Por una Iglesia capaz de dar una respuesta más eficaz a las demandas de la sociedad actual

(José Luis Vázquez Borau, en Actualidad Bibliográfica). El profesor del Instituto Superior de Pastoral de Madrid y de la Universidad Pontificia de Salamanca, el Doctor Juan Pablo García Maestro, religioso de la Orden Trinitaria, reflexiona en La opción misionera renovará la Iglesia sobre la preocupación por llevar a la Iglesia a una nueva etapa evangelizadora, capaz de dar una respuesta más eficaz a las demandas de la sociedad actual. Partiendo de esta necesidad, propone pasar a la acción, no reducir la evangelización al simple anuncio del Evangelio sino profundizar, como sugiere el actual obispo de Roma, Francisco, en una Iglesia “en salida”, siempre desde la perspectiva de la renovación misionera.

Como dice en el prólogo del libro Don Francisco José Andrades Ledo, “el hombre contemporáneo está demandando abiertamente de la comunidad cristiana un testimonio evangelizador que le ofrezca alternativas a las situaciones de angustia y opresión que la misma sociedad le plantea. El hecho mismo de poner a Dios, y a su Hijo encarnado, en el centro de atención de la fe cristiana es ya un signo claro de este deseo renovador. Si a ello unimos la ilusión por que sea desde Dios, y no desde la estructura eclesial, de donde provenga ese deseo renovador, nos encontramos con una decisión firme de contribuir al bien de la humanidad, apostando por la implicación de los cristianos y de la Iglesia como institución en ello” (pág. 13).

Divide el autor su trabajo en nueve capítulos. En el primero, La acción evangelizadora de la Iglesia, García Maestro hace un balance de la evangelización a lo largo de estos cincuenta años de andadura del concilio Vaticano II, donde señala que evangelizar “no consiste solo en anunciar, predicar, verbalizar o explicitar el Evangelio. Siendo esta tarea esencial, no es el objeto terminal de la evangelización. La meta de la evangelización consiste en hacer el evangelio, practicarlo, traducirlo en gestos y prácticas en la historia humana” (pág. 23).

En el capítulo segundo, La Biblia: fundamento de toda acción evangelizadora, el autor centra la Biblia como fundamento de toda acción pastoral, remarcando que “los cristianos somos discípulos de una persona, Jesucristo, no de unos escritos” (pág. 38). Prosigue el capítulo tercero, El “modelo evangelizador” propuesto por la exhortación apostólica Evangelii gaudium, donde se señala que el hilo conductor de esta exhortación y de todos los mensajes del papa Francisco es “la opción preferencial por los pobres, no como una opción de clase o ideológica, sino que hunde sus raíces en el Dios en quien creemos” (pág. 54), ya que es “el Espíritu Santo quien hace la misión. El Espíritu Santo nos hace entrar en el misterio de Dios y nos salva del peligro de una Iglesia autorreferencial, llevándonos a la misión” (pág. 66).

Dando un paso más se llega al capítulo cuarto, Parroquia y evangelización. De una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera, con el objetivo por parte del profesor García Maestro de hacer propuestas para una renovación de la parroquia, pues “se trata de que nuestras parroquias vuelvan a la fuente y recuperen la frescura original del evangelio. Esto es lo que hará que nuestras parroquias sean comunidades más creíbles, en contacto con los hogares y con la vida del pueblo, evitando que se nos convierta en una prolija estructura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos” (pág. 74). Las propuestas van en la línea del libro del teólogo canadiense James Mallon, Una renovación divina. De una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera, BAC, Madrid 2015.

Al abordar el capítulo quinto, La fuerza evangelizadora de la religiosidad popular, nuestro pastoralista afirma: “cuando está bien orientada sobre todo mediante una pedagogía de evangelización, contiene muchos valores. Refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer. Hace capaces de generosidad y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe” (pág. 109). Para el autor el capítulo sexto, Liturgia y evangelización, es quizás el más importante, pues quiere demostrar la relación intrínseca que existe entre ambas, pues “una evangelización que no se fundamente en la liturgia y los sacramentos no producirá los frutos deseados. La liturgia es evangelizadora porque está llamada a desempeñar un papel de ‘iniciación’ para cuantos, sin conocer la fe cristiana, asisten a las celebraciones sacramentales de los cristianos con ocasión de acontecimientos importantes de la existencia humana” (pág.119).

En el capítulo séptimo, Evangelización y catequesis, el profesor García Maestro señala que la tarea prioritaria de la catequesis y del catequista es la llamada al crecimiento de la fe, prestando atención al “camino de la belleza”: “Anunciar a Cristo significa que creer en él y seguirlo no es solo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo esplendor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas” (pág. 155). En el capítulo octavo, Nueva evangelización de lo social, el autor quiere llamar la atención sobre como la evangelización debe incluir entre sus elementos esenciales el anuncio de la doctrina Social de la Iglesia, ya que “todo lo que atañe a la comunidad de los hombres -situaciones y problemas relacionados con la justicia, la liberación, el desarrollo, la paz-, no es ajeno a la evangelización; ‘esta no sería completa si no tuviese en cuenta la mutua conexión que se presenta constantemente entre el evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre” (pág. 162), destacando, desde una perspectiva bíblica, “ateo no es el que niega a Dios teóricamente, sino el que desprecia al pobre y no ama a su hermano” (pág.179).

Finalmente, en el noveno y último capítulo, La familia, primera mensajera del Evangelio, donde afirma que las familias son el camino de la Iglesia hacia el futuro. La idea de la iglesia como Iglesia doméstica es fundamental para el futuro de la Iglesia y para la nueva evangelización. Concluye este estupendo trabajo García Maestro recordando que “el cristianismo se encuentra en un momento de la historia en el que está llamado a recuperar el espíritu de sus inicios, la frescura de una experiencia en la que hombres y mujeres se vieron transformados por el evento de la resurrección de Jesús el Cristo y la venida del Espíritu. Si los cristianos de nuestros tiempos estuvieran convencidos de que esta experiencia es también posible hoy, entonces serían una alternativa a esta sociedad líquida que estamos viviendo” (pág.213).

J. L. Vázquez Borau

Actualidad Bibliográfica 2018/1 (enero-junio de 2018) 66-68.