Ponernos a los pies del Señor

(Vicente Borragán, en Studium). En este libro sobre Los cuatro nombres de Dios el autor se adentra en cuatro de sus grandes misterios: su condescendencia, su ternura maternal, su trascendencia y su presencia múltiple. El Dios de quien tiene necesidad la humanidad es el Dios de la misericordia, del Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de Jesucristo. Se diría que estamos como ante una basílica de cuatro naves: el evangelio del Dios condescendiente, es decir, del Dios que desciende y baja para vivir a la altura de los hombres, para caminar al paso de la humanidad; el evangelio del Dios de la ternura, en el que el Señor aparece con los rasgos de la madre, el evangelio del Dios de la Trascendencia, que cuanto más parece abajarse y descender, más trascendente aparece; el evangelio de ese Dios-presencia, que no es solo esencia, sino “ser en compañía”. (más…)

El Dios del que tiene necesidad la humanidad

(José María Fernández Lucio, en La Civiltà Cattolica Iberoamericana). Esta obra está precedida por un prólogo de Xabier Pikaza donde se apresura a decirnos cuáles son Los cuatro nombres de Dios que menciona el título de la obra: «condescendencia, ternura, trascendencia y presencia múltiple, las cuatro laderas o caminos de la montaña de Dios, en cuyas cavernas de luz has querido introducirnos para descubrir así el Misterio y descubrirnos a nosotros mismos en la Luz». (más…)

Conocer la espiritualidad de una «chiquilla heroica»

(Teófanes Egido, en Estudios Josefinos). Ya había publicado la editorial San Pablo esta especie de «año contemplativo» con pensamientos, para cada uno de los 365 días, de santa Teresa de Jesús, y, por el mismo José Vicente Rodríguez, los 365 días con Juan de la Cruz hace unos años. En esta ocasión, este autor fecundo e informado ofrece el hermoso libro 365 días con Teresa de Lisieux, con la misma estructura con los pensamientos de santa Teresa del Niño Jesús, de santa Teresita (aunque muchos resistan el andar con diminutivos, siempre cariñosos, cuando de esta santa tan extraordinaria se trata). (más…)

Una Teresa encantadora, cercana, atractiva, humana

(Juan Luis Rodríguez, en Estudios Josefinos). Se trata de un libro que resulta muy original en torno a la figura de Santa Teresa y ya es dificil escribir algo muy original en torno a una santa de la que tanto se ha escrito. Comienza la originalidad por el título, pues habla de Los papiros de la Madre Teresa de Jesús cuando ya este tipo de materiales para los escritos hacía siglos que había desaparecido. Y habla de papiros no por el material empleado, sino por tratarse de escritos de dificil lectura e interpretación, como sucede con los escritos teresianos, en los que hay muchos secretos que descubrir, y para conseguirlo, “hay que aprender bien su alfabeto para acertar con los secretos de su persona”. Toma como punto de partida un pequeño autógrafo que se conserva en las carmelitas de Medina del Campo con la fecha cifrada de su muerte, que no ha podido ser descifrada satisfactoriamente por más intentos que se han hecho, porque la autora no quiso dar la clave de aquella confidencia. (más…)

Un estilo de santidad

(Jesús Domínguez Sanabria, en Revista Agustiniana). El autor se refiere al «estilo coloquial en que Santa Teresa escribe preferentemente, no solo en su epistolario, sino también a lo largo de los otros libros» (p. 10). No se trata de que se hayan descubiertos «papiros» ocultos o misteriosamente desconocidos, sino a cuanto de una forma u otra constituyen los detalles más humanos y más santos de cada día, del trato con las personas, de sus expresiones sobre algunos animales, sobre algunas personas, sobre dichos y hechos que le dan origen para entablar una conversación, argumentar unos pensamientos, advertir de algunas orientaciones vitales; es el conjunto de los pormenores y detalles que a todos nos ofrece la vida, pero que puestos en la muy «conversable» Teresa de Jesús, resultan chocantes unas veces, sorprendentes otras, animadores las más, y siempre útiles para comprender el meollo más auténtico de su vida y de su diaria santidad. (más…)