Destinar al Señor 24 horas de oración y de pura existencia

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). La obra tiene un subtítulo: Subsidio Pastoral. Asimismo recuerda que la frase del título Misericordia quiero es un texto de Mateo, capítulo 9, versículo 13. Pero lo que es más importante. Es guía y argumentario para la celebración de «24 horas para el Señor». Se trata de destinar al Señor esas 24 horas de oración y de pura existencia del 24 al 25 de marzo de este año. La conmemoración se celebre en toda la Iglesia universal por idea y sugerencia del Papa Francisco, quien, por su parte, escribe en la contraportada: «Misericordia: es la vía que une a Dios y al hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados, no obstante el límite de nuestro pecado». (más…)

Materiales para la celebración de las «24 horas para el Señor»

(SP). Misericordia quiero ofrece los subsidios pastorales para la celebración de las «24 horas para el Señor», práctica cuaresmal de oración y penitencia propuesta por el Papa Francisco que este año será entre los días 24 y 25 de marzo. Esta iniciativa, que se celebra desde el año 2014, supone la apertura extraordinaria de los templos para ofrecer a los fieles la posibilidad de confesión, oración y adoración eucarística.

Este documento ofrece algunas sugerencias para permitir a las parroquias y a las comunidades cristianas prepararse para esta jornada: una breve reflexión que puede ayudar al penitente individual a vivir de manera consciente y, venciendo las eventuales resistencias internas, el encuentro con el sacerdote en el momento de la confesión individual; tres testimonios de personas que han relatado su conversión y que pueden ser una ayuda para reflexionar sobre la conciencia de la presencia de Dios en la vida de cada uno; dos inspiraciones o ejemplos de santidad (la beata Clara Luz Badano y Jacques Fesch, cuyo proceso de beatificación permanece abierto), que pueden servir para la reflexión o para los encuentros de catequesis, y unas propuestas de lectio divina o meditación basada en la Palabra de Dios.

SAN PABLO publica «Misericordiosos como el Padre»

Subsidio litúrgico oficial de las «24 horas para el Señor»
(4-5 de marzo de 2016)

Una iniciativa para vivir el Jubileo de la Misericordia,
recomendada por la Conferencia Episcopal Española

(SP). SAN PABLO publica Misericordiosos como el Padre, el subsidio litúrgico oficial para las «24 horas para el Señor», elaborado por el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización. Siguiendo la llamada del Papa Francisco, y en el contexto del Año de la Misericordia, la Iglesia celebra en Cuaresma, en actitud de oración y penitencia, las «24 horas para el Señor». Esta iniciativa, que este año será entre los días 4 y 5 de marzo, se celebra desde el año 2014, y supone la apertura extraordinaria de los templos para ofrecer a los fieles la posibilidad de confesión, oración y adoración eucarística. La iniciativa ha recibido el respaldo de la Conferencia Episcopal Española, que la ha incluido en el punto tercero de las «Indicaciones litúrgicas para el Jubileo de la Misericordia» propuestas en el Calendario litúrgico-pastoral 2015-2016.

Misericordiosos como el Padre ofrece algunas sugerencias para permitir a las parroquias y a las comunidades cristianas prepararse para esta jornada: una breve reflexión que puede ayudar al penitente individual a vivir de manera consciente y, venciendo las eventuales resistencias internas, el encuentro con el sacerdote en el momento de la confesión individual; tres testimonios de personas que han relatado su conversión y que pueden ser una ayuda para reflexionar sobre la conciencia de la presencia de Dios en la vida de cada uno (el escritor Gilbert Keith Chesterton, el Papa Francisco y la modelo Leah Darrow); algunas inspiraciones o puntos de reflexión, que pueden resultar útiles para la preparación individual o para los encuentros de catequesis (y que toman como referencia a san Pío de Pietrelcina, san Leopoldo de Castelnuovo, la beata Teresa de Calcuta y el encuentro de catequesis y oración de Benedicto XVI con los niños de primera Comunión que tuvo lugar en la Plaza de San Pedro el 15 de octubre de 2005), y dos propuestas de lectio divina o meditación basada en la Palabra de Dios.

Una ayuda para la celebración de las «24 horas para el Señor»

(SP). En su mensaje para la Cuaresma del 2015, el Papa Francisco hizo un llamamiento a la Iglesia a celebrar entre el 13 y el 14 de marzo las «24 horas con el Señor» para, en actitud de oración y penitencia, combatir la globalización de la indiferencia ante el sufrimiento de los demás. Esta iniciativa, que ya se celebró en el año 2014, supone la apertura extraordinaria de las iglesias para ofrecer a los fieles la posibilidad de confesión, oración y adoración eucarística.

