Descubrir las riquezas del Libro de la Sabiduría

(J. Montero, en Studium). Hemos visto y oído … El Misterio tiene como subtítulo Comentarios al libro de la Sabiduría. Pero no es un compendio de este Libro sino una selección comentada del mismo, encaminada a descubrir sus riquezas. De hecho, llama “Hijos de la Sabiduría” a sus discípulos de todos los tiempos, que son los que nos enseñan cómo se revela en ellos la Palabra de Dios para que poamos abrir nuestra alma.

Si queremos profundizar en este libro de la Sabiduría tenemos que hacer referencia necesariamente a los anawin, pobres de Yahvé, (que nada tienen que ver con los pobres en sentido material sino con los fieles de Yahvé). Fue en Babilonia, en el siglo VI a.C., cuando el pueblo de Israel fue llevado allí, al exilio de Babilonia donde apareció por vez primera la figura de los anawin, que significa ponerse bajo la tutela de Dios, al que consideran totalmente fiable. Fueron ellos los que constituyeron el llamado “pequeño resto de Israel”. Son los sabios que están cara a cara con Dios.

Pero aclaremos que en este libro que estamos presentando, la expresión anawin se refiere frecuentemente a los nuevos anawin nacidos desde la encarnación del Hijo de Dios, a sus discípulos. Los podemos llamar así porque ser discípulo de Jesús supone considerar su Evangelio como fuente de la Vida, el manantial de la Sabiduría tantas veces proclamado por los profetas. Los discípulos aprendieron de Jesús la verdadera sabiduría que les hacía libres.

J. Montero

Studium LIX, fasc. 1 (enero-abril de 2019) 157-158.