Todos necesitamos vivir y desarrollarnos en comunidad

(Julián de Cos, en Vida Sobrenatural). Sor María Cruz Bermejo ha transcrito en este libro –Las relaciones interpersonales en la vida consagrada– un cursillo que el claretiano Rafael Gómez Manzano dio a la Federación Bética de las Clarisas en 1997. Este religioso, fallecido en 2002, era médico especialista en psiquiatría y psicología, y dirigió el Gabinete Psicotécnico del Instituto de Vida Religiosa de Madrid. Como puede verse, la obra trata de un tema muy importante para la vida religiosa, pues la convivencia comunitaria es esencial. En el Índice final se recogen las cinco grandes secciones en que se divide la obra: textos introductorios, «La comunidad», «Relaciones interhumanas insuficientes», «La dinámica o el proceso de la relación interpersonal» y «Trabajo en grupos». Es un buen complemento de otro cursillo del mismo autor y transcrito por la misma hermana: Los valores humanos en la vida consagrada, San Pablo, 2015.

¿Qué podemos aprender en este libro?, pues, por ejemplo, que todos necesitamos vivir y desarrollarnos en comunidad, y que todos adquirimos nuestra identidad a medida que nos comunicamos con otras personas. Nos explica cómo es la persona libre, bien integrada, inculturada, creativa y capaz de amar. Habla de los tímidos (que tienen miedo al ridículo), los acomplejados (que dudan de sí mismos), los frustrados (que se sienten fracasados), los inadaptados (que están fuera de la realidad), los inmaduros afectivos (que se sienten incomprendidos) y los solipsistas (que orientan su existencia en una sola dirección).

También nos previene contra la tentación de tratar a los otros como si fueran objetos. Cuando, por el contrario, les tratamos como a «personas», con ellas podemos establecer una relación de amor, intimidad, comunión y amistad. Describe varios tipos de grupos: el original (en el que, como una familia, sus miembros se conocen y aman), el fragmentario (que consta de subgrupos que piensan de modo diferente, pero todos tienen un mismo espíritu), la organización (donde prima la eficacia y la producción) y la comunidad (en la que sus miembros se relacionan como «personas», a ejemplo de la Trinidad). Al final del libro se ha incluido el trabajo en grupos que desarrollaron las hermanas clarisas, en el que contestan a unas preguntas y después el P. Gómez Manzano hace enriquecedor un comentario.

El autor habla con amenidad y gran fluidez –propia de un cursillo– y lo hace apoyándose en multitud de datos y anécdotas, algunas de las cuales son bastante divertidas, como la de esa religiosa que tenía un perro que ladraba y rompía los hábitos de sus hermanas de comunidad (cf. pp. 113-114). Se trata, pues, de un libro muy recomendable para los formadores y los superiores religiosos, y para todo aquel que quiera profundizar en las relaciones interpersonales.

Fr. Julián de Cos, O.P.

Vida Sobrenatural 706 (julio-agosto de 2016) 316-318.

Aprender a vivir y a convivir

(Studium). La comunidad juega un papel muy importante, sobre todo en las comunidades de vida contemplativa, donde la convivencia es tan estrecha y prolongada. Por eso hay que cuidar con esmero las relaciones que deben establecerse entre los miembros de esas comunidades y ordenarlas bien, para que todo esté bien ajustado. El autor impartió durante su vida muchos cursillos a diversas comunidades, y las monjas, con el deseo de seguir escuchando su palabra y su mensaje, grabaron cuidadosamente sus charlas. Se dice que más de 70 cintas circulan por muchos conventos. Eso es lo que ha sido recogido en Las relaciones interpersonales en la vida consagrada. En él ha sido convertido lo hablado en escrito. Este cursillo sobre Las relaciones interpersonales se celebró en Villagonzalo (Badajoz) durante los días 1-5 de julio de 1997. Todas sus enseñanzas parten de una realidad: la comunidad, es decir, lo que significa el ser social del hombre. La diferencia fundamental entre el ser humano y los animales es la capacidad de convivencia y de comunicación. El ser humano se comunica por la palabra. Por eso es tan importante cuidar las relaciones entre los hombres para poder vivir una vida en comprensión y en amistad mutua. Eso es lo primero que hay que cuidar para vivir una vida sencillamente normal. Se trata de un libro muy interesante, no sólo para las comunidades de vida contemplativa, sino para todos los que viven en comunidad. Aprender a vivir y a convivir, a respetar y a valorar a todos, aprender a saber condescender, a querer, a amar, a servir y a entregarse… Es de agradecer el esfuerzo que se ha hecho en trascribir estas enseñanzas para que puedan ser compartidas por muchas comunidades religiosas y así puedan mejorar su nivel de vida comunitaria.

