La gran devoción de Cuaresma

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Parece adecuado dedicar esta semana la sección de “El Libro de la Semana” a tres formularios la gran devoción de Cuaresma, el Vía Crucis.

Crucificados de hoy es una excelente obra estética obra del artista –pintor y gran ilustrador– Siro López, acompañados de los textos de la periodista María Ángeles López Romero. Los textos de reflexión para cada una de las estaciones son de plena actualidad, de la actualidad dura y dramática de nuestro tiempo. Y así en la primera estación se habla los “asesinados” legales, de los ejecutados por los poderes públicos donde todavía impera la pena de muerte. En la decimocuarta, la última, se cita la belleza de la cruz. E iríamos a la tercera para citar la sed de Jesús y se ofrece esas otras muestras de alivio de la sed de muchos necesitados por, por ejemplo, misioneros y personas dedicadas a la ayuda de los más débiles. En fin –y por citar una más– en la decimotercera leemos sobre el derecho de los muertos, el derecho a recibir sepultura a muchos ejecutados sumariamente. En fin recorridos dolorosos de actualidad. Las ilustraciones, además de la magnífica imagen de portada que se repite en la quinta estación, la mayoría de ellas son formidables collages llenos de contenido y expresividad. Pequeño formato y muy buena edición.

Franqueado el presente formulario por la frase del profeta Isaías: «No temas, porque yo estoy contigo», se presenta el Vía Crucis, como un medio para comunicar esperanza y confianza en unos tiempos difíciles y, sin duda, turbios, con malas noticias. Y la buena noticia es el Evangelio anunciado que, en este caso, se hace con unas muy seleccionadas palabras del papa Francisco aplicadas a cada una de las estaciones. En formato de bolsillo, se programa una estación por página lo que, sin duda, facilita su uso y lectura.

No por ser el último reflejado en esta página este Vía Crucis para creyentes y no creyentes es el menos interesante. Este formulario de Vía Crucis tiene una gran densidad y notables mensajes. La obra se divide en sendos comentarios de cada uno de los autores y una fotografía para cada estación. Y como final de los textos aparece una oración en cursiva redactada como plegaria en primera persona que resume perfectamente. Tiene ese apéndice interesante en su título sobre que quiere ser válido para creyentes y no creyentes. Sus autores: José Luis Nunes Martins, es filósofo y pensador muy conocido en Portugal. Paulo Pereira de Silva es licenciado en física teórica y empresario. Francisco Gomes es geógrafo, profesor y fotógrafo.

Angel Gómez Escorial

Betania 968 (12 de marzo de 2017)

 

¿Te animas a caminar de la cruz a la luz?

(SP). Un artista y una periodista te invitan a transitar, por medio de sugerentes imágenes y textos, por los nuevos calvarios del siglo XXI, y a compartir, con ellos, el dolor de los crucificados de hoy. También te invitan, en cada paso, a transitar por los pequeños detalles que se abren a la esperanza y que florecen a cada lado del camino, recordándonos que el amor es la salvación del mundo. Crucificados de hoy es una original propuesta que combina las fotografías, metafóricas e impactantes, de Siro López, con las meditaciones, apoyadas tanto en la desgarradora actualidad que relatan los medios de comunicación, como en el texto bíblico que narra el camino de Jesús de la condena a muerte hasta la resurrección.

Un esfuerzo de adaptación de lo esencial de la fe a las diversas etapas de la vida

(Jesús Rojano, en Misión Joven). En Mamá, ¿Dios es verde?, la autora, que es periodista y jefa de redacción de la revista 21 desde 1996, nos cuenta cómo responde a las preguntas de su hijo Miguel, de 7 años, sobre Dios y sobre diversas cuestiones que tienen que ver con la fe cristiana. Las dudas sobre Dios, Jesús, la Trinidad, la Iglesia, las diversas religiones, cielo e infierno, la ética cristiana… van asomando en el texto y son abordadas con humor, y la vez con toda la seriedad que se merecen esos pequeños filósofos (en el buen sentido: por ser capaces de asombrarse y hacer las preguntas verdaderamente importantes) que son los niños.

