«La sabiduría de la rutina»

(Studium). Vivir y contemplar la vida pública de Jesús es parte de una trilogía sobre la vida de Jesús, contemplada desde la liturgia. El primer tomo está dedicado al Adviento y la Navidad, el segundo a la Cuaresma y la Pascua. Este tercer tomo está dedicado al tiempo litúrgico que conocemos como el tiempo ordinario, el más largo de todos, ya que abarca desde la solemnidad de la Santísima Trinidad hasta la fiesta de Cristo Rey. Las grandes fiestas de Pascua y de Navidad, con su tiempo de preparación y de prolongación, tienen un límite. Pero, ¿qué sucede después del día de Navidad, de Pascua o de Pentecostés? ¿Se acabaron las fiestas para siempre? ¿Ya no hay nada que celebrar? ¿Qué hacemos con la mayor parte del año? (más…)

SAN PABLO les desea un feliz año 2017

Gracias, Señor

(SP). En el último minuto, en el último instante de este año, colocamos en nuestros labios una palabra: Gracias.

Ha terminado este año y quiero darte gracias por todo aquello que recibí de ti, Señor.

Gracias por la vida y el amor, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice este año, el trabajo que puede realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los que están mas lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que puede ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor, la alegría.

Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón: perdón por el tiempo perdido, por el dinero malgastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas partes un corazón lleno de compresión y de paz.

(Antonio Gil Moreno, Vivir y contemplar el Adviento y la Navidad, 106-107).

Para ejercitar la fe y el conocimiento de Cristo y de su Iglesia

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Como bien dice su autor en el “Pórtico” (prólogo), Vivir y contemplar la vida pública de Jesús completa la trilogía de un ejercicio muy interesante de la contemplación de Jesús de Nazaret. Los dos anteriores volúmenes fueron Vivir y contemplar el Adviento y la Navidad y Vivir y contemplar la Cuaresma y la Pascua.

Es un recorrido por el Tiempo Ordinario. Es decir el relato de la vida pública de Jesús. Y tiene su especial interés porque aunque es cierto que Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua son tiempo de contenido fundamental y gran fuerza, el recorrido del Maestro por tierras de Palestina, los hechos que le acontecen y sobre todo la catequesis que despliega con su propio pueblo en el llamado Tiempo Ordinario nos comunica mucho, pero que mucho.

Pero los capítulos del libro nos dan un recorrido ni lineal pero muy interesante. Antonio Gil Moreno analiza en un primer bloque las fiestas y Solemnidades del Tiempo Ordinario desde la Santísima Trinidad hasta Jesucristo Rey del Universo y en medio –por ejemplo– la Trasfiguración del Señor o el Sagrado Corazón. El segundo bloque es “Vida pública de Jesús: pinceladas de mi agenda”. El tercero tiene un título muy poético: “Meditaciones de jazmines” y son unos breves pensamientos, consejos, reflexiones urgentes que nos servirán para mantener un continuo recorrido oracional. El cuarto contiene varios decálogos para reafirmar nuestro cristianismo y quinto un conjunto de diez palabras esenciales para un cristiano. Cuenta igualmente con un epílogo.

Ni que decir tiene que el lector va a encontrar un libro útil y atractivo para ejercitar su fe y su conocimiento de Cristo y de su Iglesia. La edición es muy bella con las páginas tintadas de azul.

Antonio Gil Moreno es sacerdote y periodista, radicado en la diócesis de Córdoba y con una gran obra periodística y literaria a sus espaldas. Fue párroco de San Lorenzo durante 23 años y es canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba.

Ángel Gómez Escorial

Betania 944 (agosto de 2016)

Meditaciones para acercarse a Jesús a partir del Evangelio

(SP). Vivir y contemplar la vida pública de Jesús se aproxima a Cristo desde una doble vertiente: en una primera parte, ofrece la meditación de los evangelios dominicales y festivos del Tiempo Ordinario (desde la solemnidad de la Santísima Trinidad hasta la fiesta de Cristo Rey), que permiten profundizar en el ministerio del Señor, en su predicación y en sus milagros. En la segunda parte, Antonio Gil Moreno propone una serie de textos (reflexiones, frases, anécdotas, poemas…) que invitan al lector a la meditación y a la oración. El libro ofrece, además, decálogos y fórmulas que ayudarán a vivir los ideales y valores del cristianismo, y una meditación sobre las diez palabras esenciales para el cristiano: Biblia, Dios, Eucaristía, Evangelios, evangelizar, Iglesia, Jesucristo, María, misterio y resurrección.

¡Feliz Pascua florida!

¡Feliz Pascua de Resurrección para todos nosotros! La Semana Santa termina bien. No termina en la cruz, ni en la muerte, ni con la soledad del sábado. Termina con la procesión del Resucitado, recorriendo nuestras calles. Tres mensajes quiero dejar en este domingo para nuestra vida cristiana:

La intuición femenina. Los primeros testigos de la Resurrección fueron las mujeres. Fue, sin duda, su cariño el que les indujo a embalsamar el cuerpo de Jesús. Pero cuando se dirigían aquel primer día del Señor al sepulcro, intuían que no podía ser que el que había entregado radicalmente su vida para librarnos de nuestras muertes, quedase encerrado en el sepulcro. Quizás porque nadie como la mujer tiene la vivencia de que hay dolores desgarradores que acaban dando a luz vida.

Hoy, Cristo resucitado nos llama por nuestro propio nombre y nos dice una palabra de aliento y de esperanza. «Rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo».

Resucitemos las zonas muertas de nuestra vida: «Contigo resucitan la dicha y la esperanza, / y un arco iris triunfal, definitivo. / Contigo se levanta el hombre solidario, / anuncio y anticipo de futuro».

Tomado de Antonio Gil Moreno, Vivir y contemplar la Cuaresma y la Pascua, San Pablo 2016).