Osoro presenta «Diaconado permanente»

Osoro presenta «Diaconado permanente»

«En la Iglesia o somos servidores o somos comediantes», insiste el cardenal

(Cameron Doody, en Religión Digital). ¿Para qué sirven los diáconos? ¿Forman parte de un ministerio prescindible en la Iglesia de hoy? A estas y otras preguntas ha respondido la noche de este miércoles el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, quien en el marco de la presentación del nuevo libro de Javier VillalbaDiaconado permanente. Signos de una Iglesia servidora– ha afirmado que, respecto al ministerio de servicio al que los diáconos y toda la Iglesia están llamados, «en la Iglesia, o somos servidores o somos comediantes».

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Javier Villalba: «El corazón y la razón de ser del diácono es el servicio a los más necesitados»

Javier Villalba: «El corazón y la razón de ser del diácono es el servicio a los más necesitados»

«Si Dios te llama en un momento determinado de tu vida, en el que ya tienes un proyecto de vida con otra persona y con una familia, es porque realmente Dios te quiere así».
De esta forma justifica Javier Villalba su condición de pediatra, hombre de familia y diácono permanente. Ministerio éste último sobre el que acaba de publicar un libro: Diaconado permanente. Signos de una Iglesia servidora (San Pablo).

(Jesús Bastante, en Religión Digital). Estamos con Javier Villalba, que viene a presentarnos un libro sobre un tema muy actual en la Iglesia hoy. Se titula Diaconado permanente. Signos de una Iglesia servidora” y ha sido editado por San Pablo.
Comenzamos por el título.

¿Cuáles son esos signos a los que te refieres en el enunciado de tu libro?

Creo que la Iglesia hoy trata de renovarse en el sentido de ser servidora: de cambiar un poco la imagen de mirar hacia adentro y mirar hacia afuera para lograr esa propuesta que tenemos encima de la mesa y que probablemente provenga también de nuestro Papa Francisco.

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La representación de Cristo servidor

(Cristina Sánchez Aguilar, en Alfa y Omega). Para el autor de Diaconado permanente, Javier Villaba Nogales, pediatra y diácono permanente en una parroquia madrileña, su doble vocación como esposo y como ministro ordenado «representa un eslabón que une Iglesia y mundo». Este ministerio consta de tres dimensiones: las funciones litúrgicas, el ministerio de la Palabra y el servicio a la caridad. Este último aspecto, afirma el cardenal Osoro en el prólogo, «no ha sido suficientemente valorado», siendo fundamental: «Si el presbítero visibiliza a Cristo cabeza, el diácono hace presente a Cristo servidor».

Cristina Sánchez Aguilar

Alfa y Omega 1.037 (7 de septiembre de 2017) 25.

Carlos Osoro: «El diácono hace presente a Cristo Servidor»

(SP). El cardenal arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, ha prologado el libro Diaconado permanente, que ha sido recientemente editado por SAN PABLO, que ha sido escrito por Javier Villalba Nogales, médico pediatra y diácono permanente en la parroquia de la Santísima Trinidad de Collado Villalba (Madrid). A lo largo del prólogo, el cardenal ofrece su visión sobre este ministerio ordenado, «íntimamente vinculado al ejercicio del servicio episcopal». Redescubierto a raíz del concilio Vaticano II, el ministerio del diaconado permanente despierta cada día más interés entre la comunidad eclesial y ha abierto un debate sobre la renovación de la imagen y la presencia de la Iglesia en la sociedad.

El diaconado permanente, vivido por hombres casados y profesionales y no como camino hacia el presbiterado, no puede olvidar las tres dimensiones que destaca el rito de la ordenación diaconal: las funciones litúrgicas, el ministerio de la Palabra y el servicio a la caridad. «Este último aspecto –señala– no ha sido suficientemente destacado siempre». Precisamente por eso el cardenal valora este libro, pues «pretende poner en valor un rasgo de este ministerio ordenado no siempre suficientemente atendido: el servicio diligente a los pobres (a los de siempre y a las nuevas formas de pobreza y exclusión)». «Se puede afirmar –continúa diciendo el cardenal– que, si el presbítero visibiliza a Cristo cabeza, el diácono hace presente a Cristo servidor».

«Este ministerio –añade– pertenece a la estructura jerárquica ministerial de la Iglesia y forma parte del sacramento del Orden». Los diáconos son «leales colaboradores del obispo en cuanto este precise para responder a las necesidades cambiantes de la Iglesia particular».

El cardenal Osoro expresa en el prólogo su agradecimiento al autor por este libro, «que ayuda a comprender mejor quiénes son los diáconos permanentes (ministros ordenados), a quién representan (a Cristo servidor) y cuál es su misión (la diaconía ministerial en medio del mundo y en nombre de la diaconía común de toda la Iglesia)». Agradece también su labor a todos los diáconos permanentes «por su servicio generoso y ejemplar en situaciones no siempre fáciles» y a sus formadores. «Quiera Dios –concluye el cardenal– que entre todos logremos cultivar la dimensión samaritana para hacer real y efectiva: “La Iglesia, servidora de los pobres”».