Para vivir la audacia del amor divino desde la dimensión cristiana

(Marta Sánchez, en Sal Terrae). Otalora, laico y jurisconsulto, elabora en El evangelio de los excluidos unas páginas deleitosas sobre su imagen de Jesucristo. Como dice C. Bernabé en el prólogo, esta obra «es una búsqueda sincera en lo profundo. Toda persona que siga a Jesús de Nazaret ha de serlo para los excluidos de todo sistema».

Comienza hablando del Espíritu Santo, dador de vida y esperanza, quien le inspiró estas letras. Su idea es elaborar un itinerario de catorce pasos para conocer más a Jesús, su vida y sus obras. Jesús fue un judío. En su tiempo, el templo de Jerusalén era el icono fundamental de la presencia de Dios entre el pueblo elegido. La novedad de Jesús no consistió en enseñar una doctrina, sino un estilo de vida no bien visto ni por su familia ni por sus vecinos. Su vida fue atípica, porque habló con los excluidos del pueblo judío: los samaritanos, los extranjeros y los pobres de su tierra: los leprosos, las viudas y los niños.

Este libro, escrito en clave doméstica, da pistas para acercarse a Jesús. Dejarse interpelar por las narraciones evangélicas es aprender a romper esquemas religiosos y sociales. Es la radicalidad del amor al prójimo que rompe fronteras humanas, sana heridas del alma y abre a todo hombre a un horizonte de esperanza inimaginable. El problema de nuestro tiempo es la falta de autoestima y el hecho de vivir en una cultura de la apariencia. Jesús enseñó a cambiar de mentalidad. Enseñó a superar prejuicios, sin excluir a nadie. Sus gestos de tierno amor a los otros y sin excluir a nadie son capaces de desarmar odios y rencillas. Seguir a Jesús es contagiar «bocanadas de esperanza» en un mundo en crisis. Actuar con limpieza de corazón. Es usar los mecanismos legales en nuestra sociedad para denunciar lo injusto. Los creyentes tenemos que ser profetas de corazón, como lo fue Jesús.

En conclusión, un libro recomendado para toda persona que busque vivir la audacia del amor divino desde la dimensión cristiana.

Marta Sánchez

Sal Terrae 1.189 (mayo de 2014) 442.