V. B.

Studium, vol. LVI, 2016, fasc. 1, p. 160.

Comunidad, relaciones interpersonales

(M. Sánchez Tapia, en La Ciudad de Dios). Las relaciones interpersonales en la vida consagrada un libro de formación dirigido a la vida religiosa. Contiene la transcripción literal de una serie de conferencias grabadas, dadas por el autor a las Hermanas Pobres de Santa Clara, en Villagonzalo (Badajoz). Todas las conferencias se integran en un mismo curso de formación cuyo tema general es «Comunidad, relaciones interpersonales».

Después de la introducción (7-8), el prefacio (9-11), el prólogo (13-16) y la nota introductoria (17-18), el libro aborda de lleno los tres temas medulares de esta publicación: la comunidad (19-96), las relaciones interhumanas insuficientes (97-138) y la dinámica o el proceso de la relación interpersonal (139-262). Se corona la obra con la oferta de las conclusiones a las que llegaron las hermanas en el trabajo de grupos (263-298). En dicho trabajo ellas comentaban y contestaban en primera persona a algunas cuestiones que previamente les había brindado el conferenciante (el sacerdote claretiano P. Rafael).

En cuanto al tema de la comunidad, el autor parte de lo que significa el ser social del hombre. Aquí estudia claves como la apertura a los otros, la necesidad del amor (E. Fromm), el compartir, el comunicarse… Hace hincapié en la necesidad de superar el solipsismo psicológico, en orden a que los consagrados lleguen a ser personas bien integradas, con capacidad de amar y con creatividad. Alude a tres niveles personales que deben desarrollarse convenientemente para vivir en comunidad: el social, el relacional y el psicológico.

En relación a las relaciones interhumanas insuficientes, el autor parte de la premisa de que no son personales, sino que sólo lo parecen. Son insuficientes porque no son de persona a persona. Se caracterizan por tratar al otro como a un objeto. La pobreza de este modelo relacional estriba en que se cree que el otro posee 5 características: abarcabilidad, acabamiento, numerabilidad, cuantificación e indiferencia. Frente a estas relaciones están las verdaderas relaciones interpersonales, cuyos rasgos son los opuestos a los 5 anteriormente citados. Es preciso superar las relaciones ínterhumanas insuficientes: éstas se desarrollan cuando se ve al otro como un obstáculo, un instrumento, un nadie o un objeto de contemplación.

Por lo que respecta a la dinámica o el proceso de la relación interpersonal, el autor va desgranando el significado que para la vida consagrada poseen categorías como el amor, la libertad, la donación y la salvación. Invita a captar lo que él denomina «igualdades interpersonales». Valora ampliamente la función del vínculo amoroso, de la expresión, de la comunión y de la distancia relacional. Aborda el asunto de la comunicación en las diferentes clases de grupos: grupo original, grupo fragmentario, grupo masa, grupo organización y grupo comunidad. Se detiene a hablar del grupo de «Comunión religiosa». Explica, además, los distintos niveles de relación grupal, anotando también las actitudes que el individuo debiera tener en relación al grupo.

