Recuperar la visión evangélica de la moral

(Rafael Amo Usanos, en Libris Liberi). El espíritu conciliar de renovación se ha dejado sentir con fuerza en la teología moral. Con las páginas de este libro (Lo divino en la experiencia humana), el teólogo dominico –es importante este dato–, Jesús Espeja, se suma a la renovación de la moral.

El autor toma como punto de partida el decreto Optatam Totius n. 16 en el que se pide a la teología moral que “se nutra de la doctrina evangélica” y encuentra, en la reflexión de la tradición teológica dominica, la forma de hacerlo. Por eso pretende «recuperar la visión evangélica de la moral que Tomás de Aquino logró presentar con nueva versión» (p. 197). (más…)

Para captar en su alcance la moral cristiana hay que volver a Jesucristo

(José Montero, en Studium). ¿Moral prioritariamente preceptiva? ¿Moral a la carta? El autor de Lo divino en la experiencia humana profundiza en la cuestión afirmando que para captar en su alcance exacto la moral cristiana y su sentido hay que volver a Jesucristo. ¿Cuál es la especificidad de la manera de actuar de Jesucristo? Que en él lo divino y lo humano van unidos inseparablemente. Y aplicando esto a la moral hay que decir que la que no sitúe en su justo y debido puesto a lo humano no es cristiana. Como tampoco lo es la que haga de lo humano un absoluto olvidándose de lo divino. El P. Espeja presenta sus reflexiones sobre el particular a lo largo de tres partes. (más…)

Defensa de una humanización sin coacción ni devaluación

(El Ciervo). La moral desvinculada de la teología y de la espiritualidad degenera en legalismo. Lo divino en la experiencia humana hace frente al reto que plantean cristianos que no desean regirse por una moral preceptiva, y al desafío de los que seleccionan preceptos para construirse una moral a la carta. Lo propio es la defensa de una humanización sin coacción ni devaluación porque debemos reconocernos como hijos del Dios que se encarnó.

El Ciervo 757 (mayo-junio de 2016) 45.

Por la renovación de la moral

(Rafael Amo Usanos, en Razón y Fe). El espíritu conciliar de renovación se ha dejado sentir con fuerza en la teología moral. Con las páginas de Lo divino en la experiencia humana, el teólogo dominico –es importante este dato– Jesús Espeja se suma a la renovación de la moral. El autor toma como punto de partida el decreto Optatam Totius n. 16 en el que se pide a la teología moral que «se nutra de la doctrina evangélica» y encuentra, en la reflexión de la tradición teológica dominica, la forma de hacerlo. Por eso pretende «recuperar la visión evangélica de la moral que Tomás de Aquino logró presentar con nueva versión» (p. 197). Esta intención original la lleva a cabo de dos modos. El primero, mediante la presentación de las bases bíblicas (vetero y neotestamentarias de la moral). El segundo, por medio de la lectura sistemática de los trabajos de cuatro moralistas dominicos: Antonio Sanchís, José Antonio Linares, Rafael Larrañeta y Bernardo Cuesta. Es especialmente interesante la trama que utiliza para sistematizar el pensamiento de estos autores, pues recoge las tres hebras del pensamiento moral tomista: La Gracia como nueva ley, la madurez de la persona y la felicidad como objetivo de la acción moral.

Jesús Espeja termina haciendo una propuesta de teología moral fundamental –aunque la hace a lo largo de todo el libro por medio de su estructura– que responde a su biografía: él es dominico y ha dedicado gran parte de sus estudios a la cristología. Por este motivo, su propuesta presenta dos características: una fidelidad a la tradición tomista, quizá demasiado destilada en los alambiques de las más recientes aportaciones teológicas, y una pretensión cristocéntrica. Esta última es la que explica la razón de ser del libro y de su título. La encarnación –dice el autor– «no es solo humanización de lo divino, sino también divinización de lo humano […] Así su conducta [la de Jesucristo] es referencia decisiva para una moral que brota de la experiencia como amor dando sentido nuevo a la existencia humana. Siguiendo la conducta de Jesucristo, imagen de Dios invisible, los seres humanos vamos creciendo en semejanza con el Creador. Este crecimiento es el objetivo de la moral» (p. 279).

Rafael Amo Usanos

Razón y Fe 1.411 (mayo de 2016) 500.

Una moral que oprima o devalúe a la humanidad no es cristiana

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Anticipo que es una reseña de urgencia y que volveré sobre este libro del padre Espeja. Me reconozco admirador y seguidor del teólogo dominico y muchos de sus libros aparecidos en los últimos tiempos han pasado por esta sección de El Libro de la Semana. Justifica Jesús Espeja el título de la obra –Lo divino en la experiencia humana– como muy adecuado ya que, podríamos decirlo así, la cercanía de Dios en la experiencia humana le imprime un sentido del bien, de la ejemplaridad y eso bien podría ser una definición, aunque mínima de la moralidad. Y añade Espeja en su introducción que «una moral que oprima o devalúe a la humanidad no es cristiana». Y será como el leit motiv de la obra.

Explica también el padre Espeja que el volumen se divide en tres partes. La primera describe la evolución de la moral católica «con los reclamos de la modernidad». La segunda se inscribe en describir el dinamismo moral del evangelio que despunta en el relato bíblico y se hace presente en Jesucristo. La tercera es –o será– la renovación de esa moral renovada desde la fe cristiana.

Establece un poco antes la diatriba de si un experto en teología dogmática puede adentrarse por la teología moral y se «justifica» siguiendo el ejemplo de santo Tomás de Aquino. Como es lógico esto es solo el enunciado y hay que adentrarse en la lectura atenta y reposada del libro, porque esta –por las claras– anunciado una auténtica revolución.

Como decía al principio me reservo hasta tener terminada la lectura de este Lo divino en la experiencia humana para sacar más conclusiones. Como apuntes decir en su principio hace referencia que él se va a referir a la moral católica sin entrar en el análisis de la ética protestante o en la moral de la Iglesia ortodoxa. Cada una de las tres partes aludidas más arriba contienen un buen número de capítulos o epígrafes. Me ha llamado ya mucho la atención la constante cita a la moralidad inspirada o matizada en el Concilio Vaticano II y al trabajo de sus compañeros moralistas dominicos al respecto.

Ángel Gómez Escorial

Betania 923 (10 de abril de 2016)