Salmos, fuente de espiritualidad

(SP). Uno de los mayores dones que el Espíritu Santo ha dado a la Iglesia en los últimos años es el hecho de que el pueblo de Dios ha redescubierto los salmos como genuina fuente de espiritualidad, fuente que en su tiempo ya fue para el propio Hijo de Dios en su relación amorosa con el Padre. En los salmos se complementa la luz del Evangelio sobre el hombre, ya que en ellos se describen todos los estados anímicos por los que pasa el discípulo: angustias, alegrías, persecuciones, intimidad extrema con Dios, la fuerza de Dios en la propia debilidad, etc. Los salmos, encabezados todos ellos en este libro con una breve monición catequética, es una respuesta al hambre y sed del pueblo de Dios. Incluye los cánticos y la distribución semanal tanto de los salmos como de los cánticos.

 

Una catequesis preciosa

(Studium). De muchas maneras y de muchos modos Dios habló a los padres por medio de los profetas, pero ahora nos ha hablado por medio de su mismo Hijo. Ya no habrá más palabras. Todo lo que Dios nos ha querido decir nos lo ha dicho en esa Palabra única y abreviada que es Jesús. Esa es la Palabra que sigue y persigue el autor en este libro –En el principio… la Palabra–, partiendo del prólogo del evangelio de Juan. Una catequesis preciosa, en la que ha recogido todas las evocaciones y ecos que la palabra creadora de Dios fue dejando en nuestra historia hasta que rompió todas las distancias y entró como uno de tantos en nuestra tierra: (más…)

La presencia de la Palabra de Dios desde la creación del mundo

(Miguel de Santiago, en Ecclesia). Antonio Pavía, sacerdote comboniano, es un autor prolífico, que ha comentado distintos personajes y escenas bíblicas a fin de provocar un acercamiento a la reflexión y la oración. Siguiendo el esquema de libros anteriores, que ha tenido éxito entre los lectores, Antonio Pavía estudia ahora –más bien comenta y nos aproxima a una página muy escuchada, y a cuyas enseñanzas siempre resulta enriquecedor adentrarse– el prólogo del cuarto evangelio, el de San Juan, que comienza así: «En el principio era la Palabra, y laPalabra era Dios…». Encontramos en el libro En el principio … la Palabra (Juan escuchó, creyó y escribió) un arsenal de referencias veterotestamentarias contenidas en esta página evangélica, que sirven para darnos idea de la presencia de la Palabra de Dios desde la creación del mundo y a lo largo de todos los tiempos.

Miguel de Santiago

Ecclesia 3.841-3.842 (23-30 de julio de 2016) 16.

Una excelente herramienta oracional

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Antonio Pavía es de sobra conocido por nuestros lectores: colaborador de Betania durante varios años, ha mantenido asimismo una regular producción editorial siempre reflejada en estas páginas… El padre Antonio Pavía es, asimismo, misionero comboniano que trabajó durante quince años en misiones de Brasil y Ecuador. Vuelto a España fundó la comunidad bíblica María Madre de los Apóstoles conjunto de hombres y mujeres que viven y crecen en el camino cristiano mediante el estudio de la Palabra, bajo la dirección y en enseñanza del padre Pavía. Cada libro es un argumentario pleno de respuestas para ir dando vida a la aludida comunidad bíblica María Madre de los Apóstoles. Y publicados sus libros en la Editorial San Pablo, de enorme difusión en todos los países de habla hispana, pues son leídos y utilizados por mucha gente. Es decir no es un producto de exclusivo uso por el grupo que capitanea el padre Pavía

En este último libro suyo ya encara en su título –En el principio… la Palabra– lo fundamental, básico y más profundo del trabajo de Antonio Pavía y de su comunidad bíblica. Y es que todos sus volúmenes se basan en el comentario y exegesis de la Palabra de Dios –de la Biblia, del Libro– sin desvío alguno, sin imprimir comentarios alejados de esa Palabra. En el presente hay una frase en su tercera página que nos da muchas pistas: «Juan, escuchó y escribió». Y va a ser entonces la introducción dedicada al Prólogo del Evangelio de San Juan lo que, finalmente, nos va a ofrecer todas las seguridades, porque… «en el principio existía la Palabra y la Palabra estaba en Dios, y la Palabra era Dios».

Cada capítulo –y son 22– tiene como epígrafe de inicio unas frases del Evangelio de San Juan y esas frases conectan –claro– con Dios y con su Palabra, con la creación, con la peripecia humana, cercana y siempre tutelada por Dios. Ni que decir que es un libro de reflexión y que su fin es organizar momentos o tandas de profundización de la acción divina, de ahí que la Palabra, nos ayude a entregarnos del todo al camino que Dios ha marcado para nosotros.

Y una característica que no debemos olvidar es que, si bien los libros del padre Pavía tienen la impronta para ser leídos y meditados en comunidad, son perfectamente válidos para la oración y reflexión, en lo personal, en lo individual. Ni que decir tiene que, como en otras ocasiones, recomiendo este nuevo libro de Antonio Pavía por ser, sobre todo, una excelente herramienta oracional. Para mí lo es…

Ángel Gómez Escorial

Betania 925 (24 de abril de 2016)

Comentario al prólogo del Evangelio de Juan

(SP). El padre Antonio Pavía, en la introducción de esta obra –En el principio… la palabra–, plantea de manera directa y sin adorno alguno la siguiente pregunta: «¿Qué crédito nos merece la palabra de Dios?». Esta es la cuestión que define si realmente somos o no creyentes, si afirmamos la existencia de Dios o preferimos perdernos en la algarabía y la confusión de los que han decidido separarse de la religión. Esa es la razón de que el autor decida retomar versículo a versículo el texto del Prólogo del evangelio de san Juan (Jn 1,1-18), texto que algunos consideran la puerta de entrada a la contemplación de la gloria del Hijo de Dios, para hacer una completa catequesis del mismo, explicando de manera amena y cercana sus referencias al Antiguo Testamento y todos sus complejos detalles. En este texto Dios se identifica como Palabra, como la Buena Noticia que después se encargará Jesucristo de trasmitir y por la que morirá para demostrarnos su amor.