Francisco de Asís. Historia y leyenda

Para la editorial San Pablo es un doble honor publicar el libro “Francisco de Asís. Historia y leyenda”. En primer lugar por ser el autor quien es: un hombre de fe, pastor servicial y afable, de actitud dialogante y conciliadora, que nació en Valladolid pero se ha vuelto ciudadano del mundo tras su paso por Marruecos y Sevilla, y que, como buen franciscano, ha tenido la lucidez de entender desde antes de que estuviera de moda, que la Iglesia necesitaba un hombre como el papa Francisco. Se puede decir, acogiéndonos al lenguaje cinematográfico, que don Carlos es uno de los hombres de Francisco, aunque no le guste contar lo importante que fue su intervención en el cónclave para que Mario Bergoglio fuese elegido finalmente nuevo pontífice. Y es un hombre del papa Francisco precisamente porque siempre ha sido hermano de Francisco, el santo de Asís.
Por eso este libro es una joya para quien quiera descubrir en el tejido compuesto al alimón por la historia y por la leyenda, el legado vivo que nos está sirviendo aún hoy en día en bandeja san Francisco como maravillosa herramienta para ofrecer luz al mundo en medio de la incertidumbre y el miedo que provoca un cambio de época.
Desde luego, son asombrosamente indudables los paralelismos que existen entre el tiempo convulso, de confusión, revoluciones y cambios que le tocó vivir a Francisco y el que nos acongoja a nosotros en este momento. En ambos casos, la clave se encuentra en la renovación. Y don Carlos nos propone en estas páginas con contundencia que, como él, “dejemos la amarga levadura de lo viejo y lo llenemos todo de un espíritu nuevo”.
Por eso este libro no es una biografía al uso. No sólo porque a los datos históricos se incorpore la leyenda, que como bien dice su insigne autor, “no es fantasía sino diálogo vivo con un personaje admirado”. Sino sobre todo porque en sus páginas se recoge el legado de Francisco más allá de su propia vida; un legado convertido al cabo de los siglos en la presencia constante en nuestra historia de hombres y mujeres que han sabido seguir sus huellas y profundizar sus enseñanzas.
¡Qué razón tiene el cardenal Amigo al afirmar que Francisco es un santo de leyenda que rompe la distancia de los tiempos”! Por eso su discurso se vuelve universal, el camino que nos propone sigue esperando ser recorrido en su integridad y sus apuestas siguen siendo tan válidas o más si cabe hoy como ayer. No en vano, la batalla contra la desigualdad y la pobreza, la reconciliación con todo lo creado y la fraternidad universal o la defensa a ultranza de la paz, son hoy las grandes tareas pendientes, los más importantes desafíos que tenemos por delante como humanidad. Como afirma otro autor de la casa San Pablo, Miguel Ángel Vázquez, somos la primera generación que puede acabar con el hambre y la última que tiene la oportunidad de salvar el planeta. Ahí es nada.
¡Y qué bien ha sabido canalizar esto el papa Francisco recogiendo desde el mismo día en que tomó su nombre las enseñanzas del santo de Asís! Uno y otro hablan el lenguaje de la calle, conquistan con la coherencia de sus gestos y no se amilanan ante las resistencias internas y la magnitud de las batallas. El papa ha apostado abiertamente por la paz, por la ecología, por la justicia y por la alegría. El cardenal Amigo lo está acompañando con paso firme en sus empeños. ¿A qué esperamos para unirnos todos a él Evangelio en mano?
La editorial San Pablo ha aceptado y acogido como propios estos desafíos y el estilo dialogante, amable y agradecido propio de Francisco, que están ya muy presentes en su catálogo general y lo van a estar aún más en los próximos años.
Así que yo les animo a todos a leer este libro y dejarse seducir y fascinar por san Francisco a través de unas páginas escritas con mimo, admiración y garra por el cardenal Amigo. Les animo a dejar que los grandes ideales del santo de Asís se conviertan de nuevo en modelo de referencia para todos como lo han sido a lo largo de toda su vida para don Carlos; un obispo que, pese a la importancia de sus cargos, nunca ha dejado de vestir, en lo más profundo de su corazón, el hábito franciscano.
Gracias, don Carlos, por estas páginas escritas con amor y por tantas páginas de su vida en que ha sabido traducir en gestos el amor de Francisco: el santo de la caricia, la alegría, el diálogo y el encuentro.