Regalo y tesoro para toda la Iglesia

(Fernando Díaz Abajo, en Noticias Obreras). Los santos –Óscar Romero lo es– son un tesoro para la Iglesia poco apreciado mientras viven. Lamentablemente esta suele ser la norma. Con todo, siempre dejan huella y poso en los entornos cercanos concretos en que transcurre su vida. Romero fue reconocido por su propio pueblo con esa santidad que surge del poso de cercanía encarnada y cómplice, especialmente con los más pobres y su sufrimiento, y que hace de su vida algo propio. Y se hizo regalo y tesoro para toda la Iglesia.

Pero los santos tienen el riesgo de quedarse en su hornacina, devotamente venerados, engañosamente adulados, para olvidar y encerrar lo más nuclear de su experiencia creyente. También es el riesgo de monseñor Romero, ya desconocido para casi un veinte por ciento de la población salvadoreña, e indiferente para más de la mitad. Seguramente más desconocido en nuestro entorno europeo. Esto acarrea también el desconocimiento y el olvido de la propia historia, y ya sabemos que no hay presente –menos aún futuro– sin memoria.

Este libro de Luis ArangurenSan Romero de los Derechos Humanos– tiene la virtualidad de actualizar a Romero en los desafíos éticos y educativos que hoy se nos presentan en un mundo que, siendo tan distinto, sigue siendo el mismo mundo deshumanizado que reclama la misma profecía a los creyentes y a la Iglesia para humanizar la existencia. Actualizar no es trastocar su mensaje para adecuarlo a nuestro hoy, sino encarnar en ese hoy conflictivo la profecía vital de Romero.

De Romero no vive solo el recuerdo, sino la memoria actualizada de su vida y su palabra, capaces de iluminar ese desafío al convertirse en lecciones éticas necesarias y vitales para cada creyente, para la Iglesia y para cualquiera que quiera vivir con autenticidad su propia condición humana tejiendo relaciones sociales humanas. Hay en la enseñanza de Romero indudables lecciones éticas y potentes desafíos de total actualidad en las grandes encrucijadas de la humanidad hoy, y también en las concretas y cotidianas encrucijadas vitales que hemos de afrontar para hacer real la humanización. De ahí la relectura de Romero realizada en la clave de los derechos humanos que ofrece Aranguren.

Como señala Pepa Torres en su prólogo, la novedad (una de las que tejen el libro) de la perspectiva en el enfoque de la figura de Oscar Romero, atrapa por completo desde las primeras líneas. Tanto que es un libro para beber pausadamente, sintiendo el frescor que provoca, aunque se beba de un tirón por su claridad y agilidad literaria. Por eso mismo es un libro para volver a releer, más tarde, saboreando las propuestas e interpelaciones que surgen para el lector.

La propuesta educativa en la que se enmarca no es una propuesta académica, sino vital, enlazada al compromiso existencial tanto de los creyentes –personal y comunitariamente– como de no creyentes.

Habiéndose cumplido el centenario del nacimiento de Oscar Romero, es un libro necesario, para recuperar y actualizar su figura, y un referente para hacer frente a los desafíos éticos que hoy tenemos planteados.

Fernando Díaz Abajo

Noticias Obreras 1.605 (abril de 2018) 40.