El libro se lee con mucho agrado. Utiliza un lenguaje muy sencillo y fácilmente comprensible. Además, sin mermar en nada el elevado rigor psicológico-científico, está acompañado de un genial sentido del humor en no pocos de los ejemplos que se aducen.

M. Sánchez Tapia

La Ciudad de Dios 229 (enero-marzo de 2016) 234-235.

Convivencia evangélica

(Jesús Sastre García, en Vida Nueva). Las relaciones interpersonales en la vida consagrada es una transcripción de los cursillos impartidos por el sacerdote claretiano Rafael Gómez Manzano, médico psiquiatra y psicólogo. La hermana clarisa María Cruz Bermejo Polo reproduce literalmente las grabaciones de los cursos en un texto que mantiene el estilo característico de su autor. Al acometer esta tarea, quiere ser fiel a lo que dice V. Frankl: «Escribir un libro es importante; saber vivir, lo es más. Escribir un libro que enseña a vivir, más aún; pero todavía sería más vivir una vida que mereciese escribirse en un libro».

Los temas tratados en este volumen son: la comunidad, las relaciones interhumanas insuficientes y la dinámica o el proceso de la relación interpersonal. Aunque habla de psicología, el marco es la antropología que permite desarrollar lo humano y vivir en plenitud lo cristiano como una única tarea. En consecuencia, el objetivo es ayudar a armonizar oración y vida, fe y obras, santidad y humanidad. «Los santos, que decía Pablo VI, nos sacan de todas las crisis, son los mejores hijos de la Iglesia y han sido hombres y mujeres que han vivido esto; y de alguna manera, es lo que se intenta plasmar en estas páginas» (p. 14).

El asunto abordado es importante para la Vida Religiosa y, especialmente, para las comunidades de vida contemplativa. Las relaciones interpersonales son la base para una convivencia sana, alegre y evangélica. El punto clave de todo el libro es la distinción entre las relaciones interhumanas insuficientes y las verdaderas relaciones interpersonales (pp. 97-227). Clarificado este punto, el padre Rafael aplica lo tratado al grupo comunidad. Se trata de una tarea nada fácil, y que nunca se consigue del todo; este camino exige mucho cuidado para no caer en la «uniformidad» y «despersonalización» del grupo masa ni en la «cosificación del grupo organización» (p. 240).

Las últimas páginas (263-298) recogen las preguntas y respuestas de los asistentes a los cursillos cuando se impartieron. Dichos interrogantes siguen siendo válidos, con adaptaciones, para ver cómo se asimila todo lo expuesto.

El contenido se comprende bien y se lee con gusto. El estilo es el propio de las intervenciones orales ante un grupo con el que se tiene confianza. El autor une, al tiempo, la profundidad de lo que cuenta con la sencillez expositiva, no exenta de humor. En algunos aspectos se nota el paso del tiempo desde cuando se impartió el cursillo (1997) a su publicación (2015). Aun así, el libro puede ser utilizado por las comunidades para, desde una lectura personal, compartir estas intuiciones con vistas a mejorar las relaciones entre sus miembros.

Jesús Sastre García

Vida Nueva 2.978 (28 de febrero de 2016) 44.

Temas para la formación en la vida consagrada

(SP). Las relaciones interpersonales en la vida consagrada recoge los cursos para la vida consagrada que impartió el sacerdote claretiano y médico psiquiatra Rafael Gómez Manzano a diversas comunidades de religiosas contemplativas. Las charlas, que conservan el estilo coloquial y espontáneo del P. Rafael, desarrollan temas como la comunidad, la diferencia entre las relaciones personales insuficientes –en las cuales la persona es vista como un objeto– y las relaciones interpersonales suficientes o verdaderas, y la dinámica o proceso de la relación interpersonal. Las páginas finales incorporan las preguntas y respuestas de los trabajos de grupo realizados en los cursos a raíz de las charlas.

El libro tiene prólogo de Francisco Cerro Chaves, obispo de Coria-Cáceres, introducción de Salvador Fernández-Vivancos y prefacio de Gabriel Miguélez Combarros.