Teresa de Jesús, para leer de un tirón

(A. Montero, en Studium). Este libro sobre Santa Teresa de Jesús ha sido escrito con motivo del V Centenario de su nacimiento. El autor es sacerdote, escritor, licenciado en Filosofía y Teología y autor también de unas cincuenta obras, entre las que se encuentra con abundancia el género literario de la biografía. Y el libro cuenta, como valor añadido, con un Prólogo de Antonio Pelayo, sacerdote y escritor también. Y me adhiero encantado al juicio que Don Antonio hace en la página siete sobre el libro, porque creo que es difícil mejorarlo: «Desde las primeras líneas hasta las últimas el autor te apabulla con lo que se supone es fruto de una erudición exhaustiva y de una investigación concienzuda sobre las fuentes históricas más diversas; datos, fechas, nombres, citas, circunstancias históricas, juicios [que] cabalgan a galope sobre las páginas del libro, a las que el autor ha tenido la inteligencia de liberar de lo que comúnmente se llama “aparato crítico”, es decir, la continua y farragosa apelación, a pie de página, a libros o fuentes garantes de lo que se afirma». Ocho capítulos que si no te das cuenta te los lees de un tirón.

A. Montero

Studium, vol. LVI, fac. 2, pp. 333-334.

Un retrato de la Santa de Ávila a partir de su lenguaje

(A. Montero, en Studium). Juan Antonio Marcos, el autor de este libro sobre Santa Teresa –Teresa de Jesús. La trasparencia del Misterio–, es carmelita descalzo, doctor en filología española, licenciado en teología dogmática y profesor en la Universidad de Comillas. El autor presenta su obra como un retrato de la Santa de Ávila a partir de su lenguaje. Y la divide en tres partes. Primera: Los mil rostros de Teresa. Aquí presenta una visión global de su persona y su mensaje, desde una perspectiva abierta y múltiple que permite contemplar esos mil rostros de Teresa. Para ello se vale de sus textos que son la mejor reliquia que de ella se conserva. Segunda: Dios y hombre en Santa Teresa. Esta parte supone una relectura esencial de las tres obras de referencia de la Santa: El Libro de la Vida, como teología narrativa, el Camino de perfección, como antropología humanista, y Las Moradas, como mística de la interioridad. Tercera: se centra en el leguaje teresiano, una de sus facetas más entrañable y llena de encanto, y una dimensión que hoy resulta ineludible para comprender a la Santa según el autor.

A. Montero

Studium vol. LV, fasc. 3 (2015) 516.

Una Teresa apasionante en su personalidad y en su mensaje

(María José Pérez, en Confer). En el año en que se celebra el V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, ve la luz este libro –Teresa de Jesús. La trasparencia del Misterio– de Juan Antonio Marcos, carmelita descalzo, filólogo y teólogo. Tres características que avalan al autor a la hora de afrontar el tema de su obra, que no es otro que la figura de la escritora mística Teresa de Jesús, cuya actualidad es en nuestro tiempo más amplia que nunca.

Esta obra viene precedida de otras que han abierto camino, entre las que destacamos su tesis doctoral en filología: Mística y subversiva: Teresa de Jesús: las estrategias retóricas del discurso místico, EDE, 2001, libro de obligada referencia en los estudios sobre pragmática lingüística teresiana.

La obra que nos ocupa consta de tres capítulos o bloques. El primero está dedicado al mensaje y a la persona de Teresa, mujer de “mil rostros”. El autor busca rescatarla libre de las capas que el tiempo ha ido depositando sobre ella, para presentárnosla en su frescura original, con aquellas cualidades que la hacen tan fascinante, como son: audacia, libertad, naturalidad, conocimiento de su mundo interior, alegría y apertura de mente, afán por la cultura… En esta primera parte, se pasa revista también a los lugares “natales” de la experiencia de Dios según Teresa. Aparecen dos grandes tipos: las experiencias del “yo” (Dios nace en el “yo-aquí-ahora” de la personal, y las de “des-velamiento” del misterio de Dios. Estas experiencias, junto con la propia identidad personal que en ellas se implica, cobran especial nitidez y fuerza al ser narradas. Frente a la “búsqueda de Dios”, que caracteriza la primera parte de la vida de Teresa, el”encuentro de/con Dios” es lo nuclear de la segunda etapa de su vida.

