Federico Romero: «Es posible ser viejo en la era digital y no morir en el intento»

(Encarni Llamas, en Diócesis Málaga). Federico Romero (Tetuán, 1937) es doctor en Derecho, ha sido profesor titular de la UMA, secretario general del Ayuntamiento de Málaga, Medalla de Oro de la Ciudad y un largo etcétera. Un hombre con un gran sentido del humor que habla con un cariño inmenso de su mayor tesoro, su familia: su esposa, ocho hijos, 23 nietos y una biznieta. Acaba de sacar a la luz La nueva vejez, obra que se presentará en Málaga en los próximos días.

La nueva vejez. Cómo ser viejo en la era digital y no morir en el intento, un título muy sugerente. ¿Es esto posible?

El título es señal de carácter desenfadado con el que está escrito, aunque profundiza en temas fundamentales. En cuanto a si es posible ser viejo en la era digital y no morir en el intento, no solo es posible, sino que es absolutamente necesario. Son unas herramientas informáticas que hay que aprender a usar por inmersión, como los niños pequeños. A veces arma uno un desastre, como escribir un artículo y que se te olvide darle a archivar y lo tengas que escribir de nuevo.

Afirma usted en su libro que «es un verdadero don llegar a la ancianidad», pero lo que se nos vende es que seamos eternamente jóvenes, ¿por qué no se valora la vejez?

No se valora, hoy día prima la juventud, hasta en la política. Yo no propongo una gerontocracia, sino que se consideren otros valores. La pirámide de población se ha invertido y, dentro de unos años, realmente serán muchos los ancianos para las pocas personas que estén en edad laboral.

¿Qué le impulsó a escribir este libro con temas tan variados como el matrimonio en la vejez, los viejos y los niños, el sentido del humor, o la resurrección?

Me impulsó esa vocación que tenía desde siempre para escribir y que no pude desarrollar porque la prioridad era sacar adelante una familia con 8 hijos. Libros jurídicos sí he publicado varios. Le leí al teólogo Romano Guardini que «solamente puede escribir sobre la vejez uno que sea realmente viejo» y caí en la cuenta de que si tú no has llegado a la vejez no te das cuenta de las limitaciones y las dificultades. Es muy fácil decir, desde la barrera, que hay que soportar los dolores y las dificultades, pero hay que ser viejo para percibir lo que eso es. He manejado una amplia bibliografía sobre este tema, pero la mayoría de las obras estaban escritas por sacerdotes y religiosos y, desde el punto de vista de un laico, había pocas cosas sobre la ancianidad y esto también me ha movido a escribirlo.

Dios está muy presente en su libro.

Efectivamente y, a la vez, también tengo muy presente a los que no creen en Dios. En la página 111 pueden leer lo siguiente en un diálogo entre un creyente y un no creyente: «Te voy a decir una cosa. Los que practican el bien con los demás. Los honrados, los que dan fruto… están más cerca de Dios de lo que creen ellos mismos. Y nunca se sabe qué ocurre en el corazón de cada hombre en el último momento. Creo que fue Tennyson el que dijo que “existe más fe en una duda honrada que en el 50% de las creencias”. Tú sigue así, que ya rezo por ti».

Encarni Llamas @enllamasfortes

Diócesis Málaga 1.116 (24 de febrero de 2019) 3.