Meditar y profundizar en la búsqueda de Dios de la mano de Ignacio de Loyola

(Conchita Calderón Aguilar, en Catequética). Los autores de este libro –365 días con Ignacio de Loyola– nos acercan a la vida y pensamientos de Ignacio de Loyola, un santo que por sus características y experiencias espirituales aportan al lector unas pautas para profundizar en su propia vida espiritual. Su vida fue una búsqueda constante de Dios.

Todos tenemos una historia desde que nacemos, unos acontecimientos, unas circunstancias y unas vivencias que van a influir en nuestro proyecto de vida. A veces no sabemos aprovechar estas experiencias y caminamos sin encontrar sentido a nuestra historia. Ignacio tuvo la valentía de enfrentarse a su mundo interior, a sus dudas, a sus sombras y a sus grandes deseos de plenitud. Dedicó mucho tiempo a escucharse y a escuchar a Dios.

Los textos para cada día del año están sacados de su autobiografía y de los Ejercicios Espirituales a los que dedicó gran parte de su vida. Cosas que observaba en su alma las va manifestando y escribiendo con el objeto de que puedan ser útiles a otras personas. Va describiendo todo su proceso espiritual y su discernimiento ante cada obstáculo que se le presenta. De forma especial nos habla del discernimiento para no confundir el fin con los medios: “primero mirar el fin para el que fui creado”, segundo “buscar el medio mejor para mí”. Atravesó profundas crisis en esta búsqueda y abre su pensamiento. Poco a poco, observando sus sentimientos de alegría o de tristeza, va llegando a una conclusión: confiar en Dios y “dejarse mover por Él”.

Su lectura invita al lector a meditar y profundizar en la búsqueda de Dios de la mano de este hombre singular. Para ello va meditando y contemplando todo el recorrido de Jde Nazaret en esta tierra para poder seguir sus pasos: “para encontrarle en todas las cosas”.

Conchita Calderón Aguilar

Catequética 57/6 (noviembre-diciembre de 2016) 418.