Este documento, Dios rico en misericordia, ofrece algunas sugerencias para permitir a las parroquias y a las comunidades cristianas prepararse para esta jornada. El documento ofrece una breve reflexión para ayudar a vivir la confesión y una meditación para superar las posibles resistencias que a menudo se oponen para evitar la confesión; tres testimonios de personas que han relatado su conversión, como ayuda para reflexionar sobre la presencia de Dios en la vida de cada uno; algunos puntos de reflexión y orientación catequética, junto con la catequesis del Papa Francisco sobre la penitencia, y una propuesta de lectio divina o meditación basada en la Palabra de Dios.

Una exposición de gran utilidad para quien desea una mejor formación cristiana

(José-Damián Gaitán, en Confer). El recientemente creado Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, presidido por el obispo Rino Fisichella, ha elaborado el presente volumen, Vivir el Año de la Fe, como un «subsidio pastoral» para el «Año de la Fe» (2012-2013) convocado por Benedicto XVI. Pero, que nadie se equivoque. Lo que se nos ofrece fundamentalmente en estas páginas no son materiales para celebraciones o dinámicas pastorales, aunque también algo de eso podemos encontrar, cuanto más bien una serie de exposiciones catequéticas para una mejor formación e inteligencia de la fe cristiana. Con un estilo bastante ágil, se intentan exponer no sólo algunos contenidos fundamentales de la fe cristiana y criterios para vivirlos, sino también el desarrollo doctrinal de los mismos a lo largo de la historia; sin obviar algunas dificultades que se han podido presentar en el pasado o en nuestro tiempo, procurando siempre «dar razón» de la fe que aquí se expone. Todo muy en sintonía con el estilo catequético y expositivo de J. Ratzinger/Benedicto XVI.

Por lo demás, si miramos el índice de esta obra, en seguida podemos reconocer en él el esquema tradicional cuatripartito de «fe profesada, fe celebrada, fe vivida y fe rezada», que se siguió en el Catecismo de la Iglesia Católica (1992) y, posteriormente, en el Compendio (2006) y en el Youcat (2011).

El presente volumen comienza con un capítulo sobre «La fe como respuesta a Dios que se revela». Le siguen otros dos sobre «La fe profesada» y «La fe celebrada». En estos tres capítulos o partes del volumen hay bastantes coincidencias, en la secuencia de los temas, con el Catecismo (la revelación y la fe, los artículos del credo, los sacramentos), aunque, al igual que en el resto del libro, el estilo de la exposición es diferente. Si pasamos al capítulo cuarto, el dedicado a «La fe vivida», nos encontramos, sin embargo, con que no se hace una exposición sobre los mandamientos, como en ocasiones anteriores, sino más bien una catequesis sobre las características de la comunidad cristiana como realidad a tener en cuenta para la vida de fe.

Finalmente, se puede decir que se dedican los dos últimos capítulos, el quinto y el sexto, a «La fe rezada», aunque sólo el primero de los dos lleve ese título; quizá porque en él, el quinto, es donde se trata más directamente de la oración personal como expresión o dimensión necesaria de la fe, al igual que se había hecho en las publicaciones anteriormente citadas. No se incluye en dicha exposición, sin embargo, un comentario a la oración por excelencia del cristiano, es decir, el Padrenuestro, aunque no falta alguna pequeña referencia a la misma. Quizá porque se ha pensado que dicha oración ya había quedado suficientemente explicada en ocasiones anteriores. O quizá también porque a continuación, en el capítulo sexto, que lleva por título «Propuesta de celebraciones litúrgicas», se ofrecen una serie de materiales para diferentes momentos de oración o celebraciones comunitarias para el presente Año de la Fe. Otras indicaciones y materiales prácticos se incluyen en el capítulo cuarto, con el título «Iniciativas pastorales para el Año de la Fe».

Resumiendo podemos decir que, aunque en ningún momento se ha pretendido hacer una exposición completa y enciclopédica de la fe cristiana en el presente volumen, su lectura puede ser de gran utilidad sobre todo para grupos o cristianos adultos, con deseo de una mejor formación cristiana.

José-Damián Gaitán, ocd

Revista CONFER, vol. 52, nº 197 (enero-marzo de 2013) 184-186.