Hildegarda de Bingen, la mujer que amonestaba a hombres de Iglesia

(Miriam Díez Bosch, en Aleteia). «Las mujeres no pueden ser siervas de nuestro clericalismo». El Papa Francisco lo ha vuelto a decir, esta vez en el viaje a Colombia. Hildegarda de Bingen (1098-1179) ya lo tenía claro. Fue monja benedictina, mística, teóloga, fundadora, escritora, experta en farmacia, cosmóloga, compositora, botánica, médico… y mantuvo una relación epistolar con papas, obispos, reyes y emperadores. Y si les tenía que reprochar algo, lo hacía sin reparos.

San Pablo Ediciones ha sacado ahora un volumen en el que se recogen algunas de las particulares experiencias místicas de esta mujer, a la que la autora Cristina Siccardi llama esencialmente “mística y científica”. (más…)

«La sabia del Rin»

(Joan Manel Gutiérrez Delgado, en Catalunya Cristiana). El libro se centra en una figura de moda dentro de la Iglesia católica: santa Hildegarda de Bingen. Fue una gran teóloga, mística, escritora, abadesa monacal, poeta, científica y música compositora. Aconsejaba sabiamente a los hombres de la Iglesia, que admiraban sus conocimientos. Fue conocida como «la sabia del Rin» y como la profetisa teutónica. La reclamaban para solucionar problemas y dificultades teológicas y científicas. Fue declarada doctora de la Iglesia por Benedicto XVI el 7 de octubre de 2012 junto a san Juan de Ávila en la misa de apertura de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, volviendo a promoverse su testimonio dentro de la Iglesia. (más…)

El humilde y desinteresado amor al servicio de la Iglesia de Hildegarda de Bingen

(SP). Este libro se centra en una figura en alza dentro de la Iglesia, santa Hildegarda de Bingen, monja benedictina que vivió en Alemania en el siglo XII. Fue una gran mística, teóloga, fundadora, profetisa, filósofa, hagiógrafa, cosmóloga, compositora, escritora de tratados, poetisa, botánica, médica y farmacéutica que, además, mantuvo un intenso intercambio epistolar con numerosos destinatarios de toda Europa, entre los que se encuentran pontífices, obispos, reyes y emperadores. Privilegiada con particulares experiencias místicas, Hildegarda dirigía sus consejos y sus severas amonestaciones también a los hombres de Iglesia, que admiraban su saber y la requerían para resolver dudas y problemas. El 7 de octubre de 2012 fue proclamada Doctora de la Iglesia por Benedicto XVI.