Estrategias para no caer en el victimismo

(M. Fernández, en La Ciudad de Dios). Con prólogo del papa Francisco, cartel + cuaderno de anotaciones Pro­hibido quejarse analiza cómo la queja se ha convertido en un recurso habi­tual en nuestro tiempo y cómo alimenta el clima de negatividad pero se muestra inútil para afrontar y resolver los problemas. O&ece anécdotas, ejercicios, estrategias de crecimiento personal y social para recuperar la autoestima, el entusiasmo, la motivación y volver a poner la confianza, la responsabilidad y la competencia en el centro de nuestras vidas. El libro conecta con la filosofía del papa, a quien cita en varias ocasiones e incluye de regalo en su interior el cartel: «Prohibido quejarse», que el mismo papa colocó en la puerta de su residencia en Santa Marta.

Este aviso es el que tiene el papa Francisco colgado en la puerta de su habitación enla Casa de Santa Marta, donde vive en el Vaticano, y que alerta a quien atraviesa su puerta: «Prohibido quejarse». Deja de quejarte y actúa para hacer mejor tu vida. Noé, nunca imaginó que ese regalo fuera tan apreciado por Francisco y que la noticia se volviera viral (14.07.2017). La queja se ha convertido en el recurso privilegiado a la hora de comunicar­nos en nuestro tiempo. A menudo el que se queja contribuye activamente a alimentar el clima de negatividad que impregna nuestra sociedad. A través de diferentes estrategias, este libro reforzará nuestra autoestima y la motivación para no caer en la trampa del victimismo. Llena tu vida de en­tusiasmo, gratitud, responsabilidad, para desarrollar tus potencialidades y la alegría de vivir. Aun reconociendo las dificultades, no se puede encontrar solución a las mismas en las quejas, sino en el deseo de mejorar.

Es un libro de crecimiento personal, «haz algo para mejorar tu vida y la de los demás», una frase que captó mi atención. La verdad es que la queja se ha convertido en un deporte nacional incluso más que el fútbol. Fe, con­fianza, ayuda al prójimo, y desarrollo de las propias capacidades son parte de los elementos que sirven para salir del papel de víctima en la vida fami­liar, en las relaciones interpersonales, en el mundo del trabajo. «Deja ya de lamentarte, y comienza a valorizarte, respetarte y amarte», insiste el autor. Las personas que conscientemente eligen transformar las llamadas «crisis» en oportunidades son en realidad benefactores, verdaderos arquitectos de las redes neuronales que mejoran la funcionalidad del cerebro. La verdadera belleza es la belleza interior, el narcisismo es un giro negativo y egoísta que conduce a la fealdad de las relaciones. Mirarse hacia adentro para ver que somos seres espirituales, que estamos haciendo una experiencia humana y Dios nos ayuda, si nos ponemos en la dirección correcta.

M. Fernández

La Ciudad de Dios 231/3 (julio-septiembre de 2018) 649-650.