Una gran mujer, una gran religiosa y una santa ejemplar

(F. Carmona, en La Ciudad de Dios). Entre los numerosos títulos de libros publicados este año con motivo del V centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, éste de Carlos Ros no es uno más; es uno especial. Antonio Pelayo, que escribe la presentación, dice que entre los muchos libros publicados por C. Ros, ya había escrito otro anterior sobre la Santa de Ávila y añade: «éste no es un libro para eruditos, aunque no podía escribirlo uno que no lo sea, sino para el gran público». Y así es en verdad. Apenas se comienza a leer se advierte que estamos ante una obra de un profundo conocedor de la vida y obra de nuestra querida mística doctora. Ros hace aquí una síntesis sólida y muy fundamentada sobre las fuentes. Sin embargo, al sintetizar tanto el amplio material pueden quedar en la sombra algunos momentos muy importantes. Es el caso del año y medio que la joven Teresa pasó en el convento Nuestra Sra. de Gracia de la Agustinas de Ávila en momentos decisivos de su vida, que la marcaron. No obstante el lector queda bien informado de lo principal de la vida y obra teresiana.

Su mensaje podría resumirse, dice el autor, en el célebre poema, «Vuestra soy, –para vos nací– ¿qué mandáis hace de mí?»… Lo tenemos claro en sus escritos, en el testimonio vivo de sus hijas las carmelitas descalzas, donde se puede conocer bien su espiritualidad cristocéntrica frente a otra espiritualidad abstracta. Aquí aparece Teresa como una gran mujer, una gran religiosa y una santa ejemplar. La celebración del V Centenario de su nacimiento es el mejor anuncio de su actualidad, de su personalidad y de su mensaje. Con razón la Iglesia la declaró la primera doctora junto a Santa Catalina de Siena y numerosas universidades españolas y algunas extranjeras le ha dado la misma distinción de doctora honoris causa. De ahí que sus obras se hayan traducido a los principales idiomas europeos y muchos orientales. Unos las leen por interés literario, otros por su doctrina mística. A todos cautiva su gran personalidad. Y esta obra de Ros contribuye a reafirmar esto. Por todo esto, este libro de Ros se recomienda por sí mismo.

F. Carmona

La Ciudad de Dios 228/3 (julio-septiembre de 2015) 890-891.