Una Teresa encantadora, cercana, atractiva, humana

(Juan Luis Rodríguez, en Estudios Josefinos). Se trata de un libro que resulta muy original en torno a la figura de Santa Teresa y ya es dificil escribir algo muy original en torno a una santa de la que tanto se ha escrito. Comienza la originalidad por el título, pues habla de Los papiros de la Madre Teresa de Jesús cuando ya este tipo de materiales para los escritos hacía siglos que había desaparecido. Y habla de papiros no por el material empleado, sino por tratarse de escritos de dificil lectura e interpretación, como sucede con los escritos teresianos, en los que hay muchos secretos que descubrir, y para conseguirlo, “hay que aprender bien su alfabeto para acertar con los secretos de su persona”. Toma como punto de partida un pequeño autógrafo que se conserva en las carmelitas de Medina del Campo con la fecha cifrada de su muerte, que no ha podido ser descifrada satisfactoriamente por más intentos que se han hecho, porque la autora no quiso dar la clave de aquella confidencia.

Es también original en el modo de afrontar el contenido de esos papiros, pues no se trata de un estudio exhaustivo de los escritos teresianos; es más, ni lo intenta, pues está convencido de que su contenido es inagotable. Trata más bien –son palabras del autor– de “una recreación mental y cardiaca de los valores múltiples que se encuentran en la vida y en los escritos de esta mujer singular”.

He aquí un elenco de algunos de los temas que el lector encontrará en esta obra: Aparecerá Teresa como maestra de oración y de vida espiritual. Aparecerán comentarios a sus grandes obras, como es normal, y glosas especiales a algunos textos; pero también nos encontraremos con refranes teresianos, observaciones acerca del reino animal, multitud de consejos para toda clase de personas, golpes de buen humor, recetas populares para diversas dolencias, presentación de sus artes culinarias.

Podemos sorprenderla extasiada con la sartén en la mano en un arrebato místico, pero también con la rueca y el huso, con la escoba barriendo o sacando agua del pozo, componiendo coplas y villancicos y tocando las castañuelas para festejar la Navidad, llevando frutas y dulces a los enfermos en un hospital de Burgos.

También la vemos hablando con letrados y teólogos, denunciando las miserias e injusticias humanas, haciendo apología de las mujeres frente a las censuras de los varones y un largo etcétera que nos hacen ver que se trata de una gran santa mística pero a la vez valiente ante las injusticias, y muy humana; tan humana, que las descalzas reales de Madrid con las que convivió unos días exclamaron: ¡Bendito sea Dios, que nos ha dejado ver una santa a quien podamos imitar, que come, duerme y habla como nosotras y anda sin ceremonias!

Y, ¿cómo es el desarrollo de temas tan variados? Para entender el criterio que emplea, hay que tener en cuenta, en primer lugar, el subtítulo de la obra: “La conversable”, puesto intencionadamente para mostrar la capacidad que tenía la Madre Teresa para tratar, hablar y captar la atención de los demás, poniendo en práctica uno de sus consejos a las carmelitas: “Todo lo que pudiereis sin ofensa de Dios procurad ser afables y entender de manera con todas las personas que os trataren, que amen vuestra conversación y deseen vuestra manera de vivir y tratar y no se atemoricen y amedrenten de la virtud” (CV 41 , 7). Así lo hizo la madre Teresa y así lo hace el P. José Vicente.

En segundo lugar que, al ·servirse en parte de artículos publicados anteriormente y de charlas y conferencias, lo hace con lo que él denomina “bello desorden”. Con ese “bello desorden” al que añade un conocimiento de los escritos y actitudes de la Santa como pocos y mucho amor, ha conseguido poner a disposición de los lectores una imagen muy acertada de Teresa de Jesús, mística por excelencia, pero a la vez, mujer entrañable y cercana.

Remedando lós consejos que Teresa da a sus lectores animándolos a la práctica de la oración, tanto a los que ya la han comenzado, para que “no la dejen por males que hagan”, pues es el rerpedio para recuperar todos los bienes, como a los que no la han comenzado, para que no carezcan de tanto bien, “pues a poco ganar irán entendiendo el camino para el cielo”, recomendamos su lectura, tanto a los que ya conocen a Teresa de Jesús, pues sin duda gozarán y disfrutarán recordando sus vivencias divinas y humanas, como a los que no la conocen, pues se encontrarán con una Teresa encantadora, cercana y atractiva, muy distinta a la imagen que muchos tienen, por fijarse casi exclusivamente en sus experiencias místicas.

Juan Luis Rodríguez

Estudios Josefinos 141 (2017) 141-143.