Una lectura amena que nos descubre el alma profunda de Pablo VI

(Proyección). «No quiero condenar a nadie, solo encontrarme con la gente y dialogar con el mundo moderno y cambiante». Estas palabras definen bien la personalidad de Pablo VI, un papa mal conocido en España, donde su figura estuvo rodeada de no pocas sospechas durante el régimen franquista, que nunca lo consideró amigo. Su beatificación, el 19 de octubre de 2014, ha sido la ocasión para lanzar este libro (Pablo VI, ese gran desconocido), en el que se pretende darlo a conocer, no con una biografía extensa y prolija, sino a través de breves trazos recogidos en forma de anécdotas. Su autor, sacerdote asturiano y periodista de información religiosa durante 20 años, no nos ofrece las fuentes de las que proceden tantas anécdotas, aunque sí se citan personajes del entorno de Pablo VI, que fueron quienes transmitieron la mayor parte de las mismas. Este carácter «anecdótico» del texto facilita una lectura, que resulta muy amena, pero sobre todo que nos descubre el alma profunda de este hombre, que ha pasado a la historia como un personaje intelectual y culto, tímido, muchas veces dubitativo, profundamente espiritual, gran humanista.

B. A. O.

Proyección 257 (abril-junio de 2015) 237.

Una vida plena de servicio a Dios, a la Iglesia y al mundo

(Carlos Martínez Oliveras, en Ephemerides Mariologicae). Pablo VI: “Gran papa”, “cristiano valiente”, “apóstol infatigable”, “gran timonel del Concilio”. Con estas expresiones le definió el Papa Francisco en la celebración de su beatificación celebrada en Roma el 19 de octubre de 2014. Puede ser que, entre el fuerte carisma de su predecesor, el papa Roncalli, y un pontificado tan dilatado y marcado como el de Juan Pablo II, haya quedado su figura algo olvidada y ensombrecida. Su subida a los altares y el cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II le han devuelto a la actualidad y le han colocado en el plano de relevancia y de luz que su pontificado ha tenido en la historia.

Vale la pena adentrarse en la figura de este papa que, por cierto, en la España de los años 70 del siglo XX, no resultaba muy atrayente a las esferas políticas oficiales. Antes bien, se le denominaba el “cardenal antiespañol” y, cuando fue elegido sucesor de Pedro, se decía de él que “olía a azufre” por su creencia y defensa de determinados valores democráticos. Más allá de localismos, Pablo VI amó mucho a la Iglesia y, por ello, sufrió mucho por ella. Montini poseía una inteligencia despierta y un corazón sensible. Es el papa del posconcilio y, por tanto, el papa de la reforma litúrgica, de la colegialidad episcopal y la institución del Sínodo de los Obispos, el hombre del ecumenismo con el levantamiento de las excomuniones con el patriarca Atenágoras (1965) o la entrega de su anillo episcopal al primado de la Comunión anglicana, Michael Ramsey (1966)… El papa que sufrió tanto al publicar la Humanae vitae (1968) y que puso a la Iglesia en estado de misión con la Evangelii nuntiandi (1975), es el hombre de Iglesia que pasará a la historia también como el papa del diálogo y cuya impronta dejó plasmada en aquella encíclica programática bajo el título Ecclesiam suam (1964).

Al hilo de este marco presento la obra Pablo VI, ese gran desconocido en la que se recorre a través de diferentes anécdotas la vida de este Papa desde su infancia a su tránsito final. Estructurada en diez capítulos y una breve conclusión se añaden dos reseñas acerca del momento de su muerte y de la misma beatificación. En ella se destacan los pequeños y los grandes acontecimientos de su vida en forma de fogonazos que nos permiten captar los hechos del acontecimiento histórico, el espíritu del protagonista y la sensibilidad de su alma. La concisión en la escritura del texto y su lectura amena introducen al lector en la historia del protagonista a través de hechos significativos y llenos de relevancia simbólica muchas veces. Su niñez con dificultades de salud, su juventud azarosa, sus estudios de seminarista en Roma, su ingreso en la academia diplomática o su trabajo en la Secretaría de Estado, a la que accedió con veintiséis años, van marcando momentos cargados de emoción y, al mismo tiempo, dan pistas de la personalidad del futuro papa. Su paso por Polonia o su relación con Pío XII nos abren extraordinarias facetas de un hombre sobrio y discreto, pero cargado de una vida interior desbordante. Su ministerio pastoral en Milán y su acceso al solio de Pedro, su amistad con personalidades tan relevantes como Jean Guitton o Aldo Moro rematan una vida plena de servicio a Dios, a la Iglesia y al mundo, tocada incluso por la sangre del martirio en el atentado que sufrió en Manila en el otoño de 1970. Pablo VI pidió en su Testamento unos funerales «piadosos y sencillos» y ser enterrado «en tierra verdadera» con un pequeño signo que «inspire la piedad». De nuevo volvía a dar muestra de su talla de ser humano y pastor eclesial.

