La trompeta de Dios

(María José Pérez, en Vida Nueva). Hildegarda de Bingen recibió desde la cuna dones excepcionales. Así nos lo transmite Cristina Siccardi, periodista italiana, en su obra sobre esta benedictina que, pese a su gran fama de santidad, hubo de esperar al pontificado de Benedicto XVI para que se oficializara su culto universal y fuera declarada doctora de la Iglesia.

Conocida visionaria, la “Sibila del Rhin” reitera que sus visiones no fueron nunca con los sentidos exteriores, sino en el interior, estando consciente y despierta.

Si bien el subtítulo –Mística y científica– recoge dos aspectos de su rica personalidad, el libro desarrolla muchos otros rasgos, al tiempo que va desgranando su biografía: fundadora, teóloga, literata, compositora musical, botánica, herbolaria, predicadora, consejera de papas y emperadores… Aun así, se consideraba a sí misma “una pobre y pequeña mujer”, “indocta”, que no dudó en echar mano de ayudantes y secretarios para poner por escrito sus obras.

Su nombre significa “la que es audaz en la batalla”, y sus 81 años de vida fueron un constante batallar. Vale la pena acercarse a esta increíble mujer que, desde el medievo, llega hasta nosotros con rasgos de increíble modernidad.

María José Pérez

Vida Nueva 3.077 (6 de abril de 2018) 43.