¿Cómo evitar que el juicio nos bloquee?

(J. Montero, en Studium). Dice el autor de Antes de juzgar ¡piensa! que, después de la queja, el deporte más practicado es el juicio tóxico, una actitud que ensucia las relaciones y seca el corazón.

¿Cómo podemos evitar que el juicio nos bloquee? Porque es evidente que la vida, for­jada de desencuentros, de pequeños o grandes traumas, de momentos de feli­cidad, de días, desgarradores e inusuales, genera en nosotros juicios y decisio­nes. Toda nuestra existencia está impregnada por decisiones que determinan nuestro destino. Es la historia de cada uno de nosotros, claramente caracte­rizada por imágenes, palabras y sensaciones, que han dejado una huella, una enseñanza, un camino único hecho de luces y sombras. Pero algunas veces las sombras son más grandes que las luces, otras veces sucede lo contrario.

Pero esto puede entenderse mejor, según el autor, analizando los acontecimientos de la propia vida. Porque ninguna vida está libre del juicio que, para bien o para mal, ha contribuido a escribir su historia. Con esto queremos afirmar que no podemos prescindir de juzgar y ser juzgados. La vida, continúa el au­tor, es una evaluación continua, primero tomar decisiones y posteriormente actuar. Hagamos lo que hagamos, todo pasa en primer lugar por el juicio, des­pués por la decisión y finalmente por la acción. Y el autor concluye: ser verdaderamente hombres o mujeres es tener el coraje de mirar a los ojos al otro y decir lo que pensamos con delicadeza. Cuántos dramas se han consumado precisamente por haber puesto en práctica juicios destructivos que han gene­rado incomodidad y violencia. Tiempo perdido, un tiempo que podríamos usar mejor para mejorar nuestra vida.

J. Montero

Studium, vol. LX, fasc. 2 (mayo-agosto de 2020) 346.