La aventura de encontrar a Dios en todas las cosas

(C. García, en Studium). Puede extrañar el título de este libro: La herida esencial. Sin embargo, como explica su autor la metáfora de la herida es recurrente es nuestros místicos. Se refieren con ella a la visita que Dios hace al hombre traspasándole de infinito, haciéndole salir de su egoísmo en un encuentro transformante y renovador que permite transitar a una nueva manera de ser. Semejante drama es una cuestión de amor, pues sólo el Amor de Dios puede a la vez herir de amor (ágape) el alma humana y cauterizarla con su fuego. San Juan de la Cruz amaba esta metáfora, al igual que san Bernardo antes que él y san Francisco de Sales después.

El libro reúne los trabajos que ha dedicado el autor en los últimos años a exponer lo que, en sentido lato, podemos llamar mistagogía: iniciación o introducción en el Misterio. Muchos han sido publicados en revistas o colaboraciones (Sal Terrae, Trotta, Universidad Comillas, etc). Todos han sido revisados no sólo estilisticamente, sino que han sufrido las transformaciones necesarias para convertirse en un libro. No puede buscarse en él una Mistagogía completa, al modo como se hacía en la Iglesia antigua, consistente en la explicación de los sacramentos. Se trata, como indica el subtítulo, de consideraciones para ella, más en la línea del hermoso capítulo sobre el Homo capax Dei con el que suelen comenzar los tratados modernos de Teología Fundamental.

Los doce capítulos del libro quieren ser un camino mistagógico. El primero evoca, de la mano de dos análisis recientes, la situación cultural y espiritual del tiempo recio que nos ha tocado vivir y donde tenemos que ejercitar el cristianismo. En los tres siguientes se inquiere la esencia de la experiencia religiosa y la condición misteriosa de Dios, recogiendo algunas de las invitaciones que varios teólogos contemporáneos ofrecen sobre la experiencia mística. En los capítulos 5-11 se examinan otros escenarios mistagógicos. Todos ellos no tienen otra intención que llevar al redescubrimiento y el ejercicio del núcleo esencial de la fe. El último, está dedicado a redescubrir el núcleo esencial de la fe, su realidad y su significado.

Creo que la lectura de este libro, como afirma su autor, conducirá a los hombres y mujeres de nuestro tiempo a que no tengan miedo a introducirse en esta aventura de encontrar a Dios en todas las cosas. Es un camino lleno de descubrimientos, de alegrías indecibles y dolores que nos hacen crecer y ser mucho más libres.

C. García

Studium LIV/2 (2014) 338-339.