El texto es muy sincero, porque la autora en ningún momento oculta sus opciones cristianas y eclesiales ni su deseo de que su hijo capte no una serie de ideas meramente intelectuales, sino que ser cristiano es adoptar y hacer propio un modo de vida muy concreto, el de Jesús de Nazaret, y vivir hoy, actualizadamente, como vivió Él. Pero, ¿acaso se puede hablar de la propia fe sin sinceridad o sin implicación personal?

Los diversos ejemplos y metáforas que la autora va inventando e improvisando, buscado hacerse entender por su hijo, algunos muy sugerentes, son uno de los grandes méritos del libro. La búsqueda de los lenguajes adecuados para sus destinatarios es, de hecho, uno de los grandes retos pastorales que tiene hoy la Iglesia.

Estamos, por tanto, ante una obra fresca y lograda, muy recomendable para padres/madres que quieran buscar orientación para hablar con sus hijos, así como para catequistas y educadores que tratan a diario con estas edades de la infancia; pero no sólo para ellos, sino en general para todos los agentes de pastoral, llamados a hacer este esfuerzo de adaptación de lo esencial de la fe a las diversas situaciones y etapas de la vida.

Jesús Rojano

Misión Joven 446 (marzo de 2014) 70-71.

Es fundamental que madres y padres se esfuercen por crecer en una fe adulta

(José María Pérez Navarro, en Sinite). María Ángeles López es redactora-jefe de la Revista 21, periodista y madre. Tenemos un buen recuerdo de su libro Papás blandiblup. Retrato de las dudas y debilidades de los padres de hoy. Ahora en este libro intenta responder a las siempre difíciles preguntas de los hijos «pequeños teólogos» que ponen en aprietos a los padres muchas veces no bien preparados para responder a estas cuestiones.

En este caso estamos con una «madre bien preparada» que aprovechando las preguntas de su hijo Miguel de 7 años (¿reales o ficticias?) nos ofrece unas clases de teología popular con lenguaje llano y sencillo que puede ser de interés para aquellas personas que quieren tener una síntesis de fe, quizás en algunos momentos resulta un poco elevado para la mentalidad de un niño… ¿Se puede hablar del Concilio Vaticano II a un niño tan pequeño?

El título ya en sí es llamativo: Mamá, ¿Dios es verde? En la página 21 nos dice la autora el porqué del título: «Ocurrió en la playa portuguesa de Roxa Baixinha, entre dos localidades costeras del Algarve, Villamoura y Albufeira. Allí, a pie de mar, con la vista perdida, Miguel, que contaba entonces sólo cinco años, me espetó con su media lengua: “Mamá, ¿Dios es verde?”. Ante mi extrañeza por semejante pronunciamiento, Miguel se dispuso a explicarme su reflexión: “Dios tiene que ser verde”. Venía a decir Miguel, quise después de hablar con él, que en aquel momento de extraordinaria belleza y plenitud, rodeados de la hermosa paleta cromática que nos ofrecía la naturaleza, Dios debía asemejarse al inmenso verde esmeralda del océano Atlántico. A lo más bello, lo más bueno, lo más grande que él podía divisar y percibir en aquel instante. Y seguramente no iba muy desencaminado al decir de los teólogos».

Con esta excusa comienza a desarrollar un diálogo con su hijo en los 20 capítulos del libro donde se tratan los temas más candentes de la teología: la imagen de Dios, la Trinidad, el infierno, Jesús de Nazaret, la oración, la Biblia, los Evangelios de la infancia, las otras religiones, los no creyentes, el sentido de la cruz, los sacramentos, el Concilio Vaticano II, la opción por los pobres, las bienaventuranzas… Acompañados por unos dibujos muy sugerentes.

Felicitamos a María Ángeles por su libro, es una auténtica gozada su lectura. Que hace recordar a los padres que no conviene no responder ante las preguntas de los hijos y que es fundamental que madres y padres se esfuercen por crecer en una fe adulta más allá de las respuestas estereotipadas y vacías que muchas veces se dan desde la teología y la catequesis.

José María Pérez Navarro

Sinite 163 (mayo-agosto de 2013) 412-413.

