Presentación de las virtudes cristianas de acuerdo con la sensibilidad de la realidad social actual

(Cristina Santa Olalla, en Sal Terrae). Los autores de Virtudes olvidadas, valores con futuro son todos formadores de la Fundación Trilema. La obra está prologada por D. Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, y consta de 10 capítulos, todos con el mismo esquema: 1.- Cita evangélica. 2.- Motivación a través de personajes o acontecimientos históricos, movimientos sociales, historias anónimas o medios de comunicación. 3.- Definición del contenido del capítulo. 4.-La referencia de la Palabra. 5.- De la mano de santos, comunidades que lo vivieron antes. 6.- Pistas educativas. 7. Invitamos a la fe en la parroquia, la familia y la escuda. 8.- Para la reflexión ofrece una pequeña síntesis y un grupo de preguntas para padres, profesores y catequistas.

La definición del valor actual y la referencia a la virtud olvidada con sus pistas educativas se refieren por capítulos a:

1.- El respeto activo (amor al enemigo) como la aceptación amable de los otros sin renunciar a compartir la búsqueda de lo que nos hace a todos más humanos, mejores, y que no es patrimonio de ningún credo ni ideología: Conociendo el porqué de las ideas, aprendiendo que otros pueden verlo de manera diferente, encontrando puntos en común.

2.- Cultivar el pensamiento crítico y riguroso (juicio moral maduro) para mantener la centralidad que nuestra fe da a la educación de la conciencia personal que debe formarse con rigor; aprender a ser críticos, analíticos y rigurosos con la realidad; buscar la verdad y ser coherentes: Observando en profundidad los acontecimiemos. descubriendo su complejidad, proporcionando referencias adecuadas para posicionarse e implicarse.

3.- La tensión hacia la perfección personal (deseo de santidad) para querer ser mejores, imitar a los que admiramos, cambiar las cosas que no nos gustan: Conociéndonos con realismo, proponiendo modelos, provocando la insatisfacción con la mediocridad, celebrando el éxito.

4.- Resiliencia: entre la fortaleza de carácter y el equilibrio personal (fortaleza y templanza) como la capacidad de reconstruirse y vencer la adversidad, saliendo más fortalecidos de la crisis: Aprendiendo de las frustraciones, encontrando resortes que ayuden a continuar caminando, aprendiendo a valorar el horizonte.

5.- Los lenguajes del afecto profundo (castidad, pureza) para aprender a amar y cuidar el cuerpo que es el rostro del espíritu; prepararles para involucrarse, comprometerse y crear relaciones de amistad y del primer enamoramiento que viven en la adolescencia temprana: Aceptando la imagen de uno mismo y el cambio corporal, compartiendo experiencias, confiando, asumiendo dificultades y aprendiendo a perdonar.

6. El valor del dinero (magnanimidad, austeridad) para aprender a manejar el dinero y los recursos propios; sentir la posesión con una visión justa y solidaria: Valorando el dinero como fruto del trabajo y el esfuerzo, apreciando el valor de las cosas y la austeridad, descubriendo el gozo y la necesidad de compartir.

7.- El sentido del tiempo (el sentido de la fiesta) para valorar el descanso, la pausa; aprender a dotar de sentido el tiempo que pasan con los que quieren: Haciendo pausas de manera consciente, brindando espacios y tiempos para uno mismo, convirtiendo en especiales algunos acontecimientos, ritualizando pequeños gestos significativos, celebrando la vida.

8.- El valor del compromiso (caridad y perseverancia) para implicarse en la construcción del Reino que Jesús predica para todos; para generar compromisos que vinculen a la transformación ética de la realidad: Proponiendo pequeños compromisos personales y colectivos, perseverando y volviendo a empezar, profundizando en el sentido de comunión.

9.- La espiritualidad (piedad) como la necesidad de que una fe inteligente esté acompañada de una experiencia profunda de Dios en el silencio y la oración: Ayudando a conocerse con realismo y sinceridad, provocando momentos de silencio contemplativo, confrontando los propios valores con las decisiones de cada día.

10.- La visión de futuro (providencia) para discernir lo que Dios desea para la humanidad: Analizando las consecuencias de nuestras decisiones, generando una utopía secular de la vida personal que permita juzgar la calidad de nuestras opciones y descartando la mediocridad.

Obra profunda y muy útil para padres, catequistas y profesores cristianos en la que se reelaboran y adaptan las tradicionales virtudes cristianas. Se presentan con un lenguaje comprensible y cercano a los jóvenes de hoy y está desarrollado de acuerdo con la sensibilidad de la realidad social actual. Aporta muchas pautas prácticas y pedagógicas para su aplicación.

Cristina Santa-Olalla

Sal Terrae 1206 (diciembre de 2015) 997-999.