Compromiso, dolor y esperanza

(Esteban de Vega, en Sinite). Pepa Torres es una religiosa que for­ma parte de una comunidad intercon­gregacional, cuya misión fundamen­tal es el compromiso en favor de las personas que, en el mismo centro de Madrid, pasan por situaciones muy difíciles de tipo laboral, económico, familiar… La mayor parte de estas personas son emigrantes que cono­cen de primera mano el problema de la exclusión, la marginación, la persecución, la inseguridad… Y de toda esta amplia experiencia dan cuenta las páginas de este libro, escrito con mucho cariño y respeto para las per­sonas que sufren estas situaciones, a la vez con una profunda intención de condena de las injusticias que el siste­ma ocasiona.

Decir haciendo es el libro de una mujer creyente, cuya fe le lleva a compro­meterse con la realidad y a elaborar y vivir una teología que encarna el grito y el dolor de las personas que sufren, junto con la esperanza por ser testigos de tantos gestos, signos y se­millas de vida que crecen por doquier y que saltan a la vista cuando se abre los ojos a esta realidad.

El lenguaje de Pepa es sencillamen­te encantador, reflejando constan­temente la denuncia y la belleza, el dolor y la ternura, la fragilidad y la fuerza… Porque todo esto aparece en cada una de las historias reales que Pepa narra en estas páginas, a partir de las cuales ofrece su reflexión en la que invita al compromiso, a com­partir la vida, a mantener la esperan­za, a denunciar… En muchas de las narraciones e historias que desfilan por estas páginas se deja ver que el sufrimiento, con ser real y lacerante, no tiene la última palabra, porque hay “un valor subversivo” en el amor que puede cambiar la realidad, y porque la fe es capaz de mantener “incombustible la esperanza”, en expresión de una amiga de Pepa, que se maravilla del poder de la fe, precisamente ella que no goza de ese don.

Son muchas las expresiones, casi si­empre propias y otras veces presta­das, en algunas ocasiones paradójicas y otras de un sentido más que claro, pero siempre bellas y rotundas, con las que Pepa despierta la conciencia y el asombro de quienes leen el libro. Por ejemplo: “la oscuridad está po­blada de luciérnagas”; “siempre hay más libertad disponible de la que nos tomamos”; “aunque pretendan arran­car todas las flores no se puede dete­ner la primavera”; “las fronteras son cicatrices de la tierra inventadas por el poder”; “Jesús de Nazaret no hizo otra cosa en su vida más que ayudar a levantar dignidades y encorvamien­tos…”. Y como estas, muchas más ex­presiones. Y sorprende también el ele­vadísimo número de organizaciones, comités, grupos solidarios, colectivos militantes… que van desfilando por las páginas de esta obra. Son en sí mis­mas, por su amplísima enumeración, un claro índice de que hay mucha so­lidaridad a pie de calle, muchas veces sin hacer ruido, y otras precisamente armando mucho ruido y provocando mucha movilización, precisamente para denunciar la injusticia y buscar el cambio radical de las cosas.

Junto a las expresiones citadas, tan elaboradas y preciosas, aparecen otros muchos conceptos y palabras más breves, que juegan con la iina­gen, la poesía y belleza: “el parto de lo inédito”, “mentalidad microon­das”, “descolonizar los feminismos”, “antídoto contra la amnesia”, “parir misericordia”, “comadronear lo nue­vo”, “buenear la vida…”. Resalto esta particularidad del lengua­je porque se convierte en un vehículo muy adecuado para comunicar la es­peranza en medio de las situaciones de extremo dolor que van aparecien­do a lo largo de los artículos del libro, como una muestra inquebrantable de optimismo y fe a pesar de tanto dolor, de realidades muy variadas de rabiosa actualidad: la situación de los CIEs, los barrios marginados, la priva­tización de la sanidad, el dolor de los manteros, el peligro de las pateras, la feminización de la pobreza, la xeno­fobia, la necesidad de lugar por la eco­logía, las deportaciones, la falta de de­rechos, el maltrato de mujeres y niños, los contratos basura, las horas de tra­bajo no pagadas, el trato discrimina­torio, la criminalización del diferente, las madres que viven solas cuidando de sus hijos en situaciones inconce­biblemente lamentables, los abusos laborales, las empleadas de hogar a las que no se reconoce su dignidad… A veces la mirada a estas realidades es de clara denuncia y condena; otras, de una muestra de ternura y admiración por los valores de coraje y entrega que se observan en quienes las sufren… Muchas veces con una mirada creyen­te, descubriendo en estas personas el paralelismo bíblico con personajes como Sara y Agar, Ruth y Noemí, la sirofenicia, Nicodemo, Pablo de Tar­so, Lot, Jefté

En cada capítulo, normalmente bre­ve, de cuatro o cinco páginas, se puede leer fácilmente la idea funda­mental o un pensamiento sugerente, porque se resalta en un recuadro, del mismo modo que a veces se hace en las revistas.

Un libro, por todos estos motivos, sugerente, valiente, actual, poético a la vez que realista… Pero claro, un libro con estas características es ine­vitable que en su conjunto a veces parezca un tanto repetitivo, dado que la temática gira siempre en torno a temas muy similares, aunque en cada capítulo se haga desde acontecimien­tos o personas diferentes.

Esteban de Vega

Sinite 178-179 (mayo-diciembre de 2018) 578-580.