El segundo capítulo nos presenta la imagen de Dios y del ser humano a lo largo de las obras mayores de la santa: El Libro de la Vida, como teología narrativa, Camino como una antropología humanista, y Moradas como una mística simbólica.

El tercer y último capítulo estudia el lenguaje teresiano. Como todos los místicos, ella se vale de un lenguaje autoimplicativo, de compromiso del yo con aquello que pronuncia (“yo creo”). El suyo es un lenguaje analógico y performativo, en el que las palabras tienen una fuerza transformadora. Porque las palabras del Dios con el que ella se relaciona no solo dicen, sino que realizan lo que dicen.

Uno de los rasgos más apasionantes de la escritura de Teresa es su atención al proceso creador. Mientras escribe, hace partícipe al lector de sus dificultades para narrar su experiencia mística (esto, a la vez, es una estrategia para minimizar su atrevimiento de escribir siendo mujer), o su gozo al dar con la expresión adecuada. El mismo Jesucristo llega, en alguna ocasión, a felicitarla por sus hallazgos expresivos: “Buena comparación has hecho, mira no se te olvide para procurar mejorarte siempre” (V 39,23). Al final del capítulo, pasa revista el autor a la mística “espacial” de Teresa, a las metáforas y símbolos: el agua, el huerto, el castillo, el gusano y la mariposa, el matrimonio… Este último es el único que, de manera explícita, comparten Teresa y Juan de la Cruz en sus obras. Un símbolo de arraigo bíblico que “nos reenvía a la simbiosis del alma con la persona divina. A la experiencia radical de una Presencia amorosa y amiga. Y porque la mística no es pensar a Dios. Dios no es una idea. Dios es la realidad infinita que nos envuelve”.

El autor emplea expresiones que ponen de relieve la actualidad de esta mujer, y parecen convertirla en una contemporánea nuestra. Así, el autor la caracteriza como “maestra de la sospecha” y como “escritora comprometida”, contraria al”pensamiento único”. Las oraciones insertas en sus obras las describe Juan A. Marcos como un streptease del alma ante el lector o como una oración en streaming, y sus experiencias místicas como un “viaje de placer”.

Este libro logra, en definitiva, presentar una Teresa apasionante en su personalidad y en su mensaje, al tiempo que nos proporciona herramientas para una mejor comprensión de su itinerario personal y su lenguaje.

María José Pérez, ocd

Revista CONFER, vol. 54, nº 208 (octubre-diciembre de 2015) 589-591.

Una gran mujer, una gran religiosa y una santa ejemplar

(F. Carmona, en La Ciudad de Dios). Entre los numerosos títulos de libros publicados este año con motivo del V centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, éste de Carlos Ros no es uno más; es uno especial. Antonio Pelayo, que escribe la presentación, dice que entre los muchos libros publicados por C. Ros, ya había escrito otro anterior sobre la Santa de Ávila y añade: «éste no es un libro para eruditos, aunque no podía escribirlo uno que no lo sea, sino para el gran público». Y así es en verdad. Apenas se comienza a leer se advierte que estamos ante una obra de un profundo conocedor de la vida y obra de nuestra querida mística doctora. Ros hace aquí una síntesis sólida y muy fundamentada sobre las fuentes. Sin embargo, al sintetizar tanto el amplio material pueden quedar en la sombra algunos momentos muy importantes. Es el caso del año y medio que la joven Teresa pasó en el convento Nuestra Sra. de Gracia de la Agustinas de Ávila en momentos decisivos de su vida, que la marcaron. No obstante el lector queda bien informado de lo principal de la vida y obra teresiana.

