Una magnífica obra para situarse ante el mundo actual y en todo cuanto afecta a la Iglesia católica

Jesús Domínguez Sanabria, en Revista Agustiniana). La Iglesia del futuro es una magnífica obra para situarse ante el mundo actual y en todo cuanto afecta a la Iglesia Católica. Al mismo tiempo, ofrece un razonado diagnóstico para prever cómo será la Iglesia Católica y la vida de los católicos en un futuro no lejano. «El objetivo de este libro es examinar las corrientes más importantes que están configurando la Iglesia católica hoy día y considerar cómo pueden influir en el resto del siglo XXI» (p. 11).

Y quien ha llevado a cabo tan comprometida labor descriptiva es un destacado periodista seglar, muy cercano en su vivir y quehacer a los últimos Papas, que en el ejercicio de su labor de periodista de ámbito religioso ha visitado más de cuarenta países, dialogando con múltiples personalidades de la Iglesia y del ámbito seglar de pensadores influyentes y de políticos serios, incluso de Religiones no católicas, y que, al mismo tiempo, escribe provocando y recabando diversos puntos de vista con sus artículos diarios y con la publicación de sus múltiples entrevistas. Y se ha sumergido en las corrientes, «tendencias», que más están hoy influyendo en la Iglesia, y que de alguna manera están presionando y haciendo que muchas formas de ser y de vivir de los católicos devengan en modos de vida diversos de los tradicionales. No pretende dar soluciones o prescribir modos de afrontar la compleja realidad en la que hoy estamos inmersos; sólo hace pensar en realidades objetivas que se están dando, propagando e influyendo, que indudablemente invitan a ser más realistas a la hora de vivir hoy el catolicismo y sobre todo a la hora de entender cómo debería ser la Iglesia Católica en el devenir de las próximas décadas; «al menos centrarse en lo que pueden significar esas elocuentes tendencias para enfrentarse a los grandes retos que se nos avecinan» (p. 605; es sumamente interesante y sugerente cuanto el autor indica desde esta página hasta la página 639, para abordar el opinar y proceder de los católicos ante los retos del futuro inmediato que ya ahora nos afectan).

Lo que el autor llama «tendencias» es lo que constituyen los diez amplios capítulos de la obra. Podían ser más o seleccionarse corrientes distintas. El autor se basa en su experiencia, y lo argumenta con hechos claros, con razonamientos muy expresivos, y haciendo descripciones que ciertamente hacen pensar, y facilitan la visión católica de la vida de forma diferente a lo que tradicionalmente estamos acostumbrados. Tal vez parezcan visiones de lo que puede ser o ha de ser la realidad eclesial inmediatamente futura un tanto sorprendentes y provocadoras; pero en la forma en que los expone se intuye que son puntos de vista que no se pueden desdeñar; al contrario: hay que asumirlos con cuanto tienen de verdadero, y con mucho de lo que indican como posible, porque se basan en datos de experiencia y en razonamientos muy ilustrativos. Al menos el libro hace enfrentarse al lector con la realidad que hoy tiene delante, y que quizá difícilmente se ha captado lo suficiente, y que ciertamente invita y hasta impulsa a vivir dentro de la Iglesia de forma diferente, más auténtica y con más anhelo de buscar la mejor fidelidad a la fe y a cuanto el Evangelio nos ha enseñado. No es un libro de religión ni de lectura espiritual; pero capacita y anima a vivir mejor la religión e intentar redescubrir un estilo de espiritualidad católica y eclesial que sea más realista, más esperanzadora, y más comprometida. Una obra larga, inacabada, realista, interpelante, y a todas luces recomendada, aunque resulte de contenido muy amplio y variado, y que, además, hay que leer muy despacio.

Jesús Domínguez Sanabria

Revista Agustiniana 58/2 (2017) 576-755.