Fernando Cordero presenta su relato sobre las “Imágenes y metáforas para comunicar la fe”

(Església de Barcelona). Esta última semana de diciembre tuvo lugar en la diócesis de Barcelona la presentación del último libro de Fernando Cordero: ¿Qué pinta Dios hoy? Imágenes y metáforas para comunicar la fe.

Quique Fernández, Coordinador de la Escuela de Animación Bíblica, fue el encargado de presentar el acto y dar paso a cada uno de los que intervenían. En primer lugar lo hizo Carolina Ramírez, directora de secundaria del Colegio Padre Damián, que gracias al trato cotidiano con el autor ha sido testigo del proceso de redacción del libro. En su intervención Carolina subrayó la enorme variedad de metáforas que podemos encontrar en su interior y que hacen posible hablar de la fe de forma sencilla pero con rigor a partir de imágenes y conceptos de ámbitos tan diferentes como la zoología, el cine, el deporte, la tecnología, el diseño de interiores o la moda.

A continuación Gemma Morató, dominica, periodista, teóloga y amiga del autor desde hace muchos años confesó a los presentes ser una de las que animó a Fernando a estudiar periodismo, pues para ella se trata de una profesión estrechamente vinculada a la vocación de anunciar la Buena Noticia que todos estamos llamados a compartir y que recordamos de forma especial en estos días. Gemma admitió no ser simpatizante de ese discurso apofático que a menudo rodea a la fe y a Dios, y por ello se declaró entusiasta de la forma en la que Fernando acerca la espiritualidad, la eclesiología o la cristología al lector: con un lenguaje actual, claro y para todos los públicos en pequeñas píldoras que contienen una buena dosis de reflexión, testimonio y experiencia de Dios.

Quique Fernández compartió algunas de las preguntas que le había suscitado la lectura: ¿qué pinta tiene Dios hoy? ¿qué a quién tiene que pintar? ¿qué pintamos cada uno? Definió el libro como «una obra que te habita» y que, por ello, precisamente despierta interrogantes; y siguiendo el lenguaje simbólico del autor, definió a Dios como el artista y maestro de una escuela de pintura a la que nos adherimos y a la que nos acerca el libro.

A continuación Fernando Cordero tomó la palabra para dar las gracias a todos los que, de una forma u otra, han intervenido en el alumbramiento de esta obra. Luego compartió que, aunque siempre ha sido un firme convencido de la fuerza del lenguaje metafórico, la idea de escribir este libro surgió al observar la sugerente imagen de un Niño Jesús enterrado por bolas de Navidad. Si a esto se le suma que el propio Papa Francisco insta a los sacerdotes a usar ese lenguaje, la publicación no podía demorarse. Para Fernando la metáfora no es solo un recurso acertado para hablar de Dios, sino también una manera de aprender a mirar la realidad, algo que ya desde pequeño aprendió gracias a esa sabiduría y gracia que encierra el habla de los pueblos de Andalucía, tan proclive al uso de imágenes.