El último gran hombre

En el centenario del líder sudafricano, el autor le despoja

de su ropaje mítico para mostrarnos la grandeza del hombre

El pasado 18 de julio Nelson Man­dela habría cumplido cien años. La Editorial San Pablo ha querido sumarse al aniversario publicando una extensa biografía escrita por el perio­dista Javier Fariñas, que se añade a la ya nutrida bibliografía del activista y líder sudafricano, sobre el que -como reconoce el propio autor- “tanto y tan bien se ha escrito” (p. 29). En su In­troducción, Xavier Aldekoa ubica al lector en la perspectiva de la obra: su interés se centra en despojar al per­sonaje del ropaje mítico para mostrar “cómo Mandela llegó a ser Mandela y, sobre todo, cómo reunió el valor de estar a la altura de la historia que le tocó vivir” (p. 13).

El autor desentraña las claves que permiten comprender cómo se forjó el carácter y se fraguó la personalidad de uno de los grandes referentes morales de nuestro tiempo.
Fariñas desgrana la vida de Mandela desde sus primeros años en el Transkei, “un sitio alejado de cualquier lugar”
(p. 32), su temprana fascinación por la gran urbe cosmopolita de Johannes­burgo, su encuentro con Walter Sisulu, su despertar al activismo político, su breve etapa de militancia combati­va en el brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA), sus largos años de reclusión en Robben Island, el lugar donde “se engendró uno de los grandes personajes de la historia contemporánea” (p. 298); y, finalmente, su tarea como presidente de Sudáfrica y su inestimable labor a favor de la reconciliación.

A lo largo de sus páginas, van des­filando todas aquellas personas que formaron parte de la vida de Madiba: familiares, amigos, compañeros de militancia, pero también adversarios y carceleros, en definitiva, todos aquellos que jugaron un papel determinante en la trayectoria vital y política de Mande­la. Porque en un continente “donde la individualidad se empequeñece al lado del valor del colectivo” (p. 25), resulta todavía más verdadero que “la historia de una persona, incluso a través de su grandeza, solo es posible gracias a los demás” (p. 27).

Pero el libro no es solo una biogra­fía de Mandela. Es, al mismo tiempo, una excelente radiografía del perverso sistema de ingeniería social vigente en Sudáfrica durante casi cinco déca­das, bautizado como apartheid o, en su designación eufemística, “desarrollo separado”, que Fariñas resume en una simple frase: “Los blancos a un lado, el resto a otro” (p. 28). El volumen va desgranando el complejo entramado legislativo que acabó por hacer de la vida de la población negra un auténtico calvario, convirtiéndoles en extranjeros en su propio país; se recrea la creación de las townships y los bantustanes, que dieron a luz a esa sociedad disfuncional que tan bien ha retratado el escritor J. M. Coetzee en su alegórica Vida y época de Michael K o en La edad de hierro; y se evoca la lucha de la población negra frente a un régimen que, como afirma el autor, “tenía la fuerza pero no la razón” (p. 439). He aquí uno de las mejores aportaciones del libro: al terminar sus páginas, el lector no solo se habrá acercado a la vida de Mande­la; también se habrá aproximado a la compleja historia de ese atípico país del continente africano, que el dominico Albert Nolan definió como “una tierra de esperanza y desesperación”.     

            

   
       

 

Fuentes principales
Fariñas ha reconstruido la trayectoria personal y política del líder sudafri­cano tomando como fuente principal los escritos del propio Mandela, sobre todo la autobiografía que escribió en sus años de cautiverio (El largo camino hacia la libertad), junto a algunas de las obras más importantes que han visto la luz en los últimos años (J. Carlin, C. Brand, R. Stengel, A. Sampson) y el inestimable recurso de los archivos de la editorial Mundo Negro, de cuya revista del mismo nombre el autor es actualmente redactor jefe.

Dos anexos cierran el libro: el fa­moso alegato que pronunciara ante el tribunal que le sentenció a cadena perpetua, en el conocido como “juicio de Rivonia”, que el propio Mandela calificó como “un juicio a las aspira­ciones del pueblo sudafricano”; y la Carta de la Libertad, carta magna del multirracialismo, redactada en 1955 por los grupos opositores al apartheid y considerada todavía hoy como uno de los documentos más importantes de la historia sudafricana reciente.
En definitiva, estamos ante una biografía extensa pero ágil, de amena lectura, que si bien quizás no añadirá mucho a aquellos lectores familiariza­dos ya con la autobiografía de Mandela, es una magnífica y bien documentada aproximación a una de las grandes personalidades del siglo XX, al que su compatriota Coetzee describió como “un gran hombre, posiblemente el úl­timo gran hombre, en un tiempo en que el concepto de grandeza se retira de la historia”.