Por fin he entendido el Apocalipsis

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Con la idea –no exacta– de que tenía este libro sobre El Apocalipsis traspapelado asumo su lectura con una cierta mala conciencia. Pero pronto se disipa mi temor al encontrarme una excelente obra que me engancha tanto que me ha tenido casi una noche en vela, pero no me importó.

Diré, al mismo tiempo, que en los momentos más difíciles de mi vida –y de mi creencia– he tomado el último libro de los Evangelios como consuelo, aunque a veces no me he enterado de mucho. El lenguaje del autor no es fácil y las imágenes proyectadas tampoco son fáciles. Pero siempre me han dado consuelo.

Aunque me da un poco reparo, porque podría prestarse a equívocos, no tengo más remedio de decir que, por fin, he entendido el libro atribuido a San Juan, que por fin he entendido el Apocalipsis. Presentación, Introducción, Contextualización… Forma en que el autor, el sacerdote sevillano, Miguel Oliver Román, inicia su viaje por tan intrincada escritura y con buenos resultados. En el judaísmo el género apocalíptico existía y este llega al cristianismo como una evolución lógica y esperada. Digamos antes de nada que la tercera del libro aparece la bellísima –e inquietante para Oliver Román–invitación que nos hace Jesús “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo”. Es obvio que muchos esperamos la llamada…

El libro está dividido en cuatro partes. La primera es la de contextualización, la de la explicación en tiempo y en forma. En lugar y en historia. Tal vez, y a mi juicio, sea la más valiosa de todas. La segunda parte hace referencia al texto bíblico y a su comentario. La tercera es una reflexión sobre las Cartas a las Siete Iglesias. Y la cuarta se refiere al centenario de las siete Iglesias…

Interesante puesta al día –para la gente de este tiempo– del septenario, de lo aportan las siete iglesias interpeladas en el texto. Los nombres de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea también nos interpelan a nosotros desde el perdón y misericordia puestos por delante por Jesucristo, tomando como interprete, como traductor, a San Juan, hasta el conocimiento pasado y presente de las mismas.

También me ha interesado muy especialmente el cuarto capítulo y su camino de búsqueda. Pero las preferencias son un poco desiguales. Sea como fuere he quedado muy “tocado” en positivo por este libro, que, por supuesto, volveré a leer y que recomiendo muy vivamente a mis lectores.

 Ángel Gómez Escorial

Betania 933 (19 de junio de 2016)

 

El (último) libro de la esperanza

(Antonio Llamas, en Vida Nueva). Fruto de su madurez y de su larga trayectoria docente sobre la materia en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, el profesor Miguel Oliver Román nos ofrece aquí una obra muy equilibrada acerca del último libro de la revelación escrita del Nuevo Testamento, El Apocalipsis.

El tema es siempre fascinante por el argumento del Apocalipsis, que no es una obra catastrófica, sino el libro de la esperanza cristiana, donde Cristo, el Señor, el Hijo de la mujer coronada de estrellas, sigue los designios marcados por el Espíritu divino, clave hermenéutica del último libro canónico. Es precisamente el Espíritu el que anima, sugiere, sopla y juzga las actitudes de las Iglesias primitivas cristianas.

La obra es divulgativa, por lo que no podemos exigir profundidad en los significados de estas Cartas a las siete Iglesias del Apocalipsis, pero sí es útil para ahondar en el libro y, en concreto, en sus primeros capítulos. Y es que el Apocalipsis no figura en último lugar por un capricho particular, sino porque es el culmen de la revelación escrita.

A nuestro parecer, los lectores de este volumen deberían antes leer el texto del Apocalipsis íntegramente, y varias veces, para después recrearse en los tres primeros capítulos, que el profesor Oliver Román estudia aquí con mucho acierto.

La obra consta de cuatro partes. La primera es una contextualización de este mensaje de san Juan. El primer capítulo esboza de manera ágil la realidad judaica y el fenómeno de la apocalíptica. El autor estudia la relación del Antiguo Testamento con este libro neotestamentario, realizando un estudio sinóptico de las cartas, así como de cada una de las ciudades a las que se dirigen.

La segunda parte versa acerca del texto bíblico y comentario no solamente de la visión inaugural del Apocalipsis (Ap 1, 1-18), sino de cada una de las cartas (Ap 2-3). Es un comentario breve, conciso y útil para los lectores. Además, el autor propone un esquema de lectura para no perderse.

La tercera parte es una reflexión que ayuda a los destinatarios a conocer los pasos seguidos por san Juan en cada una de las siete cartas. Esta parte está bien elaborada, porque el autor conoce en profundidad el libro. Se trata de reflexiones actuales para el apasionante y siempre convulso siglo XXI en el que estamos inmersos.

La cuarta parte constituye una actualización del Apocalipsis. El profesor Oliver Román se acerca a este libro fascinante y nos brinda, sugiere y suscita el interés, para que nuestras comunidades cristianas sean guiadas e iluminadas por el misterio de Cristo Resucitado.

