Fernando Redondo: «Con Francisco es más fácil sentirse discípulo misionero»

(José Luis Celada, en Vida Nueva). Diplomado en Misionología, voluntario de las Obras Misionales Pontificias… La trayectoria de Fernando Redondo Benito (Tembleque, 1980) solo se entiende en clave de «discipulado misionero». Comprometido con la animación misionera en la Archidiócesis de Toledo, ahora compatibiliza esta vocación «desde las periferias», incorporado al Gabinete de la alcaldesa de la capital del Tajo. Fruto de sus vivencias, nos regala En marcha misionera (San Pablo), un puñado de reflexiones pastorales para celebrar con ánimos renovados el Mes Misionero Extraordinario convocado por el papa Francisco.

¿Misionero se nace o se hace?

Un discípulo misionero nace en el Bautismo. Ahí sentimos el primer envío, algo en lo que insiste el papa Francisco: que nos reconozcamos todos como bautizados y enviados, que sintamos la necesidad de ser a la par discípulos y misioneros. Pero hoy también es importante reconocer la vocación particular a la misión ad gentes, fijar en ella nuestra mirada. Ahí diría que no es que «se hace», pero sí que debemos recorrer un camino para ir fortaleciendo esa vocación particular.

¿Su libro es fruto de una pasión, un deseo, una necesidad…?

Fruto de la pasión. No se puede entender de otro modo. Es fruto de la pasión por Jesús, por el Evangelio, por la Misión que traspasa nuestra vida. Lo entiendo como parte de mi vida, no es algo ajeno, porque estaría ignorando lo que soy. Sentir pasión por la misión es el empuje que me llevó a enfrentarme a una página en blanco en la que plasmar la alegría del Evangelio.

¿A quién le gustaría que pudieran ayudar estas páginas?

A los que sienten dudas ante el momento actual de la Iglesia. Intento plasmar, con humildad, muchos de los interrogantes que he encontrado en las actividades de animación misionera impulsadas desde las Obras Misionales Pontificias. Es un libro para los que dudan, pero también para los que tengan su fe «cerrada» en un espacio de confort. Si vives una situación de periferia existencial, es tu libro.

¿La pastoral, o es misionera o no es pastoral?

Nuestra pastoral es misionera, únicamente misionera. Si la Iglesia es misionera por naturaleza, ¿puede entenderse que la pastoral vaya por otro camino? Podemos asumir que existan diferentes adjetivos para esa pastoral, diferentes dimensiones, pero lo central es el sentido misionero. Esto incomoda mucho, porque las «pastorales a la carta» han querido dejar de lado lo misionero, incluso llegando a excluirla. Ahora todos incorporan lo «misionero» como adjetivo, cuando debe ser el nombre sobre el que vivir.

¿Cuesta menos ser discípulo misionero en esta «Iglesia en salida» que quiere Francisco?

El papa Francisco nos ha devuelto la mirada a la alegría del Evangelio, a lo esencial. Eso ha provocado que sea más fácil sentirse discípulo misionero. Las periferias, la Iglesia en salida, ponerse en marcha misionera, han facilitado que muchas personas que podían sentirse excluidas vuelvan a la vitalidad pastoral. Ser discípulo misionero es afrontar la fraternidad misionera, que destruye fronteras y muros, que levanta puentes y diálogos. ¡La Iglesia está viviendo una de las épocas más apasionadamente misioneras!

¿Qué espera del Mes Misionero Extraordinario?

Que no pase en balde. Que no sean fuegos artificiales que duran segundos, pero luego volvemos al gris mudo. Este mes es una oportunidad única para caminar en la línea de la Iglesia misionera, de la pastoral misionera. No es algo reductivo, sino amplio. El papa Francisco nos ha dado las claves para caminar, ¿a qué esperamos para hacerlo?

José Luis Celada

Vida Nueva 3.146 (27 de septiembre de 2019) 43.