Apuesta por la revalorización y puesta en práctica de la oración

(Mario Jabares Cubillas, en Studium). Hablar de Hans Küng es, sin duda, hacer referencia a uno de los pensado­res más relevantes y controvertidos del panorama filosófico y teológico actual. Es de sobra conocida su gran obra sobre las tres religiones monoteístas y su Proyecto de una ética mundial. Por eso llama la atención este pequeño libro que hoy nos ocupa sobre La oración y el problema de Dios, tan bien editado por la editorial San Pablo.

Hablar de oración es referirnos a uno de los elementos integrantes, presente en todas las religiones de la historia de la humanidad, como algo esencial y connatural a la religión misma, y a la conciencia que el ser humano ha tenido y sigue teniendo de su carácter creatural finito y limita­do frente a los espíritus, fuerzas desconocidas de la naturaleza, dioses o seres sobrenaturales, y en definitiva frente a Dios, el Ser supremo por excelencia. La oración como otros muchos elementos que conforman la actividad religiosa del ser humano, también ha sufrido su crisis y ha sido cuestionada sobre todo a partir de los presupuestos racionalistas de Descartes, Spinoza, Hegel, Kant y sobre todo por parte de Feuerbach, con su disolución de la teología en una proyección antropológica. Cierto que el influjo de la Modernidad ha jugado un papel muy importante en la depuración de muchos de los conceptos que la teología y la filosofía de la religión usaban, incluso apostando por la muerte inexorable de lo sagrado, sin embargo nada de eso se ha cumplido, y ha servi­do, por el contrario, para rehabilitar el papel de las religiones y de sus elemen­tos constitutivos.

Hans Küng apuesta decididamente por la revalorización y puesta en práctica de la oración, a pesar de los intentos que la secularización ha hecho por vaciar de contenidos algo que pertenece a la esencia misma del ser humano. «La oración puede transformar al ser humano, pero este también debe transformarse en su oración. La oración es algo vivo que puede crecer, madurar, perfeccionarse», nos dice Hans Küng. Ya sea oración profética o mís­tica, oración de bendición o de petición, el hombre de hoy todavía debe rezar e invocar alguna Trascendencia.

Mario Jabares Cubillas, OP

Studium vol. LIX fasc 2 (mayo-agosto de 2019) 327-328.