El autor cierra su obra resaltando la relación entre Cristo y su Iglesia: Cristo es la Palabra viva de Dios; la Iglesia camina hacia la Jerusalén celeste conducida por el Espíritu, que le hace discernir entre el bien y el mal, para tener la actitud de María, oyente de la Palabra, que lee, medita y ora.

Felicitamos al profesor Miguel Oliver Román por esta sugerente obra acerca de uno de los libros más bellos y desconocidos de la Biblia.

Antonio Llamas

Vida Nueva 2.988 (14 de mayo de 2016) 43.

Una relectura del Apocalipsis para descubrir su actualidad y vigencia

(SP). En pleno siglo XXI se puede preguntar si el libro del Apocalipsis tiene algo que decir al hombre de hoy, habitante de la era interplanetaria y experto en la técnica informática. Y sin embargo este hombre, al parecer satisfecho, sigue siendo protagonista y sufridor de episodios «apocalípticos»: guerras fratricidas, genocidios perpetrados ante la pasividad o el consentimiento tácito de las naciones, muertes millonarias preparadas en laboratorios… Sin duda, el Apocalipsis sigue siendo un testimonio de consolación y aliento para los sufrientes de todos los tiempos. Su lenguaje simbólico y su estilo profético revelan la dimensión trascendente de la historia humana. Todo esto es lo que ayuda a descubrir Miguel Oliver Román en El Apocalipsis, que hace una lectura comentada del Apocalipsis para revelar que su mensaje sigue teniendo una actualidad y vigencia asombrosas.

Claves, pistas y propuestas de trabajo para comprender más profundamente los Salmos

(Studium). Los salmos son una fuente inagotable. ¿Cuántos libros se habrán escrito sobre ellos a lo largo de los siglos? Se podría hacer una gran biblioteca con ellos. Algo deben tener que atrae tanto, a pesar de que la lectura de muchos de ellos nos resulte un poco difícil. Por eso es bueno tener un guía cerca de nosotros, alguien que haya transitado ya por ese camino y que pueda despejar lo escabroso que se encuentra en él. El autor de este libro (Espiritualidad de los Salmos), partiendo de algunos salmos concretos, expone claves, pistas y propuestas de trabajo que ayudan a comprender más profundamente su sentido: la bondad y la misericordia, la lealtad y el amor de Dios, la súplica, la acción de gracias y la alabanza. El autor invita a los lectores de los salmos a pasar un buen rato con cada uno de ellos, a no tener prisas, a leerlos y releerlos, dándoles la oportunidad de que su mensaje pueda penetrar en nosotros. Me alegraría que muchos lectores se acercaran a ese modo a los salmos, siguiendo el modelo que propone el autor. Seguramente estallarían también en cantos de alabanza y de acción de gracias por la obra que el Señor ha hecho en nosotros.

V. B.

Studium vol. LIX, fasc. 3.

Para vivir la audacia del amor divino desde la dimensión cristiana

(Marta Sánchez, en Sal Terrae). Otalora, laico y jurisconsulto, elabora en El evangelio de los excluidos unas páginas deleitosas sobre su imagen de Jesucristo. Como dice C. Bernabé en el prólogo, esta obra «es una búsqueda sincera en lo profundo. Toda persona que siga a Jesús de Nazaret ha de serlo para los excluidos de todo sistema».

Comienza hablando del Espíritu Santo, dador de vida y esperanza, quien le inspiró estas letras. Su idea es elaborar un itinerario de catorce pasos para conocer más a Jesús, su vida y sus obras. Jesús fue un judío. En su tiempo, el templo de Jerusalén era el icono fundamental de la presencia de Dios entre el pueblo elegido. La novedad de Jesús no consistió en enseñar una doctrina, sino un estilo de vida no bien visto ni por su familia ni por sus vecinos. Su vida fue atípica, porque habló con los excluidos del pueblo judío: los samaritanos, los extranjeros y los pobres de su tierra: los leprosos, las viudas y los niños.

Este libro, escrito en clave doméstica, da pistas para acercarse a Jesús. Dejarse interpelar por las narraciones evangélicas es aprender a romper esquemas religiosos y sociales. Es la radicalidad del amor al prójimo que rompe fronteras humanas, sana heridas del alma y abre a todo hombre a un horizonte de esperanza inimaginable. El problema de nuestro tiempo es la falta de autoestima y el hecho de vivir en una cultura de la apariencia. Jesús enseñó a cambiar de mentalidad. Enseñó a superar prejuicios, sin excluir a nadie. Sus gestos de tierno amor a los otros y sin excluir a nadie son capaces de desarmar odios y rencillas. Seguir a Jesús es contagiar «bocanadas de esperanza» en un mundo en crisis. Actuar con limpieza de corazón. Es usar los mecanismos legales en nuestra sociedad para denunciar lo injusto. Los creyentes tenemos que ser profetas de corazón, como lo fue Jesús.

En conclusión, un libro recomendado para toda persona que busque vivir la audacia del amor divino desde la dimensión cristiana.

Marta Sánchez

Sal Terrae 1.189 (mayo de 2014) 442.