Entender mejor la esencia del evangelio

(José Ignacio Pedregosa Ordóñez, en La Civiltà Cattolica Iberoamericana). Palabras originarias para entender a Jesús es una obra escrita a «cuatro manos» por Xabier Pikaza y Vicente Haya, dos grandes conocedores del mundo bíblico, uno catedrático emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca y el otro especialista en arameo.

Ambos han querido ofrecer una visión distinta de lo más esencial del evangelio. Una versión que, a simple vista, a muchos puede sorprender, pues han querido otorgar un papel preponderante a las tres lenguas de Jesús.

Así es: Jesús hablaba arameo, pero leía y citaba la Torá en hebreo y sus palabras nos han llegado en griego. Por eso, en este libro, según sus autores, podemos encontrar cuarenta palabras o sentencias de Jesús «expuestas y comentadas a partir del texto oficial (griego) de los evangelios, interpretado desde el fondo hebreo y recreado desde el arameo […], en un contexto semita amplio en el que se contempla el idioma árabe». Precisamente, del prólogo del libro nos vamos a servir para reseñar lo que nos ha parecido más sustancial y sustancioso de esta extraordinaria obra.

Nos encontramos, por tanto, con un comentario a algunos textos centrales de los evangelios, cuyo objetivo principal es que el lector pueda conocer más y mejor la figura de Jesús de Nazaret.

En cada uno de los cuarenta capítulos de los que consta el libro, Xabier Pikaza nos acerca a la versión canónica griega de los textos, tomando como base el Greek New Testament o Novum Testamentum Graece; pero, además, se basa en la versión clásica hebrea de I. E. Salkinson y C. D. Ginsburg para extraernos toda la riqueza del trasfondo judío y veterotestamentario de dichos fragmentos de los evangelios. A renglón seguido, Vicente Haya nos ofrece la relectura de los mismos pasajes desde la versión aramea (siriaca) de la Pëshitta; lo cual nos permite poder degustar lo que pudo ser el lenguaje utilizado por Jesús al pronunciar esas palabras y el espíritu que inspiró dicho mensaje.

Nos encontramos, por tanto, con una obra de total actualidad, que al leerla puede enriquecernos aún más y ayudarnos a entender de una manera más satisfactoria toda la esencia del evangelio.

Es interesante apuntar que el método exegético utilizado ha consistido en buscar el significado de los términos tal y como son utilizados en los propios evangelios; y, en algunas ocasiones, se han ampliado, en la medida de lo posible, con aportaciones del mundo judío o islámico; lo cual lleva a una comprensión más global acerca de Jesucristo, de su cultura y del momento histórico en el que vivió.

Un libro que, según los propios autores, no está escrito para eruditos, especialistas o profesores de universidad, sino para las madres, para aquellas personas que son capaces de admirarse y asombrase ante la grandeza de la figura de Jesús.

Cuando hojeemos sus páginas no debemos asustarnos, por tanto, al encontrarnos con las perícopas escritas en griego, hebreo o arameo; son simplemente señales o referencias con el objeto de poder recuperar la lengua que Jesús hablaba, la lengua en la que Jesús leía y citaba la Torá, y la lengua en la que nos ha llegado su mensaje de amor y misericordia. Y, por qué no, familiarizarnos, aunque sea levemente, con ellas.

Se completa el libro con dos apéndices. En el primero podemos encontrar un elenco de los fragmentos evangélicos comentados y en el segundo la correspondencia de cada uno de los capítulos con las principales festividades del Año litúrgico.

En resumen, a nuestro juicio, se trata de una obra recomendable tanto para especialistas como para principiantes. Los primeros pueden encontrar un comentario al evangelio totalmente enraizado y fundamentado en el griego, el hebreo y el arameo; los segundos un comentario bien argumentado, sencillo y fresco. Esperamos que ambos puedan encontrarse y experimentar a Jesucristo, el Hijo de Dios, que nos es presentado por los evangelios.

José Ignacio Pedregosa Ordóñez, SSP

La Civiltà Cattolica Iberoamericana 34 (noviembre de 2019) 92-94.