Una visión experiencial del ejercicio del sacerdocio

(Miguel Córdoba Salmerón, en Razón y Fe). ¿Quién es el sacerdote? ¿Qué siente? ¿Cómo vive? ¿Qué imagen tenemos de él? Estas son algunas de las preguntas que nos podríamos plantear, hoy en día, ante la figura del sacerdote. Una forma de vida, que en la sociedad contemporánea que tiende a la falta de compromisos duraderos, que es definida como líquida por su rapidez en los cambios, ve trasnochada, como la de un deshollinador, algo que ya no tiene valor. ¿Qué hacen los dos autores de Los verdos del sacerdote? Ellos, que son sacerdotes en la diócesis ambrosiana, nos proponen una visión sobre el sacerdocio. No desde una perspectiva teórica o espiritual, sino desde su propia experiencia del ejercicio del sacerdocio a lo largo de sus vidas, y de las muchas conversaciones con sus compañeros y amigos que les acompañan en su misión sacerdotal. ¿Cómo conseguirán esto? ¿Cuál es el hilo conductor? (más…)

Una existencia sacerdotal anclada en Dios y entregada a su comunidad

(J. Montero, en Studium). Los verbos del sacerdote refleja la amplia experiencia sacerdotal de sus dos autores, párrocos en la archidiócesis de Milán (Italia). Apasionante, sencillo y de fácil lectura, retrata el día a día de una existencia sacerdotal, la suya, anclada en Dios y entregada a su comunidad. Presentan y analizan tanto sus actividades propiamente sacerdotales como el sustrato humano en el que deben implantarse. Presentan sus actividades en infinitivo como horizonte y tarea diaria a realizar: rezar, bautizar, bendecir, celebrar, confesar, visitar a los enfermos… y como ocupaciones más difusas pero necesarias e incluso perentorias: conocer a los parroquianos, saber hacer comunidad, estar dispuesto a aprender de la comunidad, servir, colaborar, etc. (más…)

Virtudes humanas y sacerdotales

(Miguel de Santiago, en Ecclesia). Dos párrocos de la diócesis de Milán, Davide Caldirola y Antonio Torresin, son autores de forma conjunta del libro Los verbos del sacerdote (Formas del estilo presbiteral). Exponen en veinte capítulos, enunciados con verbos en infinitivo, otras tantas tareas o virtudes humanas y sacerdotales, que, no por sabidas, merecen atenta reflexión para dar sentido pastoral y empuje dinámico al ser y al existir cotidiano de quien tiene encomendado el ejercicio del ministerio ordenado ante una comunidad.

Miguel de Santiago

Ecclesia 3.889 (24 de junio de 2017) 19.

El cuerpo como lugar de la experiencia de Dios

(José Montero, en Studium). La corporalidad en la vida consagrada ofrece algunos de los muchos cursos de formación que el P. Rafael Gómez, CMF, ofreció a religiosas contemplativas, ordenados y recogidos en cuatro volúmenes por Sor Mª. Cruz Bermejo. Este es el cuarto volumen, que trata de la corporalidad en la vida consagrada pero excede con mucho este ámbito. Proyecta una mirada penetrante y globalizadora de lo que es la persona humana bajo el ángulo precisamente de la corporalidad. Parte de un principio: entender el cuerpo es entender a Jesús, es entender la resurrección, la cristología, la Pascua. Hace un recorrido histórico de cómo se entendió el cuerpo en la Biblia, en el gnosticismo, en los Santos Padres, en la Edad Media y en la cultura contemporánea. Cuerpo y alma, cuerpo y espíritu, dimensión espiritual y dimensión corpórea. Ambos son una unidad operativa. Lo resume magníficamente cuando dice que o se dan los dos juntos o no existe ninguno. Pero somos salvados en cuanto seres humanos, ser salvado “supone ir introduciéndose cada día más en Dios, hasta llegar a la visión cara a cara” (p. 107). El autor tiene una visión dinámica del hombre. Para él ser hombre significa llegar al máximo grado posible de intercambio con todo el entorno, lo cual nos permite conocernos mejor (p. 189). Hay una dimensión que no conviene olvidar y que el autor recalca: el cuerpo es lugar de la experiencia de Dios. O sea que sin dimensión espiritual no hay cuerpo y sin cuerpo no hay dimensión espiritual. Este libro abre amplias perspectivas sobre lo que es y significa el cuerpo, lo que es y significa la resurrección de Dios y finalmente sobre lo que es y significa la salvación de los humanos. Muy actual y por tanto recomendable a todos los lectores.

J. Montero

Studium vol. LVI, fasc. 3 (2016), p. 555.

Verbos que el sacerdote debe «pronunciar» y ejercitar con frecuencia

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Los verbos del sacerdote –sin duda muy original– ofrece lo que indica su título. Una serie de verbos que el sacerdote debe «pronunciar» con frecuencia y ejercitar su trabajo con ellos. Si el lector, algo impaciente, se acerca lo primero al índice verá ordenados alfabéticamente esos verbos que sería útil reproducir todos en esta reseña, aunque ello podría parecer demasiado prolijo.

Son 20 verbos, junto a una Introducción y un epílogo titulado: La experiencia de la conversión… El primer verbo es Acoger y el último, Visitar a los enfermos, que, sin duda, viene bien para la presente Jornada del Enfermo que celebramos el sábado… Llama la atención alguno como Cambiar (de parroquia). Y, en fin, la elección “física” de esos verbos para ordenar el contenido es sin duda una gran originalidad. (más…)