Agradecer y admirar la obra que Dios puede hacer y hace en los creyentes

(Cristina González Carrasco, en Confer). El Magnificat de María …y el del discípulo es un comentario profundo de este himno que el evangelista Lucas pone en boca de María. El autor examina con todo detalle cada palabra del Cántico aludiendo a las múltiples reminiscencias bíblicas que dan a las palabras un contenido más profundo y enlazado a toda una espiritualidad arraigada en la tradición bíblica.

La lectura del libro lleva a visitar múltiples «lugares» bíblicos, palabras enraizadas profundamente en dicha tradición y que van dando al himno, al Cántico de María, una comprensión a veces insospechada. El conocimiento bíblico del autor es sumamente amplio y es lo que lleva a enriquecer el conocimiento que se puede tener del Magnificat.

El libro hace que el lector se sienta implicado en el Cántico como discípulo de Jesús y agradecido al admirar la obra que Dios puede hacer y hace en nosotros, los creyentes, como realizó en María.

«María es la plenitud del Dios con nosotros; ella lo recibió al acoger su Palabra, lo concibió y lo dio al mundo. Los discípulos del Señor Jesús repiten en el mundo y a su favor la historia de fe de María de Nazaret; son portadores del Emmanuel, por eso un discípulo es un don inestimable de Dios al mundo entero. Son templos de su presencia que, casi imperceptiblemente, llaman a los hombres todos a la adoración» (cf. p. 58).

El libro es de una gran riqueza y lleva a transitar por la Biblia, a descubrirla aún más y a trazar el camino de la fe de Israel y las raíces de la fe del Nuevo Israel, nuestra fe.

Cristina González Carrasco, RA

Confer 222 (abril-junio de 2019) 298.