 229/2 (abril-junio de 2016) 554-555.