Diálogos de fe

(Maite López Martínez, en Vida Nueva). ¿Quién no se ha encontrado alguna vez hablando en profundidad con un niño o niña teniendo la sensación, de algún modo, de estar con una persona mayor? Pero, cuando el tema de conversación es Dios o cuestiones relacionadas con la fe, la cosa se complica. Tanto que, entonces, esos menudos y exigentes interlocutores ponen a prueba nuestra experiencia y –lo que es más delicado aún– nuestra capacidad de traducirla en palabras sencillas. Los peligros aquí vienen de dos extremos que conviene evitar: simplificar en exceso nuestras respuestas, corriendo el riesgo de tratarlos como seres incapaces de captar aspectos tan sublimes y elevados; o responder desde el plano ideológico, con un lenguaje imposible de entender (y, quizá, no solo por un menor, sino a veces hasta por adultos que no comparten nuestra fe y a quienes muchas de nuestras afirmaciones les resultan obsoletas o alejadas de la realidad). De ello, y encontrando el justo equilibrio entre ambos polos, trata este libro de Mª Ángeles López RomeroMamá ¿Dios es verde?–, que, tal como reza el subtítulo, busca responder a las preguntas de los niños con palabras de hoy.

La autora, fiel a su habitual estilo desenfadado y ameno, recorre en cada capítulo algunos de los aspectos fundamentales de la fe cristiana. Lo hace a través de un diálogo con su hijo (de 7 años en el momento de terminar la edición) y a lo largo de distintos momentos y encuentros, la mayoría en el devenir de los deberes y tareas cotidianas. Como buena periodista, ha sabido elegir los temas y preguntas con un lenguaje comprensible para cualquiera. Diría, incluso, que está pensado para los menos duchos en materias de fe.

Uno de los grandes atractivos del libro es el privilegio del lector de poderse asomar por un no breve período de tiempo (no solo durante la lectura, sino también en los meses que transcurre el diálogo) a la fascinante relación de ternura, cercanía y confianza (en definitiva, de amor) entre una madre y su hijo. Esto, ya de por sí tan agradable, se torna sumamente interesante cuando el objetivo es explicar cuál es el significado para ella de creer en Dios y mostrar, desde la humildad, en qué Dios creemos los cristianos. Y esto último es lo que siembra de matices las muchas conversaciones entre ambos. Es complicado, pero no imposible, tal como nos demuestra la autora, creer en un Dios bueno, padre-madre, creador todopoderoso, que, además, es el Dios que respeta nuestra libertad y asume los límites de lo creado; o confiar en un Dios que, sin dejar de ser único, es también Trinidad y que, por eso, llevamos en la esencia de nuestra fe la aceptación de ese misterio: la condición amorosa expresada en las relaciones (divinas y humanas).

Hay un punto central en el libro en torno al cual gira todo el diálogo y al que conducen cada una de las explicaciones de esta paciente y elocuente madre: Jesús y su Evangelio, con especial acento en el compromiso por los débiles y empobrecidos. Ciertamente, es el tamiz, el filtro a través del cual podemos ayudar a nuestros hijos, a las generaciones venideras, a comprender y asumir no solo cuestiones teológicas de fondo, sino también la propia existencia, la de la Iglesia, la moral o la vida sacramental. Es cuestión de ir desnudando nuestras celebraciones de gestos vacíos, para hacer de ellos “grifos” que nos traigan las aguas vivas del Evangelio. La continua referencia en el libro al modo de actuar, sentir, pensar y vivir de Jesús de Nazaret es el argumento primero y último con el que mostrar nuestra fe y, seguramente, el único –junto con el testimonio de la vida– que puede llegar a convencer.

Finalmente, y como un atractivo añadido al contenido de este libro, tanto en el prólogo como en las solapas encontramos el respaldo de tres firmas que avalan una feliz lectura: Pedro Miguel Lamet, Dolores Aleixandre y Juan Martín Velasco. ¿Se puede pedir más para recomendarlo?

Maite López Martínez

Vida Nueva 2.868 (25 de octubre de 2013) 46.