La opción misionera renovará la Iglesia

Palabras de Octavio Figueredo Rueda, director general de SAN PABLO, en la presentación de La opción misionera renovará la Iglesia, de Juan Pablo García Maestro.

Quiero empezar con algún dato relacionado con el mundo editorial. Hace poco se publicó un informe sobre la situación del libro en España. Hay datos significativos: En España se publican más libros de los que se pueden leer. Anualmente se publican más de 70.000 títulos, eso quiere decir que se imprimen millones y millones de ejemplares cada año. Pero también quiere decir que se publican aproximadamente 200 títulos nuevos cada día. Son cifras que nos revelan, muy por encima, la realidad del libro en nuestros días. Se publica demasiado y se lee bastante poco. Se publican demasiados libros y mucho de lo que se publica, pasados un par de años, se va a «papelote». Con razón alguien dijo que «si quieres ganar dinero escribe manuales de autoayuda, cocina, o simplemente no escribas». Y curiosamente quienes más venden libros son youtubers, cocineros, deportistas y algún que otro personaje salido de algún reality show, etc.

Y al hilo de esto deciros que hace poco vi una viñeta que me llamó la atención: «Un hombre entra a una librería y pregunta al dependiente: “Perdone, ¿tiene usted algún libro de un escritor?”». Creo que es una viñeta que da para pensar. Se publica mucho pero quizá no todo lo que se escribe pasa por el rasero de la reflexión, investigación, confrontación… No todo escritor escribe «como si se le fuera la vida en ello». Escribió el famoso escritor colombiano Gabriel García Márquez por allá en 1982: «Con frecuencia me preguntan qué es lo que más me hace falta en la vida, y siempre contesto la verdad: “Me hace falta un escritor”». Este tema daría para escribir unas cuantas páginas pero no estamos aquí para ello.

Quiero volver a la pregunta inicial. Si en España se publican tantísimos libros: ¿Por qué –como editorial– publicar un libro de Juan Pablo y un libro sobre La opción misionera de la Iglesia?

Como sabéis Juan Pablo no es un youtuber ni un «famosillo» salido de un reality show ni nada que se le parezca. Juan Pablo García es Maestro de apellido y también de profesión. Es profesor en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid y en la Universidad Pontificia de Salamanca. Veterano en el arte de escribir. Con libros publicados en varias editoriales (PPC, Paulinas, San Pablo, Edelvives). Un religioso Trinitario con calidad en su formación intelectual y académica. Y también, un hombre con una gran calidad humana.

Juan Pablo no ha escrito este libro a la ligera. Y estoy seguro de que tampoco lo ha escrito pensando en cuántos libros iba a vender. Yo diría que lo ha escrito pensando y sintiendo lo que escribía. Y poniendo en práctica «la obra de caridad más propia de nuestro tiempo que consiste en no publicar libros superfluos» (Ortega y Gasset).

Creo que el mundo editorial necesita libros escritos por escritores. Libros escritos desde la reflexión seria, pausada y rigurosa. El libro que presentamos hoy cumple con esos requisitos. Es un libro fruto del estudio, de la lectura, de las clases en la Universidad y del convencimiento de que es un libro necesario. Una obra con bastante bibliografía pero también con muchísima biografía. Y digo biografía no porque se den datos del autor. Digo biografía porque la obra es un reflejo de las preocupaciones de Juan Pablo. Carlos Ruiz Zafón suele decir que «los libros son espejos, solo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro». Es lo que pasa con este libro. Es una reflexión que Juan Pablo lleva muy dentro: La preocupación por llevar a la Iglesia a una nueva etapa evangelizadora, capaz de dar una respuesta más eficaz a las demandas de la sociedad actual. Partiendo de esta necesidad, propone pasar a la acción, no reducir la evangelización al simple anuncio del Evangelio sino profundizar, como sugiere el actual Pontífice, en una Iglesia «en salida», siempre desde la perspectiva de la renovación misionera, haciendo el Evangelio actual y significativo para los hombres y mujeres de hoy. Hay una frase que me gusta mucho: «Si creemos en el Evangelio como una propuesta de vida que vale la pena, que humaniza, que procura sentido a la vida de las personas, es de interés nuestra presencia evangelizadora en todos los ambientes. No podemos esconder el patrimonio que hemos recibido y en el que creemos». Es una frase que condensa de alguna manera la razón de ser de este libro y la razón de ser toda acción evangelizadora.

Creo que podría decirse que este libro es un completo y moderno manual para entender, desarrollar y planificar hoy la tarea misionera y evangelizadora de la Iglesia.

SAN PABLO siempre ha estado comprometida como Editorial y como Familia/Congregación en la misión, en le evangelización. Un libro así no podía faltar en nuestro catálogo. Y por eso lo hemos publicado. Creemos que va a ser un libro de fondo. Un libro de referencia. Un libro que conecta con la actualidad de la Iglesia, con las orientaciones del papa Francisco, con la trayectoria dinamizadora de la Iglesia. Gracias Juan Pablo por esta nueva obra.

Y a vosotros invitaros a leer este libro. Creo que el mejor homenaje que le podemos hacer un libro es leerlo. Y este es un libro que se lee con gusto. Y estoy seguro que os interrogará. El libro está lleno de preguntas, algunas tienen sus respuestas otras muchas quedan ahí para que el lector haga su propia reflexión y construya su propia respuesta. Y creo que no hay que tener miedo a ello.

Gracias a las hermanas Paulinas por permitirnos hacer esta presentación en su librería… en un día en que Juan Pablo juega de local, juega en su casa, en su tierra. Arropado por su gente y también por esos santos vallisoletanos muy comprometidos con la evangelización, santos que conocieron lo bueno, lo mejor, el Evangelio, y no se aguantaron las ganas de transmitirlo: Francisco de San Miguel, Mateo Alonso de Leciniana, José Fernández de Ventosa, Toribio de Mogrovejo. Pedro Regalado, patrono de esta ciudad, y por supuesto Simón de Rojas, trinitario como nuestro autor…

Nada más. Gracias por vuestra presencia.

Octavio Figueredo

Valladolid, 16 de marzo de 2018