¡Feliz Pascua florida!

¡Feliz Pascua de Resurrección para todos nosotros! La Semana Santa termina bien. No termina en la cruz, ni en la muerte, ni con la soledad del sábado. Termina con la procesión del Resucitado, recorriendo nuestras calles. Tres mensajes quiero dejar en este domingo para nuestra vida cristiana:

La intuición femenina. Los primeros testigos de la Resurrección fueron las mujeres. Fue, sin duda, su cariño el que les indujo a embalsamar el cuerpo de Jesús. Pero cuando se dirigían aquel primer día del Señor al sepulcro, intuían que no podía ser que el que había entregado radicalmente su vida para librarnos de nuestras muertes, quedase encerrado en el sepulcro. Quizás porque nadie como la mujer tiene la vivencia de que hay dolores desgarradores que acaban dando a luz vida.

Hoy, Cristo resucitado nos llama por nuestro propio nombre y nos dice una palabra de aliento y de esperanza. «Rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo».

Resucitemos las zonas muertas de nuestra vida: «Contigo resucitan la dicha y la esperanza, / y un arco iris triunfal, definitivo. / Contigo se levanta el hombre solidario, / anuncio y anticipo de futuro».

Tomado de Antonio Gil Moreno, Vivir y contemplar la Cuaresma y la Pascua, San Pablo 2016).