Por citar sencillamente dos referencias mariológicas, no podemos olvidar que Pablo VI proclamó a María Madre de la Iglesia (1964), es decir, «Madre de todo el pueblo de Dios, así de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa» y escribió la Exhortación Apostólica Marialis cultus (1974), que colocaba el culto y la piedad mariana en la estela centrada y teológica donde el Concilio la había situado. Se trata, por tanto, de un libro que nos permite conocer más a fondo la personalidad de un papa intelectual, enérgico y profundamente espiritual, que marcó definitivamente la entrada de la Iglesia en la modernidad.

Carlos Martínez Oliveras

Ephemerides Mariologicae 64/4 (octubre-diciembre de 2014) 582-583.

Semblanza vital de Pablo VI

(Mundo Cristiano). Como apunta el título, Pablo VI, ese gran desconocido, el Papa Pablo VI (beatificado el 19 de octubre) es un gran desconocido, que dirigió la Iglesia en una época convulsa.

Lejos de una biografía al uso, aquí se presenta una semblanza vital a partir de pequeñas anécdotas y recuerdos, acertada fórmula divulgativa, apoyada en textos breves, fáciles de leer.

Mundo Cristiano 653 (diciembre de 2014) 66.

El Papa que marcó la entrada de la Iglesia en la modernidad

(Alfa y Omega). Giovanni Battista Montini llegó al pontificado en medio de una época turbulenta para el mundo. Defendió la fe de los más sencillos, lo que le valió no pocas críticas y mucho sufrimiento.

Manuel Robles recupera su figura en Pablo VI, ese gran desconocido (ed. San Pablo), que nos acerca a la personalidad de un Papa intelectual, enérgico y muy espiritual, que marcó la entrada de la Iglesia en la modernidad.

Alfa y Omega 905 (27 de noviembre de 2014) 28.

Un gran reportaje periodístico sobre Pablo VI

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Pablo VI, ese gran desconocido es una biografía lineal, rectilínea, de Pablo VI. El subtítulo de Anécdotas de un Papa es razonable, pero no es un libro de anécdotas. Lo que pasa es que el autor ha valorado mucho los pequeños detalles, cuestiones que, tal vez, plantean un relato más íntimo que, por supuesto, anecdótico. Pero su ventaja está en la facilidad de lectura: dotado cada capítulo con párrafos no muy largos y titulados con oportunos ladillos es fácil seguir el relato sin desmerecer, para nada, el rigor de lo que se cuenta, pero aflorando una gran amenidad.

Manuel Robles se pregunta en uno de esos ladillos –el último del capítulo 10–: ¿Pensó Pablo VI en dimitir como papa alguna vez? José Luis González-Balado y Janet Nora Playfoot Paige se hacen la misma pregunta en Beato Pablo VI. La realidad es que las limitaciones físicas –por ejemplo no poder viajar– le hicieron pensar a Montini en ello. Y ahora sabemos que la trayectoria de Benedicto XVI al respecto de su renuncia pudo basarse en el pensamiento de Pablo VI.

Está muy bien trazada la relación entre el Papa Pío XII y monseñor Montini. Y el afecto que Pacelli tuvo por su colaborador y la facilidad de trato entre ambos. Por ello sorprendería que no ascendiera a Montini a Secretario de Estado –ni le hiciera cardenal– y, sin embargo, le nombraría Arzobispo de Milán, la sin duda, más grande y prestigiosa diócesis italiana. Con el paso del tiempo, los que serían después sucesores de Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI, sin duda hablaron de ello.

Manuel Robles, con excelente acerbo como periodista y comunicador –se recuerdan sus trabajos en los diarios ABC y La Razón– da un buen ritmo al libro, como si se tratara de lo que en periodismo se llama «gran reportaje» y de ahí que la obra esté plena de contenidos, amenidad y facilidad de lectura. Robles es sacerdote, trabaja ahora como vicario de la parroquia de San Francisco de Asís, en Oviedo, Asturias, España, y también ha publicado un perfil biográfico del Papa Francisco que ha tenido un gran éxito.

 Ángel Gómez Escorial

Betania 860 (23 de noviembre de 2014).