El carmelita andariego

(Antonio R. Rubio Plo, en Alfa y Omega). El libro de Fernando Donaire, Extravíos (San Pablo), es una obra abierta a la vida, a la sobrenatural y la de todos los días que, en estas páginas, son una única Vida.

Podría calificarse de libro de espiritualidad carmelitana, aunque no al uso, pues las inquietudes espirituales de su autor no se encierran ni en las paredes de un convento ni en las de un colegio, ni en cualquier otro lugar donde transcurra una vida consagrada. Cabe subrayar que los escritos de sus maestros, Teresa y Juan de la Cruz, no fueron concebidos en exclusiva para su meditación personal ni para religiosos de clausura. Del mismo modo, estas páginas de Donaire no son para él solo, ni para sus amigos o compañeros. Son para compartir con cualquiera que se cruce en su camino porque, si se me permite la expresión, Fernando Donaire es un carmelita andariego.

Cuando alguien se pone en camino, corre el riesgo de extraviarse. El extravío acompaña nuestra existencia, pero no debe acarrear la frustración por lo que pudo haber sido o no fue. Tal es esta realidad, que el autor confiesa que ama el extravío, sobre todo aquel que puede ser un regalo inesperado de Dios. Lo importante es no salirse del camino, no perder a Dios.

Extravíos se articula en varias partes con títulos incisivos. En la primera, «Espejismos», fluyen los recuerdos vitales, cristalizados en pequeñas anécdotas no exentas de buen humor, donde se habla además de misericordia y paciencia. La segunda parte, «Recreaciones», es una lograda expresión de la prosa religiosa del autor, que nos hace vivir las escenas de la Pasión y otras que repasan las vidas de Teresa y Juan de la Cruz. A continuación podemos leer «Crónicas», una especie de diario de viaje a Italia con los alumnos de un colegio y con relatos de otros viajes. De su lectura concluyo que el escritor está versado en el arte del acompañamiento, que no consiste en solucionar los problemas de modo automático, como algunos desearían. La cuarta parte, «Escenas», es el resultado de la competencia cinematográfica del autor que, con certeras impresiones y expresiones, recorre algunos de los estrenos de la cartelera de los últimos años. «Ficciones», que es la quinta parte, nos introduce al Donaire autor de pequeños relatos que muestran al ser humano contemporáneo atrapado en la soledad de las grandes urbes. No es una mirada de distancia. Se siente que el autor los acompaña, pues el encuentro con el otro siempre es un viaje, según se señala al final del libro, y un cristiano siempre debe ponerse en camino.

Antonio R. Rubio Plo

Alfa y Omega 1.155 (20 de febrero de 2020) 25.