Para construir un mundo más dialógico y más humano

(José Mª Martínez, en Sinite). Hablar de Counselling es pensar en la relación de ayuda a las personas, de acompañarlas en su deseo de cam­bio, pese a las resistencias; es empo­derar a las personas para que sean dueñas de sí mismas, controlen su propia vida; asegurar su autocon­fianza y seguridad.

Counselling humanista parte de la experiencia de José Carlos Bermejo como Counsellor durante muchos años en los Centros de Es­cucha. Se trata de la relación de ayuda para cambiar conductas destructivas y adquirir destrezas para adaptarse a situaciones como protagonista. Hoy se mezcla con el Coaching, con ele­mentos comunes y diferenciadores. Al autor le preocupa la formación de aquellos trabajadores profesionales con relación de ayuda: trabajadores sociales, enfermeras, maestros, me­diadores, orientadores familiares, etc. En general, el objetivo es humani­zar, hacer algo más humano, menos duro, pensando cómo debería vivir el ser humano para realizarse como tal (Llegar a ser persona de Rogers).

Hay un compromiso con las capas débiles y los sujetos frágiles, los en­fermos, los pobres, para que pasen de la pasividad a la confianza en sí mismos. Desde K. Rogers, la persona ocupa el “centro” de la orientación (Client centered) y preocupación en sentido holístico, generando salud en el ámbito mental, acompañamiento en la enfermedad, en las crisis… ge­nerar salud espiritual, conciencia de ser trascendente.

El Counselling implica una alianza terapéutica; esa “amistad médica” de que hablaba Lain Entralgo. El gran medicamento de las palabras bonda­dosas que decía Freud. Alianza fun­dada en la verdad y el realismo con el compromiso de conseguir lo que se persigue. Son infinitos los casos ne­cesitados de Counselling, y con ellos hay que explorar las dificultades, los recursos, lo que implica formación a nivel cognitivo y sobre todo inte­riorizar actitudes y hacerlas operati­vas. Las claves las enunció Rogers: empatía, autenticidad y aceptación incondicional. Empalia se refiere a la estética y al estímulo creativo del ar­tista, del jefe religioso, profesor, cuya eficacia depende de la identificación con respecto a la materia que afronta. Para Rogers consiste en darse cuenta, con precisión, del cuadro de referen­cia interno de la otra persona, de las emociones y significados, como si fuéramos la otra persona; con ausen­cia de juicios y con atención caluro­sa, positiva, receptiva, del “cliente”; es aceptar la esencia de la persona, más allá de su conducta, sin que sea aprobación de la conducta. “Se trata de un sentimiento positivo que se ex­terioriza sin reserva ni juicios” (Ro­gers). Esto requiere un entrenamien­to en la aceptación. La empatía anima a la persona a ser ella misma en un encuentro auténtico, y esto se pone de manifiesto sobre todo en la adversidad: “Estoy perdido… ” “lo peor que me podía pasar”, “es un desastre”… son expresiones oídas.

El autor da un paso más al explicar el Counselling, poniendo la palabra “in­tegrativo”; el mismo Jung ya propo­nía la clave de la integración: integrar la propia sombra, “lo que niegas te somete, lo que aceptas te transfor­ma”. La sombra son frustraciones, experiencias vergonzosas, temores, rencores, alojadas en el inconsciente del ser humano; hay dificultad para reconocer la propia sombra, así que, acercarnos a ella, conocerla y aceptar­la, simplificará el camino de su inte­gración. La relación de ayuda es algo así como hacer magia: la magia de la palabra permite crear las imágenes que uno lleva dentro de sí; los cuen­tos estimulan la reflexión de grandes y pequeños, llaman al corazón.

La tercera parte la dedica el autor a la formación en Counselling; en ella lo importante es combinar la teoría con la praxis y el desarrollo perso­nal. Hay que conocer los modelos existentes, dar paso a la experiencia y realizar uno mismo la introspec­ción y regulación de los propios sen­timientos. Se requiere adiestramien­to sobre la empalia, la autenticidad y la introspección. Van surgiendo asociaciones de Counselling en Espa­ña, que siguen profundizando en el aprendizaje de la autenticidad. Tan­to Counsellors como Asociaciones, tienen bien establecidos los retos de la relación y el encuentro personal para favorecer su desarrollo.

La actitud de ternura como expre­sión serena, bella y firme de respeto y amor, es la única que acompaña en situaciones de final de la vida. Esta relación, en el fondo, es un trabajo de liberación; en el enfermo mental esa liberación proviene de la rela­ción personal; en los “contratos de esclavitud” que circulan en la red. En todas las situaciones, la finalidad del Counselling es llegar a la pleni­tud de la persona. Las personas víc­timas del “burn out” o quemadas en su trabajo, etc.

Introduce un nuevo concepto: la “ecpatía” que permite el manejo del contagio emocional y de los senti­mientos inducidos.

El Counselling irá encontrando nue­vos desafíos ante el problema de la vergüenza, el de la comunicación de malas noticias; encauzar el su­frimiento, sacar partido a la propia vulnerabilidad desde los propios traumas. Conocer los subterráneos de uno mismo en el rol de terapeuta o ayudante. Y se va cerrando la obra aludiendo a la ética, la bioética, como dimensión de toda forma de ayuda, indicando, con Edgar Mo­rin, el paradigma de la complejidad, el modo de pensar sistémico y que cada hombre contiene varios hom­bres en su interior. El Counselling tiende a construir un mundo más dialógico y más humano.

Creo que estas 150 páginas son de gran perfección, de una experiencia que se descubre en cada linea y de lectura obligada para todo el que ten­ga un trabajo de orientar a otros en cualquier forma.

José Mª Martínez

Sinite 178-179 (mayo-diciembre de 2018) 576-578.