Un importante análisis de la sociedad gitana y de sus aciertos y carencias

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Yo recuerdo que en una España pobre y empobrecida los gitanos eran el peor resto, aunque a veces parecían más ricos y listos que quienes les despreciaban. Pero eso era una apreciación mía de niño. Los españoles decían no ser racistas porque no había ni negros, ni chinos en nuestras calles. Pero lo eran en sus sentimientos dirigidos a los gitanos. Y los empujaban –parecía– a la marginación.

Chema Álvarez, misionero del Sagrado Corazón, se ha atrevido en Retazos gitanos con un libro que narra la realidad –pasada y presente– de esta etnia, imbricada desde siglos en la realidad española, pero casi nunca como parte de ella… Y descubre muchas cosas. La que más me ha llamado la atención de primeras y cuando declara a los gitanos coautores de su marginación y con la vieja idea de relacionarse solo con los payos (los no gitanos) si eso les puede suponer un beneficio. El padre Álvarez ha pasado muchos años de dedicación y pastoreo al pueblo gitano y, por supuesto, los conoce bien.

Tal vez, yo tenía un mejor diagnóstico de la evolución presente de los gitanos, pero Chema Álvarez da muchos datos de un hoy que parece un ayer. Él sabe, yo no. Reconoce de todos modos que muchos miembros de esta etnia han alcanzado buenas posiciones gracias a su esfuerzo y educación… De todas formas, los problemas abundan. El camino de la droga –del trapicheo– está haciendo mucho daño. Y el padre Chema recoge la queja de los mayores de que los jóvenes están perdiendo el sentido de orden y respeto que imponen los mayores. Son interesantes los capítulos dedicados a la mujer, y a la necesaria educación y cultura.

En el tema religioso habla del éxito del éxito que ha conseguido la Iglesia Evangélica de Filadelfia que ha llevado a muchos gitanos a la oración diaria, cosa que la Iglesia católica no ha conseguido ni de cerca. La religiosidad evangélica de los gitanos españoles si es conocida –tal vez con asombro– por mucha gente fuera de la etnia. Se está intentado formar a gitanos, por parte de la Iglesia católica, como agentes de pastoral. Y se alude con asombro a lo «fácil» que llegan a pastores en la Iglesia evangélica.

Sinceramente me ha parecido un libro esclarecedor y de obligada lectura. Es un análisis importante de la sociedad gitana y de sus aciertos y carencias. Me han gustado además los capítulos «Justicia gitana», «De niña a mujer» y «De tabúes y costumbres».

Angel Gómez Escorial

Betania 1.004 (14 de enero de 2018)