Una obra de gran interés y valor histórico

(Vicente Borragán, en Studium). Estamos ante Encuentro, diálogo y acuerdo, una obra de gran interés y valor histórico, en la que el cardenal emérito de La Habana, Jaime Ortega, presenta cada uno de los pasos que culminaron con el acuerdo entre Cuba y Estados Unidos para retomar sus relaciones diplomáticas en diciembre del año 2014. Él fue, en efecto, testigo de excepción de ese hecho histórico, pues el papa Francisco lo escogió para mediar entre ambos gobiernos, después de años de ruptura y de enemistad declarada.

Ya en el año 1998 el papa Juan Pablo II en su visita a esa tierra, pidió «que Cuba se abriera al mudo y que el mundo se abriera a Cuba». Con el paso del tiempo, los dos países se mostraron interesados en que. el papa Francisco pudiera colaborar en la construcción de puentes entre ambos, llevando adelante las conversaciones que estaban sosteniendo para tratar de mejorar sus relaciones. El papa Francisco acompañó con esperanza y dedicación todo ese proceso, que se vio plasmado con la firma de un acuerdo en el Vaticano ante el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, y que fue publicado el17 de diciembre de 2014, día del cumpleaños del papa Francisco, como un gesto de gratitud hacia él.

El cardenal Ortega va detallando los antecedentes del dialogo y los grandes protagonistas de esta historia: el papa Francisco, el papa Benedicto XVI, Raúl Castro y el presidente Barack Obama. Los diálogos fueron difíciles, pero sostenidos y pacientes, y fueron produciendo, poco a poco, algunos resultados: presos políticos puestos en libertad, las damas de blanco, el reconocimiento internacional. Todo va apareciendo en estas páginas; vivas y trepidantes: los actos concretos de la trama, los factores humanos, la Iglesia, el papa y la negociación, las mediaciones que hubo en todo este asunto…

La figura del cardenal Jaime Ortega debe ser puesta de relieve en todo momento, pues él hizo posible el acercamiento. Tuve la oportunidad de verle y de saludarle en algunas de mis visitas a La Habana, y pude constatar el carácter conciliador de su figura.

Vicente Borragán

Studium vol. LVII/3 (septiembre-diciembre de 2017), 522-523.