Descubrir caminos de vuelta y experiencias de autenticidad

(J. Montero, en Studium). La Biblia es un libro muy característico, no es un libro de matemáticas, ni de ciencia, ni de literatura. Es una recopilación de experiencias, de rostros y de historias que nos llevan a entendemos mejor a nosotros mismos y a Dios. Y por eso mismo, la clave de lectura de la misma no está en una fórmula mágica sino en Jesucristo, que vino a buscar a los enfermos y no a los sanos. Es la paradójica matemática de Dios.

Este libro nos ayudará a aceptar nuestra condición humana reconciliándonos con nosotros mismos partiendo de ella, nos ayuda a redescubrir qué nos queda cuando nos parece que lo hemos perdido todo real o aparentemente. Nos ayuda a descubrir los caminos de vuelta que algunos llaman decepciones pero que sería más exacto y realista llamar experiencias de autenticidad, que es una expresión más exacta que conceptos.

Podríamos decir que esos caminos de vuelta son verdades en forma de vida, o explicaciones hechas carne, o vida que explica la vida. No debemos limitamos a sufrir lo que vivimos, a aguantarlo todo. Tenemos que aprender a escuchar. Por eso la Biblia es un relato de experiencias y no un mero tratado teológico. Por eso, haciendo alusión al título del libro, el Evangelio no son Las matemáticas de Dios sino que Dios se halla oculto en las historias y rostros de: los personajes.

J. Montero

Studium LIX, fasc. 1 (enero-abril de 2019) 156.