Su mensaje podría resumirse, dice el autor, en el célebre poema, «Vuestra soy, –para vos nací– ¿qué mandáis hace de mí?»… Lo tenemos claro en sus escritos, en el testimonio vivo de sus hijas las carmelitas descalzas, donde se puede conocer bien su espiritualidad cristocéntrica frente a otra espiritualidad abstracta. Aquí aparece Teresa como una gran mujer, una gran religiosa y una santa ejemplar. La celebración del V Centenario de su nacimiento es el mejor anuncio de su actualidad, de su personalidad y de su mensaje. Con razón la Iglesia la declaró la primera doctora junto a Santa Catalina de Siena y numerosas universidades españolas y algunas extranjeras le ha dado la misma distinción de doctora honoris causa. De ahí que sus obras se hayan traducido a los principales idiomas europeos y muchos orientales. Unos las leen por interés literario, otros por su doctrina mística. A todos cautiva su gran personalidad. Y esta obra de Ros contribuye a reafirmar esto. Por todo esto, este libro de Ros se recomienda por sí mismo.

F. Carmona

La Ciudad de Dios 228/3 (julio-septiembre de 2015) 890-891.

Una información total de la Santa de Ávila muy fácil de aprender y aprehender

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Vaya por delante que Carlos Ros, cura onubense radicado en Sevilla desde hace muchos, pero que muchos años, es un experto en biografías. Pero añadiría que su verdadera especialidad es escribir rápido… Me explico: no sé si él va deprisa o despacio con el teclado, lo que si queda claro es su texto adquiere una gran velocidad que obliga al lector a ir deprisa, a leer deprisa y no poder interrumpir el acto de lectura, o, al menos, no es le será fácil dejarlo.

Y antes este –necesario– exordio, diré el libro de Carlos Ros es una biografía de santa Teresa de Jesús que yo recomendaría a todo el mundo, niños, mayores, hombres, mujeres, profesores, clérigos, laicos y hasta –por supuesto– gente sin fe. Los lectores van a conseguir una información total de la Santa de Ávila y muy fácil de aprender y aprehender. Eso ya es el fin fundamental que Ros pretendía con su enésima biografía redactada, y que aparece en este año 2015 en el celebramos Quinto Centenario del nacimiento de Teresa de Jesús, pero el libro tiene otras características.

El prólogo es de Antonio Pelayo, popularísimo corresponsal de Antena 3 TV en el Vaticano durante muchos años. Sacerdote originario de Valladolid e interesado en muchas otras disciplinas además del sacerdocio y el periodismo. Resume el libro y la personalidad de Carlos Ros y da noticia de que coincidieron como seminaristas en la Universidad de Comillas, de Santander, regentada por los jesuitas. Luego se refiere Pelayo a otro quehacer común propiciado por ese ser excepcional –y también cura– que fue José María Javierre. El rostro y el anuncio del prólogo de Antonio Pelayo ocupan un amplio faldón en la portada del libro. Y lo más curioso –a mi juicio– es la noticia biográfica del autor –de Carlos Ros– va en un marca-paginas que se adjunta y que, sin duda, es de gran utilidad. Podríamos decir –y sin querer alimentar un tópico– que estamos ante un libro notable en el fondo y en la forma. Pues dicho esta.

No sé si acierto con la idea o génesis de este libro de Carlos Ros sobre Teresa. Siempre he pensado que el mejor biógrafo –al menos contemporáneo– de Santa Teresa de Jesús será aquel que haya leído más o mejor a la Santa. Y es que su vida y obra aparecen de la mejor manera posible en sus escritos. Y es imposible acometer labor de investigación alguna sin contar con lo escrito por la santa. Es de suponer que no será todo lo necesario y que ya son muchos años –siglos– y muchas obras que han profundizado en la realidad de Santa Teresa. Pero Vida, Camino de perfección, El castillo interior (Las moradas), Libro de las fundaciones, Libro de las constituciones, etc., constituyen la mejor crónica de esa vida y obra que la llevó a ser la primera mujer nombrada Doctora de la Iglesia por decisión de Pablo VI

Y tras esto me ratifico a lo escrito al principio: obra rápida y fácil de leer sin que se le escamotee nada al lector. Buen libro para estos días veraniegos y con el prepararse para el 15 de octubre, fiesta litúrgica de Santa Teresa y culmen de su Jubileo…

Ángel Gómez Escorial

Betania 983 (agosto de 2015).