El reto de cruzar la puerta… de la verdad

(Francisco Javier Caballero, en Vida Religiosa). Traemos a nuestra sección de lectura Extravíos, recomendada un texto que no deja indiferente. Se mueve entre lo esperado y lo sorprendente, justamente porque entra en la dinámica misma de la existencia. Nos llamó la atención la presentación que sobre el mismo ha realizado María Ruíz deArcaute:

Femando Donaire, carmelita descalzo, dedica su libro a «los que se encuentran en las esquinas del extravío» y eso somos nosotros, sus lectores, protagonistas cada uno de nuestro propio camino, con sus extravíos y sus vueltas a casa. El autor es una persona polifacética y la propia estructura de este nuevo libro lo expresa de forma más que evidente. Lo anuncia él mismo en la introducción cuando comenta que ha reunido bajo este título textos de diversa índole, algunos inéditos y otros ya publicados, simples post de redes sociales y crónicas de viajes, algunos relatos y mucha Providencia de fondo. Esta variedad en la estructura, resulta muy amena para el lector, que avanza en el descubrimiento de la obra encontrándose con muchos géneros diferentes y gratas sorpresas.

El libro está dividido en cinco partes: Espejismos, con textos relativamente breves de reflexión sobre el avanzar de la vida; Recreaciones, con relatos más extensos que nos sumergen primero en la propia experiencia terrenal y humana de Jesús a la par que nos acercan a las grandes figuras del Carmelo descalzo, santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz; Crónicas, con el relato de vivencias en su experiencia de educador de jóvenes o en su etapa como prior de la comunidad de Úbeda; Escenas son reseñas de cine que el autor comparte como enamorado de este arte que busca la epifanía en el análisis de las mismas y para terminar, Ficciones, historias de ficción sobre cómo la vida da vuelcos que marcan un antes y un después.

La obra empieza y acaba con una oración. La de inicio se llama «Pequeña oración a las puertas de la casa de la Verdad» toda una declaración de intenciones donde busca la luz, la verdad y poder proseguir el camino de la mano del Señor. El final es una «Oración sosegada», una plegaria de un hijo agradecido , de una persona que se sabe infinitamente querida en el Amor misericordioso y por ello infinitamente en paz. Como la vida hecha oración, una invitación a leer nuestras vidas en clave de esperanza y misericordia”.

Francisco Javier Caballero, CSsR

Vida Religiosa 129/3 (marzo de 2020) 48.